Y hoy os traigo a la griega Plusia Roms, una fotógrafa que reparte su tiempo entre Londres y París trabajando en el mundo de la moda y la publicidad. Formada en moda y dirección artística en la Central Saint Martins, en sus creaciones se advierten influencias que van desde el arte de la antigua Grecia al japonés.
miércoles, 17 de junio de 2026
Plusia Roms
Y hoy os traigo a la griega Plusia Roms, una fotógrafa que reparte su tiempo entre Londres y París trabajando en el mundo de la moda y la publicidad. Formada en moda y dirección artística en la Central Saint Martins, en sus creaciones se advierten influencias que van desde el arte de la antigua Grecia al japonés.
martes, 16 de junio de 2026
David Mcglothlin
Toca aportar una buena dosis de color a la semana con el artista norteamericano David Mcglothlin, quien lleva pintando desde que su abuelo –también pintor– le puso un pincel en las manos. Formado en la University of Texas de Arlington, pasó varios años trabajando como ilustrador de libros infantiles antes de centrarse en la pintura de cuadros influenciado por el neo-expresionismo y el pop art.
lunes, 15 de junio de 2026
domingo, 14 de junio de 2026
Christian Pignol
Y despido la semana con el pintor Christian Pignol, un artista formado en la madrileña Universidad Complutense que centra su obra en el realismo. En sus casi tres décadas de carrera ha participado en numerosos certámenes y ha participado en diversas exposiciones como la del MEAM de Barelona o la ART 3F de París.
Sexo sangriento (1981)
Como hacía ya un tiempo que no os recomendaba una película, hoy os traigo la española Sexo sangriento, una cinta coescrita y dirigida por el barcelonés Manuel Esteba que cuenta con la participación en los papeles principales de la argentina Mirta Miller, el alicantino Ovidi Montllor y las catalanas Diana Conca, Vicky Palma y Rosa Romero. La acción transcurre justo después de la muerte de Francisco Franco y se inicia con Andrea y Laura, una pareja de lesbianas que están juntas desde los tiempos del instituto y que pasan la noche en un hotel de carretera mientras se dirigen a un pueblo abandonado en –si nos fijamos en el mapa que la segunda muestra a un camarero– la zona del Tuc de les Crabes, un escenario de alta montaña en pleno Valle de Arán. Su objetivo es llevar allí a Norma, una parapsicóloga amiga a su vez de Laura con la que Andrea no congenia y a la que han dejado pasando la noche a la intemperie por voluntad propia en el claustro de un castillo en ruinas con la intención de grabar psicofonías. A la mañana siguiente, tras recogerla y conducirla hasta el pueblo abandonado en el que pretenden dejarla, se les estropea el coche por lo que tienen que quedarse con ella. En esas, una mujer sale a su encuentro y les ofrece tomar un café en su casa, afirmando que es la única que sigue viviendo en el lugar junto a sus recuerdos, sus libros, sus cuadros... y un hombre taciturno, melancólico, misterioso y privado del habla que al parecer la ayuda con las provisiones, los quehaceres de la finca e incluso y siendo su modelo para los retratos que pinta, ya que es artista. Es más, la mujer ofrece alojamiento a las chicas y les promete que al día siguiente intentará arreglar el coche aunque aprovecha la ocasión para pedirle a Laura que pose para ella.
Esa noche, Norma se masturba imaginando a Laura junto a Andrea en la habitación contigua mientras ellas se dan placer mutuamente sin sospechar que están siendo observadas por el hombre de la casa. Sin que el coche se arregle, al día siguiente se presenta en el caserón un tal Mario, amigo de la pintora que también es su marchante. Poco a poco vamos conociendo más detalles de la familia de la mujer, las circunstancias del exilio y regreso de su padre a España y la razón por la que ella y su acompañante viven solos en ese lugar, lo que nos conducirá en medio de una atmósfera turbia y opresiva a un desenlace de violencia y sangre, que –no nos vamos a engañar– es lo que se espera desde el principio. El resultado es un producto algo confuso por momentos, mezcla de giallo hispano –sobre todo por esos títulos de crédito a los sones del tema l’Alba dei morti vibenti de los italianos Goblin que ya se utilizó en El amanecer de los muertos de George A. Romero y del que aquí Esteba se apropia–, película clasificada S ochentera y cinta de horror con asesino perturbado. El montaje tiene algunas transiciones bruscas de imagen y sonido y el guión nos regala varias escenas poco creíbles, como cuando la pintora se aparece de la nada sin que las chicas se sorprendan lo más mínimo pese a estar convencidas de que se encontraban en un pueblo deshabitado. Pese a todo, Sexo sangriento me ha resultado bastante entretenida y aunque sólo sea por la presencia inquietante de Miller y Montllor, el ambiente enrarecido que se respira durante el metraje y los toques de erotismo soft muy de la época, la considero de lo más recomendable.
Y como bonus, el temazo de los
Goblin con el que se inicia y
finaliza la película.
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