lunes, 16 de octubre de 2017

Brad Elterman Re-visited


Un lejano 06.12.12 ya os hablé del mítico Brad Elterman, el fotógrafo de las estrellas de los 70 y los 80, testigo privilegiado de una época tan divertida como excesiva desde bien joven. Residente en Hollywood y con acceso exclusivo a lugares a los que ningún otro profesional de la cámara podía soñar, su lista de amigos del mundo del espectáculo era y es de vértigo.

domingo, 15 de octubre de 2017

David Oldham


Hoy dedico mi última entrada a David Oldham, un profesional afincado en Londres que comenzó su carrera como estilista de cabello para numerosos fotógrafos antes de iniciar una prestigiosa carrera como fotógrafo en el mundo de la moda y la belleza que le ha llevado a las páginas de Vogue, ELLE, Glamour o InStyle.

Blackenstein (1973)


Y despido mis reseñas de hoy con una frikada, ni más ni menos que esta Blackenstein, una especie de mezcla de blackspoitation y película de terror. Dirigida por William A. Levey y escrita y producida por Frank R. Saletri, lo cierto es que gran parte de sus intérpretes son de raza negra –lo que incluye al monstruo protagonista–, pero el argumento no encaja para nada en los cánones del blackspoit por lo que se trata de una cinta rara en si misma, hasta en el género en el que se la acostumbra a englobar. La historia que nos cuenta es la de Winifred Walker, la novia de Eddie, un veterano del Vietnam que ha perdido sus extremidades por culpa de una mina. La joven contacta con el Dr. Stein, una eminencia que está obteniendo sorprendentes resultados en intervenciones para implantar piernas, manos o brazos a pacientes a los que se les habían sido amputados los miembros. El Dr. Stein accede a realizar la operación, aunque esta vez el resultado no saldrá como era de esperar. Y es que Malcomb, el asistente del doctor, se ha obsesionado de tal manera con Winifred que cegado por la ira, ha alterado los fluidos de ADN que debían ayudar a Eddie a recuperar la movilidad. Lo que consigue es convertir al pobre soldado en un asesino gigante sediento de sangre que escapa de la mansión del Dr. Stein y siembra el caos en la comarca. 


Resumiendo amiguitos, una película de muy bajo presupuesto, con interpretaciones de pena –si exceptuamos la de John Hart– y efectos especiales de feria que, pese a todo, resulta bastante entretenida. Protagonizada además por Ivory Stone, Roosevelt Jackson y Joe DeSue, esta Blackenstein cuenta con la breve aparición de Liz Renay, una actriz que –tras abandonar un hogar extremadamente religioso para asistir a un concurso de imitadoras de Marilyn Monroe, convertirse en amante del gángster Mickey Cohen y pasar varios años en prisión por cometer perjurio– escribió su autobiografía y acabó actuando en esta cinta e incluso interpretando el papel principal en Desperate Living, de John Waters. Luego montó un espectáculo de striptease en Hollywood en el que actuaba con su hija Brenda, actividad que continuó hasta el suicidio de la joven. En fin, regresando a Blackenstein, es una basura casposa y cutre que ya tiene el estatus de cinta de culto, por lo que no os la podéis perder. 


Como bonus, un retrato de Liz en sus tiempos de bailarina de burlesque. No me extraña que Cohen se fijase en ella entre asesinato y asesinato.

El bar (2017)


Mi primera reseña de hoy es para El bar, la última película dirigida por Álex De la Iglesia, coescrita junto al habitual Jorge Guerricaechevarría y protagonizada por un reparto en el que encontramos a Blanca Suárez, Mario Casas, la malograda Terele Pávez, Carmen Machi, Jaime Ordóñez, Joaquín Climent y Secun De la Rosa. El argumento de partida nos muestra a un grupo de personas que no se conocen entre si desayunando en un bar a primera hora de la mañana. En un momento dado, una de ellas es disparada en la cabeza cuando sale a la calle. Desde ese instante, los clientes del interior del bar se verán confinados sin poder escapar y el caos se adueñará de las horas posteriores sacando lo peor –o la verdadera personalidad– de cada uno de ellos. 


En El bar, De la Iglesia vuelve a rodearse de amiguetes para dar forma a una comedia coral alocada, violenta y caótica que me ha resultado interesante y entretenida pero no alcanza el nivel de La comunidad, Las brujas de Zugarramurdi, El día de la bestia o Balada triste de trompeta, mis preferidas de su filmografía. En cuanto a las interpretaciones, en mi opinión destacan las de Terele Pávez y –sobre todo– Jaime Ordóñez, espléndido en su desmesura histriónica para un personaje que necesita de ello, además de Carmen Machi muy natural como ella sabe, como De la Rosa. En el aspecto negativo un Joaquín Climent algo desganado, un Mario Casas un poco perdido que conforme avanza la película va mejorando y Blanca Suárez en el que no será recordado como su mejor papel, por muy sexy que esté en el último tercio de la cinta. En resumen, una buena historia, un guión con buenos momentos puntuales pero bastante previsible en su desarrollo y unos personajes faltos de enjundia, con un final que no encaja demasiado en el esquema argumental. Pese a todo –ya sabéis que con De la Iglesia no soy muy objetivo que digamos–, este hombre me parece genial por lo que todo ello no evita que os la recomiende sinceramente.

Basil Gogos


Piltrafillas, hace poco más de un mes falleció el mítico ilustrador Basil Gogos. Nacido en el seno de una familia griega afincada en Egipto, siendo un adolescente emigró a los Estados Unidos, en donde alternó varios trabajos con la formación artística en numerosos centros docentes del área de Nueva York. Tras iniciar una carrera como ilustrador de libros de bolsillo no fue hasta que entró en contacto con la editorial Warren y en particular con su publicación Famous Monsters of Filmland que el artista obtuvo el reconocimiento que merecía. Sus icónicas portadas para esa revista y otras de la editorial de James Warren como Eerie o Creepy forman parte de la historia de la ilustración que otorgó a Gogos fama mundial.