domingo, 28 de mayo de 2017

Jeff Wack


Despido el último fin de semana de mayo con Jeff Wack, un artista californiano que utiliza la fotografía y la ilustración digital para crear sus obras. Formado en el Art Center College of Design de Pasadena, en la actualidad reside en Los Angeles y tiene en su haber numerosos premios. Se dedica a ilustrar pósters, libros, reportajes editoriales y carátulas de CDs y DVDs, contando entre sus clientes con firmas y publicaciones de la talla de Perrier, Godiva, Nestlé, Disney, Coca-Cola, Red Bull, Playboy, Universal Studios, Twentieth Century Fox, Atari, Heineken, Glamour Magazine, Wired, Fisher-Price o MGM Home Video.

Kekkô Kamen (1991)


Mi reseña del día –la última del mes– es para Kekkô Kamen, primera cinta con personajes reales de un total de once realizadas hasta la fecha, basada en el personaje homónimo ideado y dibujado por Gô Nagai –en efecto, el mítico creador de Mazinger Z– como parodia sexy de Gekkô Kamen, un personaje de ficción televisivo de finales de los 50. 


El manga se publicó en la revista Shonen Jump durante la segunda mitad de los años 70 y explicaba la historia de Mayumi Takahashi, colegiala de la Academia Esparta, un infame instituto cuyos sádicos profesores psicópatas encuentran satisfacción sexual en torturar y humillar a las estudiantes. La única protección que Mayumi tiene es la de Kekkô Kamen, una heroína que viste unicamente guantes, botas, una bufanda y una máscara con orejas de conejo. Lo sé, amiguitos, se trata de un argumento infame pero tratándose de ficción japonesa ya sabéis que colegialas, sexo y sadismo son conceptos muy arraigados en las fantasías de la sociedad nipona, tan avanzada en algunos aspectos como degenerada en otros. 


Además de los cómics y las series de anime, como os he dicho antes, también se han rodado películas con actores reales con Kekkô Kamen como protagonista. La que os comentaré es la primera, fechada en 1991. Ignoro si es la mejor –lo dudo a tenor del resultado– pero al menos es la que inauguró la saga, que ya es algo. Dirigida y escrita por Hikari Hayakawa, lo primero que vemos es como en medio de una noche de tormenta, unos encapuchados portando velas suben cuales monjes en procesión por una escalera que lleva hasta la buhardilla de lo que parece una gran mansión. Allí rodean una especie de meteorito alienígena, del que aparece un tipo con la cara pintada vestido de joker. Entonces nos enteramos de que nos encontramos en la Academia Esparta de educación femenina y que el recién llegado es el villano Uña del pie de Satán, que conmina a sus adoradores a torturar a sus alumnas. Luego vemos como un profesor de anatomía bastante desquiciado se dispone a abrir en canal a un gato vivo para luego escoger a una de las estudiantes amenazando con hacérselo a ella. Es entonces cuando aparece en escena Kekkô Kamen, con sus tetas al aire, dispuesta a impartir justicia y le arrea un buen mamporro en la cabeza al profesor, que además del golpetón, se lleva un buen castigo de Uña del pie de Satán. Y sí, sus guardaespaldas van vestidos de soldados nazis. Total, luego el profesor de judo se dedica a abrirles a las chicas el kimono hasta que –por supuesto– vuelve a aparecer en escena Kekkô Kamen para poner remedio a sus desmanes. 


Total, amiguitos, interpretaciones de pena, calidad de bajo nivel y un guión que en cómic puede resultar entretenido y divertido pero que al ser llevado a la pantalla con actores reales resulta patético –con escenas tan ridículas como la del profesor de judo balanceando su pene ante la heroína enmascarada mientras esta, que no olvidéis que va desnuda, se tapa los ojos escandalizada como el resto de las alumnas de la clase– y que hacen de esta Kekkô Kamen una obra digna de ser degustada únicamente por frikis como yo, capaces de disfrutar tanto con la belleza más emotiva como con exponentes abyectos de basura visual como este. Y lo más sorprendente es que después de esta se rodaron una decena más de títulos. Increíble. En fin, para afrontar con una buena copa de ron añejo cerca.

Alexander Lobanov


Inauguro el domingo con el ruso Alexander Lobanov, un fotógrafo natural de Odintsovo que se dedica al desnudo artístico y de quien –como acostumbra a pasar a menudo con ese tipo de fotógrafos– no puedo daros mucha más información.

viernes, 26 de mayo de 2017

Sharon Shapiro


Y despido el día con la norteamericana Sharon Shapiro, una pintora de Bluefield formada entre Richmond y Atlanta que en la actualidad reside en Louisa. Hija de un vendedor de ropa, afirma sentirse fascinada desde pequeña de la interacción entre la piel desnuda y la carne cubierta por ella, como si en realidad la dermis fuese un vestido cubriendo el cuerpo. En fin, amiguitos, aquí tenéis una selección de sus obras.

Show-Ya – Queendom (Eastworld-1986)


Hola a todos de nuevo. Un viernes más prosigo con la serie dedicada a mi compra de vinilos en Tôkyô, esta vez con las estupendas y –fuera de su país– poco valoradas rockeras niponas Show-Ya. Y es que si ya cuesta que, obviando a Loudness, se conozca en general el trabajo de bandas ochenteras como EZO, Earthshaker o Vow Wow, el ser una all-female band hace aún más difícil que en el país de las Malús, Rosarios o Edurnes se tenga respeto por estas chicas –señoras ya, en realidad– de larga trayectoria. No os voy a hablar ahora de su historia porque no hace demasiado ya escribí en mi blog un completo artículo dedicado a la discografía de estas impresionantes músicas que iniciaron su carrera gracias a un concurso. Por eso me planto directamente en su segundo álbum, el único que por desgracia fui capaz de encontrar en mi paso por la tienda de Disk Union de Shibuya. Toda una pena porque me hubiese llevado todo lo que hubiese visto de ellas en vinilo, pero no pudo ser. Aún así, estoy muy contento de haber conseguido este Queendom que encontré casi por casualidad en mi tercera y última visita a la tienda. 


Debo daros la razón en que esa portada de Hideharu Sato y las indumentarias que me llevaban las chicas hacían pensar en cualquier cosa menos en una banda de hard rock con unas guitarras estupendas a cargo de Miki Igarashi y un toque purpleniano otorgado mayormente por los teclados de Miki Nakamura, sin desmerecer la fantástica voz de Keiko Terada y la solvente base rítmica aportada por Satomi Senba y Miki Tsunoda. Pese a ello, estamos ante un trabajo de gran fuerza con un estilo entre Rainbow y Bon Jovi


Grabado en los Take One studios de Tokyo y mezclado en los Abbey Road studios de Londres con Akira Tanaka y Kinji Yoshino a la producción, el track list era: 

A 
Broken my heart 
Mr.J 
In the night 
シークレット
時を越えて 

B 
しどけなくエモーション 
Again 
サイレント ヴィジョン 
Fire 
I can tell you 


El disco empieza con una intro de teclados, presentación de Broken my heart que abre el álbum con esa mezcla de pop rock y hard melódico en la que destacan la voz de Terada y la guitarra de Igarashi. Mucho más speedica es Mr.J en la que sin abandonar la melodía y los arreglos de teclados, la base rítmica se acelera e Igarashi se luce más si cabe. Con In the night regresa Nakamura a primera línea con sus teclados, dando inicio a un tema de hard rock melódico en el que vuelven a sobresalir Terada con su fantástica voz y –cómo no– la estupenda Igarashi. Con Secret queda claro con esas guitarras blackmorianas y Nakamura emulando a Jon Lord que las chicas son fans acérrimas de Deep Purple. La cara A finaliza con Toki wo koete, un baladón en el que Terada se erige en protagonista. 


La siguiente cara se inaugura con Shidokenaku emotion, el tema que se lanzó como single del disco, caracterizado por los guitarrazos de Igarashi pero con unos teclados poppies que me recuerdan a los primerizos Bon Jovi. Again comienza con guitarras y teclados y se convierte en un pop rock de calidad con una buena base rítmica que precede a la estupenda Silent vision, otro de esos temas que pueden calificarse como mezcla entre j-pop, hard rock melódico y pinceladas guitarreras. En esta, el riff de teclados me resulta de lo más pegadizo y es lo mejor de la canción. Y si en la anterior Igarashi se limitaba a una labor de puro acompañamiento rítmico, en la nuevamente blackmoriana Fire es la guitarrista la que junto a la omnipresente Terada lleva el protagonismo del tema y se luce en el solo, sin olvidar nunca la sólida pegada de la incansable Tsunoda a los parches y los arreglos de Nakamura a los teclados. Apabullante. El punto final llega con I can tell you, una baladita algo melíflua con preeminencia de teclados. En resumen amigos, un estupendo disco que si bien no es el mejor ni el más determinante del estilo que cultivaban estas chicas, si refleja de manera fantástica de lo que eran capaces. 




Si no las conocíais os remito a mi artículo antes mencionado –no es porque lo haya escrito yo, pero está muy bien– y os recomiendo que escuchéis los temas que allí adjunto. Respecto a este álbum, os acompaño un par de canciones así como una actuación de 2013 para que veáis cómo suenan estas mujeres, estupendas instrumentistas que a fecha de hoy siguen al pie del cañón y que son fervientes valedoras del rock femenino en su país, consideradas unas pioneras y organizadoras del festival de rock Naon Yaon para all-female bands desde 1987. 

¡Feliz viernes! 
@KingPiltrafilla

Entrada publicada simultáneamente en ffvinilo.blogspot.com