domingo, 17 de diciembre de 2017

Bronwyn Hill


La joven Bronwyn Hill es una artista australiana que se dedica a la pintura figurativa con una fuerte presencia de la naturaleza en sus óleos. Autora de unas obras de gran calidad, si tenemos en cuenta que apenas lleva cinco años de carrera artística, podemos augurarle un futuro profesional lleno de éxito y reconocimiento.

American assassin (2017)


¿Queréis pasar un buen rato, amiguitos?, entonces no hagáis caso de la basura que hayáis podido leer por ahí y haceos con una copia de esta American assassin. Dirigida por Michael Cuesta –realizador formado en el ámbito televisivo que repite aventura en la gran pantalla tras su Matar al mensajero (por cierto, vista aquí)–, las críticas que había leído antes de decidirme a verla la dejaban a la altura del betún. Sin embargo, al conocer el argumento, he acabado decantándome por no hacer ni caso a los profesionales en esto de las reseñas y darle al play. Lo que nos cuenta la película es como un joven llamado Mitch Rapp al que los terroristas islámicos mataron a su novia y pretende dedicar su vida a matar a cuantos yihadistas sea capaz, es reclutado por la subdirectora Kennedy de la CIA y asignado a un programa coordinado por Stan Hurley, un agente veterano de la guerra fría, entrenador de agentes para operaciones especiales. Lejos del objetivo que Mitch ha tenido en mente desde el asesinato de su novia, su primera misión le llevará por Europa a la búsqueda de un cargamento de plutonio que ha sido robado de unas instalaciones soviéticas. 


En fin piltrafillas, que American assassin tiene un inicio impactante y sobrecogedor que hace venir a la mente el atentado de la playa de Susa de 2015 y refleja muy bien cómo debió ser esa angustiosa mañana para numerosos turistas. Y esa no es la única escena impactante de la cinta. Lo cierto es que el argumento –basado en una novela de Vince Flynn– no es demasiado original o innovador, las escenas de persecución no son nada del otro mundo y el elenco no destaca por estar lleno de estrellas. Sin embargo, en mi opinión el resultado es más que aceptable. Dylan O’Brien no es el nuevo Robert De Niro pero interpreta su papel con convicción y Michael Keaton está estupendo en su papel. Además, ¡qué narices!, soy fan de este tipo de películas y no puedo hacer otra cosa que recomendaros que la veais sin complejos. Es entretenida y no hace falta buscar más puntos a favor, se trataba de pasar un buen rato y punto ¿no?

La muerte silba un blues (1964)


Mi primera reseña de hoy es para uno de los primeros títulos de la ingente filmografía de Jesús Franco, La muerte silba un blues. Escrita por él mismo junto a Luis De Diego, la cinta cuenta con la participación de los estupendos Conrado San Martín y Manuel Alexandre, el francés Georges Rollin, la argentina Perla Cristal y la francesa Danik Patisson, entre otros actores entre los que se encuentra un joven Agustín González. La película comienza con el último viaje de Castro y Smith, un par de contrabandistas a las órdenes de Paul Vogel. Con lo que ganen con ese trabajo, Castro piensa retirarse junto a su esposa y Julius Smith establecerse definitivamente como trompetista de jazz. Sin embargo, Vogel les traiciona y a consecuencia de ello Castro muere y Smith es encarcelado. Cuando más de diez años después sale de prisión, se emplea en un club de Nueva Orleans, en donde casualmente lo descubre Lida, la exmujer de Castro. Cuando la mujer regresa junto a su actual marido a Kingston –que no es otro que Vogel, que ha adoptado una nueva identidad– y le explica que ha visto a Smith, este encarga a dos matones que acaben con Julius. Antes de morir, sin embargo, este le explica su historia al comisario Fenton, que urde un plan para detener a Vogel. Para ello se valdrá de Moira Santos, una cantante a la que tiempo atrás detuvo y que ahora reside en Jamaica. Los problemas de Vogel no terminarán ahí porque no tardará en recibir una carta de Castro, que afirma estar vivo y poseer información comprometedora. 


Piltrafillas, estamos ante una estimable cinta de la primera etapa del realizador madrileño, antes de convertirse en un referente del cine exploit europeo conocido y reconocido a nivel mundial. Con una bonita fotografía en blanco y negro, La muerte silba un blues es una entretenida película de serie negra que aborda elementos del género tan conocidos como la traición, la venganza o el sentimiento de culpa. Como anécdota, remarcar que –pese a que la banda sonora original es de Antón García Abril–, los temas de jazz que aparecen en la película son obra del mismo Jesús Franco, que como sabréis los seguidores de su obra era todo un enamorado de ese género musical y que incluso se reservó el papel de saxofonista en el club en el que trabaja Smith. En definitiva, cine español del bueno de mediados del siglo pasado. Bravo por el Tío Jess una vez más.

Chris Bos


Os doy los buenos días con Chris Bos, un fotógrafo de Groningen del que no tengo dato alguno. Es, en definitiva, otra de esas entradas de relleno con las que a veces suplo mi falta de ganas de buscar artistas del pincel o la cámara con más interés. Es domingo por la mañana, piltrafillas, tampoco me pidáis demasiado.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Ashly Lovett


Me despido por hoy con la norteamericana Ashly Lovett, una ilustradora freelance formada en el Ringling College of Art and Design enamorada de la fantasía y el horror que declara estar tan influenciada por Sorolla, Monet o los pre-rafaelitas como por Sam Weber o Ed Kinsella.