martes, 16 de junio de 2026

David Mcglothlin


Toca aportar una buena dosis de color a la semana con el artista norteamericano David Mcglothlin, quien lleva pintando desde que su abuelo –también pintor– le puso un pincel en las manos. Formado en la University of Texas de Arlington, pasó varios años trabajando como ilustrador de libros infantiles antes de centrarse en la pintura de cuadros influenciado por el neo-expresionismo y el pop art.

lunes, 15 de junio de 2026

Klaus Wegele


El protagonista de este lunes es el alemán Klaus Wegele, un fotógrafo de Mainz especializado en el retrato de profesionales de la danza, el ballet y la gimnasia rítmica que también cultiva los desnudos artísticos, verdadero motivo por el que aparece en este espacio, no os voy a engañar.

domingo, 14 de junio de 2026

Christian Pignol


Y despido la semana con el pintor Christian Pignol, un artista formado en la madrileña Universidad Complutense que centra su obra en el realismo. En sus casi tres décadas de carrera ha participado en numerosos certámenes y ha participado en diversas exposiciones como la del MEAM de Barelona o la ART 3F de París.

Sexo sangriento (1981)


Como hacía ya un tiempo que no os recomendaba una película, hoy os traigo la española Sexo sangriento, una cinta coescrita y dirigida por el barcelonés Manuel Esteba que cuenta con la participación en los papeles principales de la argentina Mirta Miller, el alicantino Ovidi Montllor y las catalanas Diana Conca, Vicky Palma y Rosa Romero. La acción transcurre justo después de la muerte de Francisco Franco y se inicia con Andrea y Laura, una pareja de lesbianas que están juntas desde los tiempos del instituto y que pasan la noche en un hotel de carretera mientras se dirigen a un pueblo abandonado en –si nos fijamos en el mapa que la segunda muestra a un camarero– la zona del Tuc de les Crabes, un escenario de alta montaña en pleno Valle de Arán. Su objetivo es llevar allí a Norma, una parapsicóloga amiga a su vez de Laura con la que Andrea no congenia y a la que han dejado pasando la noche a la intemperie por voluntad propia en el claustro de un castillo en ruinas con la intención de grabar psicofonías. A la mañana siguiente, tras recogerla y conducirla hasta el pueblo abandonado en el que pretenden dejarla, se les estropea el coche por lo que tienen que quedarse con ella. En esas, una mujer sale a su encuentro y les ofrece tomar un café en su casa, afirmando que es la única que sigue viviendo en el lugar junto a sus recuerdos, sus libros, sus cuadros... y un hombre taciturno, melancólico, misterioso y privado del habla que al parecer la ayuda con las provisiones, los quehaceres de la finca e incluso y siendo su modelo para los retratos que pinta, ya que es artista. Es más, la mujer ofrece alojamiento a las chicas y les promete que al día siguiente intentará arreglar el coche aunque aprovecha la ocasión para pedirle a Laura que pose para ella. 
 

Esa noche, Norma se masturba imaginando a Laura junto a Andrea en la habitación contigua mientras ellas se dan placer mutuamente sin sospechar que están siendo observadas por el hombre de la casa. Sin que el coche se arregle, al día siguiente se presenta en el caserón un tal Mario, amigo de la pintora que también es su marchante. Poco a poco vamos conociendo más detalles de la familia de la mujer, las circunstancias del exilio y regreso de su padre a España y la razón por la que ella y su acompañante viven solos en ese lugar, lo que nos conducirá en medio de una atmósfera turbia y opresiva a un desenlace de violencia y sangre, que –no nos vamos a engañar– es lo que se espera desde el principio. El resultado es un producto algo confuso por momentos, mezcla de giallo hispano –sobre todo por esos títulos de crédito a los sones del tema l’Alba dei morti vibenti de los italianos Goblin que ya se utilizó en El amanecer de los muertos de George A. Romero y del que aquí Esteba se apropia–, película clasificada S ochentera y cinta de horror con asesino perturbado. El montaje tiene algunas transiciones bruscas de imagen y sonido y el guión nos regala varias escenas poco creíbles, como cuando la pintora se aparece de la nada sin que las chicas se sorprendan lo más mínimo pese a estar convencidas de que se encontraban en un pueblo deshabitado. Pese a todo, Sexo sangriento me ha resultado bastante entretenida y aunque sólo sea por la presencia inquietante de Miller y Montllor, el ambiente enrarecido que se respira durante el metraje y los toques de erotismo soft muy de la época, la considero de lo más recomendable. 
 

Y como bonus, el temazo de los Goblin con el que se inicia y finaliza la película.

Lomo con salsa agridulce


Mi hija ya hace meses que no vive en casa. Sin embargo, cada quince días se pasa a comer conmigo y su madre en lo que se ha convertido en uno de los dos momentos al mes que más alegría nos trae a ambos. En estas ocasiones acostumbro a cocinarle alguno de sus platos preferidos, pero a veces me da por innovar y –para escapar de la rutina– le preparo a modo de sorpresa culinaria algo que nunca haya probado a hacer. Ayer fue una de esas ocasiones en las que quise sorprenderla. Eso tiene un evidente punto a favor, pero también algunos peligros ya que el resultado no está para nada testado. No obstante, vaya por adelantado que el Lomo con salsa agridulce que le preparé me salió muy sabroso y tanto ella como nosotros quedamos de lo más contentos. La receta es fácil, pero como casi todo lo que cocino desde hace veintinueve años, carece de indicaciones detalladas en cuanto a peso o cantidades de producto, por lo que necesita de cierta experiencia en la cocina. 
 
Se trata de comprar 3 o 4 rodajas de lomo algo gruesas por persona –dependiendo del saque de cada comensal– y cortar cada una en tiras longitudinales (a mi me salieron cuatro por rodaja). Luego se marinan bien mezcladas por espacio de un par de horas en la nevera con un huevo, ajo rallado, sal, pimienta y salsa de soja. Tras ese tiempo se pasan por harina y se fríen bien hasta que las tiras queden doradas y crujientes. Las reservamos sobre papel absorbente y ponemos en un cazo ancho ajo rallado con un poco de aceite, removiendo para que no se queme. Cundo comience a dorarse, echamos agua, salsa de soja, ketchup, azúcar y sal y cuando arranque el hervor añadimos un poco de harina disuelta en agua para espesar. Lo mantenemos en el fuego sin dejar de remover por un minuto más o menos y retiramos. Metemos las tiras de lomo en el cazo y las bañamos bien en la salsa antes de sacarlas con una espátula escurridera o una espumadera, para eliminar el exceso de salsa. 
 
Emplataremos las tiras acompañadas de un montoncito de arroz hervido, colado y enfriado hecho con una taza, bol o similar del tamaño deseado. Yo iba a espolvorear cilantro picado por encima del lomo pero, como no tenía, he coronado el arroz con un poco de salsa verde La Costeña que había por casa. 
 
En fin, una receta más para el blog, que hacía ya mucho que no publicaba ninguna. ¡Buen provecho!

Dan Hipp


Le toca ahora a Dan Hipp, un dibujante, ilustrador y animador norteamericano formado en la University of California de Irvine que ha trabajado para clientes como Cartoon Network, DC Comics, Random House o Warner Bros.