miércoles, 30 de julio de 2008

Ikea


Sí, sí, ya lo sé, esto de los carteles de Ikea ya no da más de si, pero es que este es del nuevo centro que la multinacional escandinava acaba de abrir en Beijing. Porque, aún siendo la China un país en el que no se respetan las libertades individuales -entre ellas la de expresión, libre pensamiento o derecho a la información- parece que nada importa cuando se trata de ganar dinero a cualquier precio. Así, el capital occidental se pone ante los ojos una vergonzosa venda y, cual gallinita ciega ávida de beneficios, muestra interés en ofrecer productos a un mercado de millones y millones de potenciales compradores sin darse cuenta de que estamos alimentando a un monstruo. O quizás sí que se dan cuenta, pero tanto les da. En aras del beneficio económico inmediato no reparan en que, cuando los chinos entren en la rueda del consumo salvaje, occidente tendrá que sacarse el alimento de la boca para poder seguir contentando al gigante, un gigante que de todas maneras -no lo dudéis- algún día acabará dándose cuenta de que el fuerte es él y puede obtener lo que quiera sin esperar a que se lo den. Ese día finalizará el orden mundial tal y como lo conocemos ahora. Sí piltrafillas, China e India serán en un futuro no muy lejano los amos de la Tierra, y Europa se convertirá en el tercer mundo, agobiada por una galopante crisis económica y padeciendo hambre y desertización, resultado del cambio climático al que nadie hace caso. De momento intentaré no pensar demasiado en ello limitándome a admirar los cuerpos desnudos de las ficticias modelos de Ikea que os presento. Buena suerte.

Joaquín Blázquez


Ahora piltrafillas, un nuevo momento nostalgia de este que os escribe. Hace más de veinte años -¡Diós, como pasa el tiempo!- el King Piltrafilla era un friki de los cómics. Nunca me gustaron demasiado los de superhéroes, pero, ah amiguitos, era todo un fan del cómic español y europeo, sobre todo por la revista CIMOC –de la que tengo todos sus números- y METAL HURLANT. Pues bien, como os podéis imaginar, el menda también asistía religiosamente cada año al Salón del Comic. En esos eventos –nada que ver con las actuales masificadas ferias dedicadas casi exclusivamente al manga, que por aquel entonces no se conocía mucho- lo que importaba era conseguir algún autógrafo acompañado por el correspondiente dibujillo de alguno de los autores que visitaban el Salón. A veces, los frikis no sabíamos quien narices era el tipo que estaba repartiendo dibujos en un stand, pero eso no era un obstáculo. Lo primero era conseguir su obra, ya había tiempo luego para mirar la firma e identificar al autor.

Pues bien, en una ocasión –sería en el 83 o el 84- le tendí mi libreta para autógrafos –sí, sí, ya os he dicho que era un friki- a un individuo. Cuando me la devolvió con su dibujo, se me escapó algo parecido a “¿Y este tío por qué me ha dibujado a E.T.?” Al instante, mirando mejor el dibujo, vi que había metido la pata, pues aquel no era exactamente E.T. Sin embargo, el semblante del ilustrador no reflejaba enfado o contrariedad. Todo lo contrario, sonreía con cierta satisfacción. Ese hombre era Joaquín Blázquez, dibujante con muchos años de oficio detrás, que entre otras cosas, había dibujado en 1975 a un tal Melvin en una historieta para la revista Vampirella, de la editorial norteamericana Warren. Cuando Spielberg rodó la archiconocida E.T., Blázquez le demandó por apropiación de su diseño. La mencionada CIMOC publicó en su número 41, de Junio de 1984, una nueva versión –dibujada por el propio Blázquez- de la historieta original. Y lo cierto es que, E.T. no es Melvin, pero el parecido es casi del 90%. No hace falta deciros que Spielberg nunca aceptó el plagio y Joaquín Blázquez falleció tristemente dos años más tarde a causa de una hemorragia cerebral, obsesionado y enfermo de depresión a causa del reconocimiento negado de la paternidad de ese primerizo E.T.
No es este dibujante un autor comparable –siempre desde mi humilde punto de vista- a otros que he reseñado aquí, como Corben, Bisley o Sienkiewicz. Pero, aunque solo sea para recordar su infructuosa y particular lucha contra molinos, este es su lugar.

DéLonghi


Luca Patrone


Este piltrafillas es un tal Luca Patrone, un fotógrafo de Milán que está especializado en fotografía de moda y desnudos. No sé nada más de él, exceptuando que sus obras tienen todo el derecho de figurar junto a los más grandes aquí, en este espacio dedicado a la belleza.

Ruven Afanador


Este es Ruven Afanador, fotógrafo colombiano –en donde goza de un enorme respeto- que comenzó su carrera en Italia y se hizo un nombre a principios de los 90 al instalarse en Nueva York. Ha publicado en GQ, Vogue o Vanity Fair, además de fotografiar a un buen número de actores de Hollywood. El año 2000 ganó en París el premio Fashion Award al fotógrafo del año.

Periodismo basura


Hoy, mientras como, zapeando antes de que empiecen las noticias, veo por televisión unas imágenes del hijo de un actor y una cantante, de quien dicen -entre otras cosas- que se ha hecho mayor, que su piel bronceada contrasta con el blanco de su bañador y que "departe amigablemente con su joven acompañante". Pero amiguitos, ¿a quien coño le interesan esas pretendidas noticias? 
No me malinterpretéis. Toda mi vida he leído revistas como ¡HOLA! o Lecturas y hay ciertas noticias que no me parecen mal. Se trata de un divertimento. Hay partidarios de la monarquía a los que les gusta leer cosas sobre las familias reales europeas, gente a la que le alegra ver fotos de las mansiones de actores o famosos por el estilo, y hay quien goza leyendo lo que cantantes o modelos responden a una entrevista ¿qué hay de malo en eso?
Pero estos programas que llenan minutos de humo y bazofia...., "su piel bronceada contrasta con el blanco de su bañador", por favor, ¡del hijo de una cantante!. ¿Qué será lo próximo, contarnos que la novia del hijo de Isabel Pantoja tiene menstruaciones abundantes y ello le provoca ciertas incomodidades? 

En fin. Lo peor de todo no es que existan estos programas, no, lo peor es que hay mucha gente que los ve con interés.

Bela Borsodi


Este fotógrafo tan raro es todo un ejemplo de surrealismo aplicado a la publicidad. Se trata de Bela Borsodi, todo un especialista en idear composiciones extrañas que monta con todo tipo de artículos, creando pequeñas obras que ya son Arte incluso antes de ser fotografiadas para acabar en campañas de Nike, Hermes o Swarowski, entre otras firmas.

martes, 29 de julio de 2008

Roller Skating Contest


Joe Oliveira


Este es Joe Oliveira, un fotógrafo canadiense que ha sido premiado muchísimas veces. Y aunque pueda estar de acuerdo con algunas posturas radicales que afirman que este tipo de artistas del PhotoShop no se pueden considerar fotógrafos puros, lo cierto es que lo que no se les puede negar es el resultado artístico de sus obras. Así que, le llamemos como le llamemos, Joe Oliveira es todo un artista ¿no creéis piltrafillas?, por lo que puede estar perfectamente en este espacio.

Max Vadukul


Amiguitos, Max Vadukul es un reputado fotógrafo británico que se mueve en el mundo de la moda, la música y la publicidad. En su época –mediados de los 80- revolucionó el mundo de la fotografía de moda, dotándola de humor y algo de excentricidad, alejándose de los dictados de la seriedad que impregnaba dicho género. Su trabajo abarca fotos en Vogue, Harper’s Bazaar o Rolling Stone, así como portadas de discos de reconocidos artistas –como McCartney, Sting o Beyoncé- y retratos de celebridades, siendo un verdadero especialista en capturar la esencia de sus personalidades.

Spanish recipes II


Spanish recipes I


Gilles Bensimon


Gilles Bensimon, francés, entró en Elle cuando nació este que os escribe. Cuando casi veinte años después se inauguró la edición norteamericana de dicha revista, se unió a ésta. En Elle –publicacón de la que es director creativo- ha fotografiado a top models de la talla de Christy Turlington, Claudia Schiffer o Cindy Crawford. Es –en definitiva- uno de los grandes nombres de la fotografía de moda de los 90.

Matthew Scherfenberg


Y este de aquí es Matthew Scherfenberg –probad a pronunciarlo mientras os coméis un polvorón-, un tipo que afirma de sí mismo que no se considera un artista y sí un científico o un técnico. Explica él mismo que comenzó en el Teatro, pero que como también le gustaba la fotografía y el laboratorio de revelado estaba a pocos metros del teatro, se apuntó a diversos cursos de fotografía avanzada. Con el tiempo acabó por convertirse, según sus palabras, en un “fotógrafo de Bellas Artes”. ¿Os gusta piltrafillas?

Norman Jean Roy

Aquí tenemos a un fotógrafo cuyas obras natural y hábilmente retocadas –o sea, que modifica el resultado para darle un acabado artístico, pero ni aumenta pechos ni ilumina pieles por un puro afán de mostrarnos algo irreal- asemejan pinturas que, a mi modo de ver, se encuadran en un estilo entre los óleos de Rockwell y las acuarelas de Petty o Vargas. ¿Qué opináis vosotros, piltrafillas? Su nombre es Norman Jean Roy, y ha sido el artífice de un buen número de portadas de Vanity Fair o GQ.

Fabrizio Ferri


Amiguitos, ahora os voy a hablar del italiano Fabrizio Ferri, romano que se trasladó a Milán y que comenzó en esto de la fotografía siendo aún adolescente. Se dedicó en un principio al fotoperiodismo y trabajó para diversos periódicos. A principios de los 70 –viviendo en Milán parece casi obligado- se pasó al mundo de la moda. Desde entonces trabaja tanto el Italia como en Estados Unidos para publicaciones como GQ, Esquire o Harper’s Bazaar y realizando campañas publicitarias para Levi’s, L’Oreal o Bulgari entre otras firmas.

Greg Kadel


Piltrafillas, os presento a Greg Kadel de Philadelphia. Os voy a decir bien pocas cosas de este hombre, salvo un detalle que os parecerá una chorrada pero que a mi me parece que, como mínimo, se sale de lo normal. La mayoría de fotógrafos que comenzaron una carrera universitaria escogieron Pintura o Arquitectura. Kadel, sin embargo, compaginó Bellas Artes con Biología Marina. En la actualidad ignoro si sus conocimientos de los delfines o del ciclo vital de los corales le ha servido de algo para publicar sus obras en Vogue, Harper’s Bazaar, i-D, o en sus campañas para Louis Vuitton, Christian Dior o Valentino.

Publicidad


Y es que -desengañémonos- el sexo vende, atrae, interesa y genera debate. Por ello la publicidad seguirá utilizándolo como reclamo... y yo seguiré basándome en ello para diseñar mis poemas vis..., vamos, mis chorradas.

AXE


Exacto amiguitos, os estoy hablando de las campañas de AXE. ¿A que ahora ya os resulta conocido? En efecto, se trata de la marca de cosmética -perfume, desodorante y gel de baño- que proclama que el uso de sus productos por parte del consumidor masculino generará un inusitado interés sexual hacia éste por parte de las féminas que le rodean. Por supuesto que eso es mentira. Nadie en su sano juicio se cree esa premisa -lo que sugiere un nuevo tema para discutir, el de las campañas que cuentan mentiras de un producto y a nadie le importa-, pero aún así los creativos de esa marca siguen apostando por el sexo como vehículo de promoción. ¿Qué os parece?.

LYNX


Amiguitos, este es otro ejemplo de propaganda real que parece uno más de mis montajes fotográficos. Sí sorprendidos piltrafillas, hay creativos que me superan en cuanto a ideas políticamente incorrectas y sexualmente explícitas se refiere.
Cuando publico mis -podríamos llamarles- poemas visuales dedicados a las chorradas, acostumbro a generar -entre el contado grupo de visitantes de la web- ciertos comentarios que en la mayoría de los casos aluden al sexismo de mis propuestas. Sin embargo, ¿qué hay de malo en ello? Lo mío es puro divertimento, pero no serán tan raras mis ocurrencias cuando hay quien cobra por alumbrar otras similares y las utiliza para vender o promocionar productos. En esta ocasión me he encontrado con esta campaña -que utiliza a una señorita bastante puerca que pide ser lavada- de LYNX. Quizás no os diga nada el nombre, pero a lo mejor os resulta más familiar si os cuento que dicha marca tiene en otros países -como España o Argentina- un nombre
distinto. Seguid conmigo.