domingo, 20 de marzo de 2016

A most violent year


Y mi segunda crítica cinematográfica dominical de hoy se la dedico a A most violent year, película escrita y dirgida por J.C. Chandor que protagonizan –entre otros– Oscar Isaac, Jessica Chastain y Albert Brooks. Con una estupenda fotografía de Bradford Young, Chandor nos cuenta la historia de Abel Morales y su esposa Anna, dueños de la Standard Heating Oil, una empresa distribuidora de gasóleo de calefacción en la Nueva York de principios de los 80. La pareja está ilusionada por la compra de un enorme terreno a orillas del Hudson, algo que debe permitirles aumentar el volumen de negocio y establecerse en una posición preeminente sobre las empresas de la competencia. Sin embargo, la empresa de Morales comienza a sufrir virulentos ataques armados. Abel solicita ayuda a las autoridades, pero como respuesta la Fiscalía le anuncia que llevan tiempo investigándole y que han advertido indicios de delito en sus cuentas. Abel, un hombre honrado, está convencido de que no van a encontrar nada así que deja que las autoridades hagan su trabajo mientras intenta averiguar quién está detrás de los ataques a sus camiones y se niega a emplear estratagemas violentas, vivir rodeado de guardaespaldas armados o a que sus conductores lleven pistola. Sin embargo, además del evidente problema de seguridad, los robos están debilitando la economía de la empresa y eso amedrenta a sus inversores, poniendo en peligro que se materialice la compra de los nuevos terrenos. Desde el primer momento, la mujer de Abel amenaza con involucrarse, llamar a su padre o a su hermano, pero su marido no quiere salirse del camino recto. En ningún momento se explica, pero no hace falta ser muy listo para imaginar de qué mundo proviene Anna, un mundo al que Abel no quiere pertenecer. 


Piltrafillas, pese al título, A most violent year no tiene apenas imágenes violentas, aunque se advierte que esta se encuentra tan presente en la sociedad norteamericana de la época que de una manera natural forma parte del día a día de los empresarios, hombres de familia que aceptan como algo inherente a su posición la seguridad armada, el empleo de la fuerza para conseguir sus objetivos empresariales y la bajeza moral de sus decisiones. Oscar Isaac, en su papel de incorruptible Abel, sigue la senda de un Al Pacino –al que en ocasiones nos hace recordar– como el inicialmente inmaculado Michael Corleone, un universitario que ama a su familia aunque detesta sus métodos y está determinado a no formar parte de ellos. Aquí también Abel Morales está empeñado en sobreponerse a los contratiempos de manera honesta. En fin, amiguitos, una muy interesante película que creo que debéis disfrutar sin que sus dos horas de metraje os asusten.