domingo, 6 de marzo de 2016

Spectre


Piltrafillas, el otro día vi junto a mi hija –bol de palomitas al microondas incluido– Spectre, la última entrega de la saga de James Bond, nuevamente con Sam Mendes a la dirección al igual que en la anterior Skyfall, comentada aquí. La historia que se nos cuenta en casi dos horas y media de metraje que, por lo menos para mi, no se hacen nada pesadas es la de un cansado y maduro Bond a la búsqueda del misterioso jefe de la organización criminal Spectre. Para ello no duda en ponerse en contra de su jefe directo –el nuevo M, interpretado por Ralph Fiennes tras la defunción Olivia Mansfield, su predecesora– y del mismísimo Comité de Inteligencia y Seguridad, dedicándose a recorrer el mundo sorteando numerosos peligros, participando en persecuciones –ya sea a los mandos de coches deportivos o aviones–, peleando a bordo de trenes o escapando indemne de grandes explosiones, en esta ocasión acompañado en gran parte de su viaje a traves del peligro por Madeleine Swann, la valiente hija de Mr. White, uno de sus enemigos. Al final –no desvelamos nada que no se sepa a priori, amigos–, James saldrá victorioso de su misión y recuperará el respeto de sus superiores, que tendrán que aceptar de nuevo que pese a su comportamiento, es un valor incuestionable del MI6 y su programa 00. 


En fin, una nueva entrega palomitera de las historias del solitario espía al servicio de su majestad, mujeriego y alcohólico que en los últimos años ha llevado a la pantalla el británico Daniel Craig, quien –contra todo pronóstico desde que hace diez años se anunciase que sería el nuevo James Bond– ha acabado pareciéndome una estupenda elección para interpretar al personaje de Ian Fleming. Le acompañan en este episodio Léa Seydoux, la bella Monica Bellucci en una aparición testimonial y un Christoph Waltz contenido que no será recordado como uno de los más carismáticos villanos de la saga. Y si es cierto que quizás Skyfall le quedó a Mendes un poco más redonda, esta Spectre con fotografía de Hoyte Van Hoytema no deja de ser la típica puesta en escena excesiva, entretenida e inverosímil que todos esperamos cuando afrontamos la visión de las aventuras del tipo que adora los Vodka Martini shaked, not stirred. Y es que tampoco necesitamos un guión profundo para disfrutarlo. Recomendada, por supuesto. 


Como bonus, la impresionante zaga del Jaguar C-X75, uno de los vehículos de los villanos de Spectre junto con el Range Rover Sport SVR y varios Land Rover Defender Big Foot, protagonista de una persecución por las calles de Roma en la que Bond se mantiene fiel a su marca de cabecera, poniendo tierra de por medio en un Aston Martin DB10.