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martes, 11 de septiembre de 2018
viernes, 8 de junio de 2018
This is the end, my only friend, the end (or maybe not)
Durante los últimos años os he ido hablando de la situación de mi empresa en cada ocasión que se celebraba una reunión anual de directivos. Últimamente utilizaba para ello metáforas marineras, con historias de barcos, capitanes, armadores, pasajeros y marinos de la sala de máquinas. Pues bien, ha llegado ese momento en el que el fin del periplo está cerca. El barco está a punto de encallar y la marinería rezamos por que no se hunda. Los armadores han puesto sus condiciones sobre la mesa. Es el momento de que el capitán y su equipo las acepten y los pasajeros den su visto bueno. Lo cierto es que no son nada atractivas, pero al menos mantendrían a flote el viejo navío, y con él nuestra supervivencia (ni que fuese temporalmente). Si por contra los pasajeros se niegan a aceptar la nueva hoja de ruta y desembarcan para coger el crucero de otra naviera, el capitán y los oficiales se irán a casa y todos nosotros –los currantes– nos hundiremos con el viejo paquebote. Mañana es el día, amigos. Y la verdad es que tengo ganas de que todo acabe ya, de la manera que sea. Si tengo que hundirme, me hundiré –o echaré a nadar, a ver si llego a una isla–, pero ya no aguanto más esta angustia, este estrés generado por la incertidumbre. En cinco años la plantilla ha pasado de diez a cinco personas y en el camino hemos perdido a nuestro jefe de máquinas. Mientras tanto, pasajeros y oficiales pretenden que el barco funcione a pleno rendimiento, como si nada hubiese pasado. Y ya no podemos más. Así que mañana por la tarde espero conocer mi futuro inmediato (porque hoy en día no hay manera de saber lo que ocurrirá a medio o largo plazo), que será un billete hacia un proyecto incierto y poco ilusionante, o la absoluta debacle. Evidentemente, ninguna de las dos opciones es satisfactoria, pero una lo es menos que la otra, que al menos me permitirá cobrar mi nómina algún tiempo más. Quién me lo iba a decir a mi hace veintisiete años.
Actualización 09.06: Los oficiales y el pasaje han aceptado –aunque no por unanimidad, sí por una gran diferencia– las condiciones de los armadores. Aún no tenemos muy claro hacia donde vamos, pero por lo menos seguimos bogando en aguas profundas y nos alejamos de los arrecifes.
Actualización 09.06: Los oficiales y el pasaje han aceptado –aunque no por unanimidad, sí por una gran diferencia– las condiciones de los armadores. Aún no tenemos muy claro hacia donde vamos, pero por lo menos seguimos bogando en aguas profundas y nos alejamos de los arrecifes.
viernes, 12 de enero de 2018
La llamada del abismo
Amigos, en febrero del año pasado ya os conté a modo de metáfora marinera la deriva en la que estaba entrando mi empresa, con una tripulación cansada de mantener en funcionamiento el viejo, renqueante y oxidado paquebote mientras los oficiales, ebrios de megalomanía, se peleaban y daban golpes de timón aleatorios sin un objetivo claro y sin tener en cuenta la cada vez más mermada paciencia de unos armadores dispuestos a abandonar el navío en medio del océano.
La primavera pasada, algunos pasajeros hicieron un amago de pedir cuentas al puente de mando. Fue un atisbo de esperanza que iluminó la oscura sala de máquinas en la que nos encontramos los verdaderos defensores de la nave. Pero duró poco, las zalamerías engañosas del capitán, una ronda gratis y la promesa de un cargamento de sabrosos alimentos desactivaron la operación. Ahora, los armadores están a un paso de abandonar el barco a su suerte y convertirlo en un amasijo de acero y hierro sin bandera ni destino del que serán evacuados o escaparán los pasajeros y del que huirán con nocturnidad los oficiales mientras –sin provisión de alimentos o combustible– agonizamos junto al motor los abnegados trabajadores.
Este fin de semana habrá una nueva oportunidad –la última seguramente– para eludir el destino. Un pequeño grupo de pasajeros que no acabaron de creerse las mentiras del capitán y no sucumbieron a sus cantos de sirena piensan subir al puente de mando a pedirle cuentas. Es el momento de tomar partido o nos hundiremos sin remedio. Y no podemos permitir que eso ocurra. Así, debemos dejar nuestras herramientas a un lado y acompañar a esos pasajeros escaleras arriba para que vean que estamos con ellos, que no nos escondemos. Quizás, si echamos por la borda a los oficiales, los armadores entenderán que existe futuro para la compañía. Pero los oficiales tienen armas y controlan el timón desde su atalaya protegida.
En fin piltrafillas, que tengo 50 años y ante mi se abre un negro abismo, un amenazador vacío que grita mi nombre y el de mis compañeros mientras luchamos por no sucumbir a su llamada pero al que –como niños hipnotizados por el vengativo flautista de Hamelin– nos vemos atraídos.
viernes, 22 de diciembre de 2017
Bon Nadal!
¡Feliz Navidad!
Merry Christmas!
Eguberri on!
С Рождеством!
Joyeux Noël!
Frohe Weihnachten!
メリークリスマス!
Vrolijk kerstfeest!...
domingo, 10 de septiembre de 2017
La consulta sí, la consulta no, la consulta madre se la bailo yo
Piltrafillas, hace unos años recibí una formación basada en el programa Insights Discovery. No me extenderé demasiado en definirlo, pero se trata de un modelo que clasifica a las personas por colores seguns sus aptitudes. El resultado del programa muestra qué color es el que predomina en tu personalidad para que puedas focalizarte en desarrollar las aptitudes relacionadas con los otros. Puede ser que estés claramente representado por uno, por ejemplo el rojo, o que encajes en uno pero con la fuerte influencia de otro. En ese sentido, se puede ser rojo y también azul o amarillo pero también verde. Lo que no es normal –tomando ese término como habitual según la estadística del programa a nivel mundial– es ser azul y amarillo, por ejemplo. Si no recuerdo mal, cuando formé parte del programa me dijeron que ese caso sólo se daba en un 8% de los participantes. Pues bien amiguitos, yo estoy en ese grupo. Soy raro.
Por otra parte, soy catalán. Hablo catalán y castellano desde que tengo uso de razón, fui el único alumno que llevó una senyera a la excursión de fin de curso en COU y no me siento español sino catalán, aunque eso no signifique que tenga algo contra los segovianos, los murcianos o los sevillanos. Es más, de donde realmente me siento es de Barcelona. Sin embargo, la geografía política me la trae al pairo. Me es igual estar en España, en Europa o donde sea. Mientras no coarten mis libertades, ideales y principios, como si nos anexiona Portugal. En cuanto a mi voluntad, no me entra en la cabeza que mis representantes no puedan preguntarme sobre algo que afecta a mi futuro, con independencia de que legalmente sea vinculante o no el resultado, llamadle a eso consulta, referéndum, plebiscito o simplemente hacer una puta pregunta al pueblo. Así pues, resumiendo, soy un catalán que se siente catalán y que cree en las consultas populares pero al que le da igual que en su DNI ponga España o –algo que me ha ilusionado siempre– Estados Unidos de Europa. Como estudiante de ciéncias, dejad que os recuerde el principio de acción-reacción o que los polos opuestos se repelen. Así, entenderéis que –en política– si se abusa del autoritarismo para prohibir algo, lo natural es que se consiga el efecto contrario y se llegue a posiciones tan polarizadas que sea imposible un acercamiento.
En estos momentos tenemos a un lado a Mariano Rajoy y su gobierno representando a la derecha nacionalista española, entre la inoperancia y el servilismo a grupos de presión a los que debe favores, y por otro a un tridente formado por ERC –los únicos independentistas de toda la vida, hay que reconocérselo–, el PDeCAT –ese nuevo partido sin carisma resultante de las cenizas de la derecha catalanista burguesa de toda la vida de CDC y los democristianos de UDC– y las CUP, partido asambleario formado por grupos anticapitalistas, antisistema e independentistas, aunque a algunos de ellos les importa más quemar contenedores de basura que salir de España. En medio de todo ello, el catalanet de a pie, harto y cabreado, que ha decidido seguir a su corazón y los sentimientos sobre cualquier otra consideración. Y con esos mimbres nos hemos hecho estos cestos.
Veréis, no sabía si escribir esta entrada. Primero porque no creo que las redes sociales sean otra cosa que un espacio de ocio y divertimento que en ocasiones sirve como canal de comunicación y también de conocimiento. Lo segundo, porque la inmensa mayoría de los que podéis llegar a leer esto ni me conocéis realmente ni –como si fuese el alcalde de Villar del Río en Bienvenido Mr. Marshall– os debo explicación alguna. Y lo tercero, porque no soy escritor y temo que no sea capaz de explicar claramente los sentimientos que se agolpan en mi mente. No obstante, heme aquí dándoos la brasa. Y es que cuando digo que creo firmemente que se debería permitir que hubiese un referéndum, desde fuera de Catalunya se me tilda de separatista. Sin embargo, en mi ciudad no me sumo a manifestaciones convocadas a tal efecto porque –aunque nos vendan lo contrario– la cerrazón de los partidos de la oposición provoca que cualquier manifestación en favor de la consulta sea de facto una llamada a la independencia. Y aquí, cuando digo que no quiero la independencia y que me gustaría votar, pero no en un referendum de feria y pandereta sin apoyo de las leyes internacionales, se me acusa de españolista, unionista –un guiño a los escoceses– o de ser de Ciudadanos, que es lo peor que le pueden llamar a uno al tratarse de un partido chaquetero que esconde su ideología y que cambia su nombre original para presentarse en España, avergonzándose de su lengua cuando lo importante de un partido no tendría que ser su nombre sino sus ideas.
En resumen, que ni me siento representado por los partidos españoles, ni por los catalanes. Que amo mi tierra y mi lengua pero el sentirme catalán no me provoca la necesidad de querer separarme de España. Os lo he dicho antes, soy azul y amarillo. Bicho raro. Freak. De momento eso no me ha conllevado problema alguno con las personas con las que interactúo en las redes sociales –todo lo contrario– mientras que en el mundo real estoy en aplastante minoría y es un tema sensible en reuniones familiares. Así pues, disculpad el tostón pero quería explicaros a unos y otros que hay catalanistas republicanos que no queremos la independencia, que hay independentistas que no tienen nada en contra de España sino de la cerrazón y poca entidad política de sus gobernantes actuales, que hay quien quiere votar a toda costa para hacer oír su voluntad y su rabia contra el abuso de poder y que se siente mal cuando de manera irresponsable se le acusa de nazi, que hay quien quiere votar pero no en un referéndum sin apoyo legal internacional... y que lo que me jode es que, al final, todo es una cuestión de dinero, tanto de los que se quejan de que la balanza fiscal es deficitaria –que no deja de ser verdad– como de los que no quieren ni imaginar un PIB sin Catalunya. Ya lo decía Paco Ibáñez musicando a Quevedo. Y es que, ¿por qué creeis que los gibraltareños no quieren ser españoles?
sábado, 5 de agosto de 2017
Stay tuned
Bueno piltrafillas, llegadas estas fechas he decidido despedir el blog de manera temporal. Aunque aún falta algún tiempo para que coja vacaciones, si sumamos que tengo unos –aunque selectos– extremadamente pocos seguidores a que la mayoría se encuntran disfrutando de la playa, la montaña o el dolce fare niente, lo cierto es que últimamente escribo casi para nadie. Y aunque es verdad que siempre he dicho que hago este blog para mi y no para conseguir seguidores –más que nada porque en eso fracasé desde que me vi obligado a poner el aviso de contenido adulto para evitar que me lo cerrasen–, prefiero dedicarme a buscar nuevos pintores y fotógrafos para publicar a partir de septiembre. Así pues, permaneced atentos y no me abandonéis. Eso no significa que olvide las redes sociales por lo que, nos leemos en Twitter. Feliz verano.
viernes, 17 de febrero de 2017
¿Hay futuro?
Montado en un oxidado navío tiznado de herrumbre en cuyo puente de mando veo a ociosos voluntarios que juegan a capitanes, abandonándose a peleas intestinas y provocando el descontrol y la incertidumbre en una sala de máquinas en la que va menguando la marinería mientras ellos gozan de la seguridad que otorga el no depender económicamente de su trabajo. Así me encuentro. En cualquier momento los oficiales podrán guiar la maltrecha nave hasta un puerto cualquiera y regresar a sus quehaceres remunerados sin remordimiento alguno. Pero... ¿y la tripulación?, ay amiguitos, nosotros, los que de verdad mantenemos el buque a flote corremos el peligro de encontrarnos varados en el dique seco, sin barco y sin posibilidad de zarpar en un plazo más corto del que sería de esperar. Y así estoy, un viernes de febrero más, manchado de grasa y hollín en el vientre de la nave, mirando con ojos angustiados hacia la superfície temeroso ante el incierto futuro que me aguarda, mientras el acompasado vaivén de las olas me lleva quién sabe hacia dónde.
sábado, 11 de febrero de 2017
Robots
No sé si os lo he contado alguna vez, pero ahí va la historia. Últimamente oigo mucho hablar de si los robots van a substituir según qué trabajos y si nos van a robar el pan. Sobre el tema hay diversos estudios que sirven para ilustrar la cuestión, pero ninguno de ellos resulta tan definitivo como la cruda realidad. Y es que A MI ME QUITÓ EL TRABAJO UN ROBOT.
Sí amiguitos, un puto objeto mecánico con cables y un interfaz electrónico –en realidad fueron tres de ellos– nos quitaron el trabajo a dieciséis jóvenes que no hacía demasiado que nos habíamos incorporado al mundo laboral. Corrían finales de los 80. No lo recuerdo con claridad pero yo formaba parte de la vertiente humana de lo que creo que era un sistema IBM 3480 o similar, con grandes cintas de 9 pistas combinadas con unidades de cartuchos de 200 MB. Mi trabajo y el de mis compañeros tenía lugar en un sótano a tres pisos bajo el nivel de la calle y consistía en mirar una pantalla en la que iban apareciendo líneas con identificadores de cintas y cartuchos, apuntarnos unas cuantos números –dependiendo de lo que cada uno era capaz de acarrear–, correr al almacén, buscar y seleccionar en diversos archivadores los cartuchos y cintas que nos habíamos apuntado, para entonces regresar a la sala e introducirlas en las bocas libres del sistema o los lectores de cintas. Y vuelta a empezar. Eso la mayor parte del tiempo, ya que de tanto en tanto había que vaciar unidades y hacer el camino contrario, almacenando en el archivo de nuevo los cartuchos y las cintas. Y hablando de las cintas. En muchas ocasiones se enredaban por el desgaste y era necesario recortarles en cuña la punta. Y ese era el cometido del departamento, 24 horas al día y siete días a la semana en diferentes turnos de 6 horas y media. El mío iba de las 8 de la mañana hasta las 14.30 horas, lo que me permitía asistir a la universidad por la tarde.
Pues bien, un buen día aparecieron en medio de la sala tres enormes cilindros de gran altura. Las paredes interiores de los mismos estaban forradas con cientos de cartuchos, varias bocas lectoras y en el centro había un eje sobre el que rotaba y se movía arriba y abajo una especie de hermano parapléjico de Johnny 5 –el robot de la película Short Circuit, de John Badham–, con ojos que leían los códigos de barras y color de cada cartucho (por cierto, el etiquetaje lo hicimos nosotros mismos por lo que se puede decir que ayudamos a cavar nuestra propia tumba laboral) y unas pinzas que los agarraban e introducían en las bocas lectoras. Por supuesto, la optimización de tiempo era radical. De escribir un número en una pantalla, esperar a que lo apuntásemos, lo fuésemos a buscar y lo insertásemos en la boca correspondiente se pasaba a una orden directa al robot, que en un par de segundos ya había encontrado el cartucho y lo había cargado en la unidad lectora. En resumen, tres robots IN, dieciséis personas OUT. De eso ya hace mucho. Luego me fui a otra empresa y más tarde a otra, en la que estoy a punto de cumplir veintiséis años. Por eso no guardo esta anécdota en mi memoria como algo demasiado negativo. Sin embargo, creo que está bien recordarlo para poner de manifiesto que los estudios que he mecionado al principio no son algo del presente. Sí que es cierto que la incidencia de los robots en el mundo laboral durante los próximos años va a aumentar debido al alto grado de implantación tecnológica que cada vez abarca más campos de la sociedad. Pero no olvidemos que ya hace décadas que poco a poco, sin hacer mucho ruido, los empresarios –últimos responsables de todo esto, los robots no son los culpables– están decidiendo subtituir personas por máquinas en aras del beneficio económico para sus empresas. Y lo que nos queda por ver.
martes, 6 de diciembre de 2016
Día de la Constitución
Pues bien, amiguitos, un 6 de diciembre más celebramos el Día de la Constitución, una efeméride que sirve para que a algunos se les llene la boca de soflamas patrióticas y la inmensa mayoría de los españoles que tenemos la suerte de no estar parados nos lo tomemos como una fecha festiva más en la que no aparecer por el lugar de trabajo. Así que hoy, tanto para unos como para otros, para los que están convencidos de que una ley que nació poco después de una dictadura con voluntad de tapar heridas –no de curarlas o cicatrizarlas, que eso ya sabemos que no ocurrió nunca– tiene que actualizarse sin demora y para los que se la toman como algo eterno e inamovible, voy a comentaros algunos datos que desde la objetividad pretenden que los que repiten hasta la saciedad que “la votamos todos los españoles” se den cuenta de que quizás sea verdad para la mayoría de los de entonces pero que tal afirmación se ajusta poco a la realidad actual.
El referéndum sobre el Proyecto de Constitución se llevó a cabo en 1978, por lo que pudieron votar los mayores de 21 años. Eso significa que hablamos de personas que hoy tienen más de 59 años, o sea, poco más de 11 millones de los 42 –en numeros redondos– de los españoles que en la actualidad aún viven. La participación en la cita ante las urnas de aquel 6 de diciembre fue del 67% y votó a favor una aplastante mayoría del 92%. Total, que aproximadamente 6.800.000 de los actuales 42 millones de españoles votaron SÍ a la Constitución. Eso significa que, esta Ley que “nos representa a todos” contó con el apoyo de poco más del 16% de la población de 2016.
Quizás va siendo hora de hacer una reforma que de verdad cuente con el respaldo de la sociedad española del siglo XXI que no tiene tan presente una guerra civil y una dictadura como para agarrarse a un clavo ardiendo a cambio de pasar página. A lo mejor así nos olvidamos de ciertos estereotipos y nos damos cuenta los de uno u otro color político que ser republicano no significa per se ser de izquierdas y que ha llegado el momento de cuestionarse ciertas cosas ¿o es que en serio se cree alguien que es normal en nuestros días que un cargo público pase de padres a hijos sin que la población tenga nada que decir a la hora de pronunciarse sobre la correcta ejecución del cargo? Hala piltrafillas, pasadlo bien.
domingo, 14 de agosto de 2016
Las otras Corinnas: ¿Quién mató a Sandra Mozarowsky?
Piltrafillas, igual que en Conspiracy theory el personaje interpretado por Mel Gibson veía conspiraciones por todos lados, a cual más disparatada, hasta que una de ellas resultaba ser verdad –ya sabéis, que seas paranoico no significa que no vayan a por ti–, no es una locura suponer que entre todas las informaciones que se vierten en la red con mayor o menor base real, existe un elevado porcentaje de verdad en muchas de ellas, incluso en las más increíbles. Por lo que, imaginad en los casos en los que –además– el grado de verosimilitud es más que alto.
Así que hoy os quiero hablar de una actriz que definitivamente no es de las más conocidas de este país, aunque en su momento gozó de cierta popularidad. Me estoy refiriendo a Sandra Mozarowsky –a la que algunos denominaban la Ornella Mutti española–, una joven nacida en Tánger que había debutado en el cine con Pedro Lazaga con tan sólo nueve años –también se la puede encontrar con algunos más en la estupenda Los ojos azules de la muñeca rota, por cierto reseñada aquí, donde podéis verla en el tercer fotograma con Luis Ciges devorándola con los ojos– y que en los años 70 acabó apareciendo en varios títulos del cine de destape de serie B que tanto éxito tenía por entonces en nuestro país. Sin embargo, el interés que su figura ha despertado en mi ha venido dado por su prematura muerte y porque según el escritor Pablo Blas o el polémico biógrafo Andrew Morton, la chica –al igual que se ha dicho de otras sex symbols de la época como Bárbara Rey o Nadiuska– fue una de las amantes del rey Juan Carlos I que al parecer simultaneaba su trabajo como actriz y modelo con el de camarera de alterne en el club La Poupée, un local frecuentado por políticos, empresarios y miembros de las altas esferas del país.
Sandra, a punto de cumplir los diecinueve años y víctima de una depresión agravada por el consumo de medicación, se suicidó tirándose desde el balcón de su piso madrileño, falleciendo días después de permanecer en coma. Esa es la versión oficial. Pero, ¿fue un suicidio, un accidente o una caída provocada? Por su parte, el también desaparecido actor Pepe Sancho –inolvidable Estudiante en la serie Curro Jiménez y amigo de Sandra desde que esta apareciese en algunos capítulos–, afirmó en su día “Me rebelo contra quienes piensan o intentan hacer pensar y suponer que ella [Sandra] intentó quitarse la vida”. Por contra, su amiga Inma de Santis, actriz que a finales de los 80 falleció en un accidente automovilístico en Marruecos, concedió a la revista Garbo una entrevista en la que hablaba de las exigencias de la profesión, la tendencia a ganar peso de Sandra y la dieta espartana a la que la joven se sometía, además de tomar pastillas para no tener hambre y pastillas para animarse.
Total, que ahora que afloran a la luz pública personajes como el de Corinna zu Sayn-Wittgenstein y comportamientos regios que la llamada prensa libre del país ha silenciado durante décadas anteponiendo el miedo al derecho a la información, el tema me ha parecido de lo más interesante. Esa es la razón por la que rescato un artículo publicado hace unos años en la página Espía en el congreso, un blog financiado con Google Ads y crowdfunding que no conocía y que a partir de ahora será de consulta obligada. Cuanto hay de cierto, fabulación o rumorología en lo que vais a leer, lo dejo a vuestro juicio.
¿Quién mató a Sandra Mozarowsky? El extraño suicidio de la amiga del rey.
Andrew Morton la cita en su libro “Ladies of Spain”, Pablo Blas le dedicó otro titulado “Escrito en un libro“, Sánchez Dragó se hizo eco del asunto: ¿Quien mató a Sandra Mozarowsky? La joven actriz de 18 años, hija de un diplomático ruso, trabajaba en un género cinematográfico que explotó a la muerte de Franco: el “destape”. Pero con una carrera fulgurante, se quedó embarazada y murió al caer desde el balcón de su casa, en la calle Barquillo (Madrid). Amiga del rey Juan Carlos cuando este tenía 39 años, simultaneaba su carrera de actriz con su trabajo en un “club” de alterne cuyo socio era el también actor Paco Martínez Soria, situado en la madrileña calle de Oriente. El local se convirtió en semillero de actrices dispuestas al desnudo, prohibido durante cuatro décadas. Numerosos periodistas, actores, actrices y escritores conocen el caso de Sandra Mozarowsky, del que incluso su hermano duda que fuera un suicidio. Ahora que Juan Carlos ha abdicado ¿podrá investigarse y saberse la verdad?
La noticia, vista en las hemerotecas de la época, no ofrece dudas: Sandra se “cayó” desde su terraza. Vista 36 años después, las sombras se acrecientan. Andrew Morton, autor del libro sobre las mujeres del rey Juan Carlos, la menciona: “En Toledo, la reina le sorprendería en compañía de Sara Montiel, aunque la actriz nunca lo ha reconocido. No era la única. Raffaella Carrá, Nadiuska, Sandra Mozarowsky y Bárbara Rey, que grabó sus conversaciones con el rey. Según el historiador Amadeo Martínez Inglés, Bárbara estuvo cobrando dinero del Gobierno hasta 1996, cuando Aznar ordenó suspender los pagos. Durante los 80 al rey le gustaba desaparecer en compañía de la decoradora Marta Gayá”.
Su caso lo reveló antes el escritor Pablo Blas, que con el pseudónimo de “Tom Farrell”, publicó en la editorial Séneca “Escrito en un libro“, donde desarrolla su caso, y que su editor define como “un libro muy peligroso”. Años después, la periodista Consuelo García del Cid contaría la historia de la actriz y algo más tarde desvelaría el nombre del escritor español que afloró la historia de “la Ornella Muti española”. El también literato Fernando Sánchez Dragó tuvo acceso a este libro y lo comentó en una de sus columnas. Dragó, de hecho, se mostró enigmático, aunque conocedor del asunto: “No maten al mensajero. Es un tal Tom Farrell (pseudónimo) quien lo cuenta en “Escrito en un libro”, publicado por Séneca Editores…”. Pero “Tom Farrell” al final ha dado la cara: es el escritor Pablo Blas. “Tuve miedo de que me mataran“, declararía finalmente el autor para justificar su anonimato y la ausencia de promoción que tuvo el libro, que ya no oculta.
Otro periodista, Javier Bleda, menciona el asunto en el libro “Mario Conde, la reclusión del éxito“, donde deja entrever que el caso es conocido tanto entre las élites como en las cañerías de la política, citando expresamente a Julián Sancristóbal, Narcís Serra y Mario Conde. Cuando lo entrevistaron, señaló que en su tiempo, otros periodistas del diario “El Alcázar” descubrieron el asunto pero la noticia “fue censurada desde las altas instancias para impedir su publicación”. También los periodistas Xavier Arias y Jesús Bernal recuperaron la filmografía de la actriz fallecida. Y una web llamada Crónicas Borbónicas fue clausurada, aunque su contenido ha sido recuperado por otro bloguero que ha aflorado aquella crónica que comienza con un alegato: “Aclarad la muerte de Sandra Mozarowski“. [...]
¿Dejó el rey embarazada a Sandra Mozarowsky? Unas extrañas y extemporáneas declaraciones de la actriz en contra del aborto, anunciando que se iba a Londres a vivir, y el contacto con una revista italiana, rodean este misterioso asunto que nadie en España ha investigado a fondo pero que se comenta en voz baja en los ociosos corrillos del Congreso de los Diputados, mientras sus señorías adormecen de indolencia.
sábado, 25 de junio de 2016
Universos paralelos
Piltrafillas, los lectores de cómics norteamericanos clásicos conoceréis seguramente a Tierra 2, ese universo paralelo de DC en el que tienen lugar las historias de la generación de superhéroes de la mencionada editorial en la época dorada de finales de la primera mitad del siglo XX. En ese universo alternativo, el gabinete del gobierno de Richard Nixon estuvo involucrado en actividades ilegales como acosar a opositores políticos utilizando para su beneficio agencias públicas como el FBI, la CIA o el IRS. Más de cuarenta altos cargos fueron encarcelados y el escándalo provocó la renuncia a la presidencia por parte de Nixon. Años más tarde y al otro lado del Atlántico, el gobierno británico encabezado por su Primer Ministro David Cameron –en virtud de una promesa electoral que ha cumplido– ha convocado un referéndum sobre la permanencia de la Gran Bretaña en la Unión Europea. Y el resultado, contra sus propias ideas, ha sido favorable a la salida. Debo aclarar que, aunque tal decisión afectará y mucho al conjunto de los países de la Unión, los únicos que han acudido a las urnas han sido los británicos.
Pero, ¡ah, amiguitos!, eso es en Tierra 2. Aquí, en la Tierra de toda la vida, la cutre, la de segundo orden, la de La Roja y Manolo el del Bombo, al ministro del Interior –el vallisoletano Jorge Fernández Díaz, un ultracatólico tardío que en una entrevista a La Vanguardia afirmó que tenía un Ángel de la Guarda llamado Marcelo y que “nada es coincidencia, todo responde a un plan de Dios”– le han grabado en numerosas conversaciones con el madrileño Daniel de Alfonso Laso, Director de la Oficina Antifraude de Catalunya, maquinando y conspirando para utilizar a la Fiscalía, la Policía e incluso grupos de comunicación afines a la derecha política para investigar a numerosos miembros de la sociedad política catalana y sus familias, llegando a inventar presuntos delitos o a darles difusión con el pleno conocimiento, según se desprende de las grabaciones, de que en muchos casos eran inventados. El escándalo ha llegado a toda la prensa internacional, pero ni De Alfonso –por cierto, elegido por el Parlament de Catalunya y que según la normativa que rige sus fuciones debe actuar “con plena independencia y objetividad sin recibir instrucciones de ninguna autoridad”– ni Fernández, que ha montado en cólera diciendo que sacar a la luz esas conversaciones es delito, tócate los cojones, ni por supuesto Mariano Rajoy han presentado su dimisón ni han demostrado arrepentimiento alguno.
Y tras lo ocurrido en la Gran Bretaña, tampoco se ha visto a nuestro Gobierno poner el grito en el cielo porque, si los británicos querían irse de Europa, el referéndum se tenía que haber hecho en toda la Unión, ya que tal decisión nos afectaba a todos (algo que se hartaron de repetir como un mantra ante el independentismo catalán). Pero, ya os lo he dicho, esto es Tierra 1 y aquí lo que importa es saber si Iniesta va a cortar el bacalao frente a Italia y si De Gea es un putero. It’s very difficult todo esto.
viernes, 19 de febrero de 2016
Tiempo de incertidumbre
Lo sé, cada año por estas fechas os cuento lo mismo, pero es que así libero tensión. Escribir unas líneas sobre lo que viviré mañana me sirve como terapia para ahuyentar algo de la angustia que me tiene atacado de manera inexplicable. Y es que el mes que viene cumpliré 25 años en la empresa, algo que –si fuese japonés, por ejemplo– tendría que suponerme un inmenso orgullo, pero que en nuestra cultura no deja de reflejar cierto acomodo, falta de ambición y querencia por la rutina. Por eso mismo, a priori no tendría que agobiarme lo más mínimo una asamblea anual de órganos de gobierno que año tras año tiene lugar un sábado de febrero y que este 2016 se celebrará precisamente mañana. Pero es tal el nivel de estrés que contagian algunos directivos –sobre todo los que se juegan su poltrona en años de elecciones como este o temen algún tipo de moción de censura por parte de facciones contrarias– que uno se ve inmerso y salpicado por jugadas en la sombra y campañas políticas que ríete tú de los acuerdos PP-PSOE o el incómodo proceso independentista catalán, algo esto último que en una entidad de ámbito estatal como la mía tiene también –como no podía ser de otra manera– cierto peso. Por eso, porque la cantidad de cosas que pueden salir mal es elevada y porque –por pequeña que sea– si uno hace una cagadita, eso será lo que se recordará en lugar de todo un año de trabajo sin mácula, la vigilia de este día no deja de ser angustiosa en cada cita anual. Por cierto, deciros que desde la última edición ya se ha producido un nuevo despido y en el aire flota la amenaza de más defenestraciones o renuncias, incluso en puestos de dirección. En fin, una delicia de agujero en el que tras 25 años me empeño en permanecer, simplemente porque la alternativa es la puta calle. Y porque tengo hipoteca, mujer y una hija adolescente... que de no ser así ya me hubiese retirado a pintar óleos o a aprender a tocar la guitarra de una vez por todas. Total amigos, deseadme suerte una vez más.
sábado, 31 de octubre de 2015
Halloween
La verdad es que me repatea las entrañas esta celebración de los cojones exportada de otras culturas. La paradoja es que buena parte de aquellos que defienden lancear reses o despeñar cabras desde los campanarios en aras de la tradición milenaria participan alegremente de la feria de calabazas y horror globalizado que es jalogüin sin que les supuren las llagas. Por mi parte prefiero comer castañas, boniatos y panellets aunque en ocasiones, me haya visto obligado por imperativo familiar a sumarme a esta celebración extranjera. Eso sí, me sirve de una manera fantástica para colaros en el blog algunas imágenes de lo más sugerente.
miércoles, 15 de abril de 2015
Felicitats, filla!
La verdad es que no cumple cuatro sino dieciséis años ya. Sí amiguitos, mi princesa se hace mayor y aunque para mi siempre será mi bebé, hace tiempo que dejó de serlo y me toca aceptar con gran dolor que poco a poco dejará de ser la niña de mis ojos para convertirse en una mujer independiente. Sin embargo, aún faltan algunos años para eso. De momento ya le he dicho que de novios nada hasta los veintiuno. O eso o que al menos yo no me entere. Hay cosas para las que no estoy preparado.
martes, 24 de febrero de 2015
THIS IS THE END, MY FRIEND
El origen del mundo (Gustave Courbet)
Estimado usuario de Blogger:
Queremos avisarte de un cambio que tendrá lugar pronto en la Política de contenido de Blogger que podría afectar a tu cuenta.
En las próximas semanas vamos a dejar de permitir los blogs con contenidos sexualmente explícitos o imágenes o vídeos de desnudos. Seguiremos aceptando los desnudos en contextos artísticos, educativos, documentales o científicos, o cuando represente otra ventaja notable para el público que no retiremos esos contenidos.
La nueva política entrará en vigor el 23 de marzo de 2015. Cuando empiece a aplicarse esta política, Google restringirá el acceso a todos los blogs que hayamos detectado que infringen nuestra nueva política. No se eliminará ningún contenido, pero solamente los autores de los blogs y las personas con la que hayan compartido expresamente su blog podrán ver el contenido que hayamos convertido en privado.
Según nuestros datos, tu cuenta podría verse afectada por este cambio en la política. Por favor, a partir de ahora no crees contenidos que puedan infringir esta política. También te agradeceríamos que hagas los cambios necesarios en tu blog para cumplir con la nueva política lo antes posible. Así no sufrirás ninguna interrupción en el servicio. También tienes la alternativa de crear un archivo de tus contenidos a través de Google Takeout
Atentamente,
El equipo de Blogger
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Pues nada, piltrafillas, después de casi 7 años y más de 10.400 entradas dedicadas a la pintura, la literatura, la música, el cine, la fotografía... y tantos otros contenidos creados con cariño y ganas de dar difusión a todo aquello que me gustaba con el anhelo de compartirlo con todos vosotros, ahora recibo este correo de parte de los meapilas de Blogger echando por tierra incontables horas de trabajo y toda mi ilusión. No puedo publicar imágenes de desnudos... excepto en contextos artísticos. Y yo me pregunto, ¿qué es un "contexto artístico"?, ¿lo es una viñeta de Milo Manara?, ¿lo es un photo shoot de Mario Testino?, ¿lo es un óleo de Roberto Ferri?, ¿lo es una cinta de Russ Meyer?
¿Quién va a decidir qué entradas son respetables y cuales no?, ¿de qué ha servido tener el blog marcado con la Advertencia de Contenidos Adultos?, ¿quién decidirá si me eliminan algunas entradas o me bloquean el blog?, ¿de quién puedo publicar fotos, de Bob Esponja o Dora la Exploradora?
En fin, amiguitos, que como podéis imaginar, no voy a perder el tiempo creando contenidos que de aquí a unas semanas me va a borrar algún becario inculto de Mountain View. Así que, hasta que no vea cómo acaba esto, aquí finaliza mi aventura. Ha sido un placer... y hoy es una pena y una completa decepción.
viernes, 13 de febrero de 2015
Falling down: un sábado de furia
Así es, piltrafillas. Si repasáis mis entradas de estas fechas durante los últimos años podréis comprobar como a estas alturas de febrero tengo siempre una cita laboral ineludible que consiste en asistir un sábado a la asamblea de órganos de gobierno de la entidad. En resumen, mañana tengo que estar en la oficina a las ocho de la mañana, antes incluso que un día normal. Lo cierto es que la práctica totalidad del trabajo y la dosis extra de estrés que el evento supone ya han sido digeridos a lo largo de las últimas semanas de preparación, pero siempre queda un poco de angustia para la fecha señalada, la verdadera hora de la verdad en la que a la Dirección le entran las prisas, las inseguridades y los nervios. Entonces toman consciencia de que para eso estamos nosotros, la soldadesca administrativa, el pelotón a su servicio, para volcar sobre nuestro ánimo la frustración que su ineptitud les provoca. De hecho, esta mañana ha sido un infierno. Como siempre, se han presentado para hacer un ensayo y -además de poner de manifiesto que no tienen la más mínima idea de muchos temas de los que deben tratar sus exposiciones- han pretendido cambiar aspectos de la planificación, ¡menos de veinticuatro horas antes! Y es que todo se les tiene que dar masticado, pulcramente preparado y explicado como para niños chicos, no vaya a ser que alguien les haga una pregunta que no sepan contestar. Lo peor es que, incluso y así, en ocasiones no saben dar las respuestas. Entonces hacen lo que cualquier directivo petulante lleva en el ADN: inventarlas, porque ellos no pueden decir simplemente que no disponen del dato y que toman nota para hacérselo llegar lo antes posible a su interlocutor, no. Ellos siempre tienen respuestas para todo, aunque sean incorrectas. En fin, amiguitos. Por lo menos este año no se esperan demasiadas complicaciones –el año que viene sí, que habrá elecciones– y deseo que, a partir de media mañana, los asambleístas comiencen a pensar en el almuerzo y en finalizar la reunión. Claro que, nunca se sabe. Llevo en esto más de veinte años y estas citas suponen siempre una sorpresa. En ocasiones se esperan problemas a causa de los temas del orden del día y finalmente se van aprobando los puntos del mismo uno tras otro sin más sorpresas; y otras veces se espera que la reunión –un centenar y medio de personas en total, no os penséis que es una asamblea de vecinos– sea una balsa de aceite, y en el turno de ruegos y preguntas aparece algún tema peliagudo, enzarzándose todos en una tangana dialéctica sin fin que lleva hacia la debacle. Total, que ya os contaré mañana... si me quedan ganas.
sábado, 8 de noviembre de 2014
#9N
Piltrafillas, aquellos que no quieran oír hablar más sobre la fecha de mañana, las aspiraciones soberanistas de una parte de la sociedad catalana o el clamor por la libertad de expresión que el gobierno central se empeña en coartar contra toda lógica política ya pueden dejar de leerme y esperar a que publique una nueva entrada dedicada a la pintura o la fotografía.
Sin embargo, tengo ganas de plasmar por escrito parte de la ira, frustración y –por qué no decirlo- las dudas que asaltan mi ánimo en esta vigilia del 9 de noviembre. No es un tema fácil, al contrario, es tan complicado que se me hace muy difícil poner en orden todas las ideas que se agolpan en mi mente. Desde fuera de Catalunya quizás se vea con cierto hartazgo algo que, a quien no le provoca rechazo, le parece que le queda lejos. Pero no dudéis que el desgaste que para nosotros está suponiendo este proceso comienza a hacerse insoportable. Los que hubiesen querido que este paso no se hubiese dado nunca y los que desean formar parte de un nuevo Estado, todos quieren que este pulso acabe de una vez por todas. También me siento incapaz de escoger las palabras exactas para que mi mensaje sea comunicado de manera clara porque lo cierto es que creo que algunos conceptos son tan meridianos que aún no entiendo la razón por la que haya quien –supongo que desde el prejuicio o el simple desconocimiento que otorga la lejanía- se niegue a aceptarlos. Mariano, Soraya y María Dolores lo han hecho mal en tantos aspectos que el del trato al desafío independentista no tenía por qué ser menos. Si hay alguien que ha hecho en Catalunya mucho más que la propia Esquerra Republicana por el auge de las aspiraciones independentistas de buena parte de los catalanes, este ha sido el inútil e inepto de Mariano Rajoy –mucho más preocupado por tener bajo su mando un partido corrupto hasta el tuétano y por el avance de Podemos-, así como adláteres afines a su política como Paco Marhuenda y similares. Ni lo dudéis.
Cuando se quiso convocar una consulta por primera vez –una consulta que nadie pretendía que fuese vinculante, una simple pregunta para conocer de manera fiel lo que los electores querían en lugar de fiarnos de la guerra de cifras que siempre se inicia después de una manifestación-, la intención de voto independentista rondaba el 35%. En la actualidad, después de prohibir una y otra vez cualquier tipo de propuesta, lo que el gobierno de España ha conseguido es que el independentismo rebase de largo el 40% y que internacionalmente –en mayor o menor grado- lo que algunos llaman “el problema catalán” haya ganado visibilidad. A mi me daba igual si todos los españoles –como al principio del proceso se decía- tenían que decidir si los catalanes querían o no seguir en España, un país cuyos dirigentes han demostrado en sobradas ocasiones con sus comentarios que no nos tienen aprecio alguno. Pues estupendo, si el que nos preguntasen a nosotros qué queríamos ser tenía que pasar por que se lo preguntasen también a un señor de Palencia o a una señora de Murcia, estupendo. Que hablase todo el mundo. Ya os digo que hubiesen habido sorpresas. Pero no, ni así. Siempre me ha atraído la idea de una Europa global, una especie de Estados Unidos europeos en los que cada país tuviese cierta autonomía pero con un gobierno central. Por eso, cuando algunos dicen que el separarse no es de este siglo, que Catalunya y España deben estar juntas y valorar lo que las une en lugar de lo que las separa, no puedo dejar de pensar qué pasaría si a esos patriotas de banderita les dijesen que a partir de ahora estarían en un país llamado Europa, con la capital en Bruselas y el inglés o el alemán como lengua vehicular. Ya veríamos entonces donde quedaba eso de sumar, compartir una historia común y tales mandangas.
Nunca he sido independentista, algo que me ha metido en no pocas discusiones de sobremesa familiares. No tendría por qué contarlo, pero en este blog ya lo he comentado en otras ocasiones así que no veo la razón de ocultarlo ahora. Soy catalán, me siento catalán y el no identificarme con la cultura o forma de ser de otras comunidades no implica que desee separarme de ellas. También soy un europeo contento de ello y tengo poco que ver con un noruego. Sin embargo, hoy ya no sé qué es lo que siento. Estoy harto. Estoy indignado. Estoy hasta las pelotas de la petulancia, prepotencia y cerrazón de unos y de la insistencia cansina de los otros. Hace meses que decía que mañana no iba a ir a votar... porque en realidad no era una votación. Ahora ya me da igual. Lo de mañana ya no es ni referéndum, ni consulta, ni nada... es más una salida al campo a comernos una paella que otra cosa, pero hay que ir. Tenemos que salir a la calle y meter nuestras papeletas incluso si es en una caja de cartón del Mercadona. Da lo mismo si uno quiere separarse del resto de España, quiere seguir como hasta ahora o quiere enviar a la clase política a tomar por culo y que sean ellos los que se vayan a la mierda cogidos de la mano. Pero nadie puede llamarse demócrata y prohibir que exprese mi voluntad libremente. Y no os penséis que somos gilipollas –vamos, que algún valor tendremos cuando a tantos se les llena la boca de lo mucho que en teoría nos aman-, sabemos perfectamente que tras el domingo llegará el lunes y los catalanes seguiremos siendo españoles. Sin embargo, en las próximas elecciones ya no serán Durán y Mas los que dirijan al nuestro pueblo, serán Junqueras, Rovira, Bosch... y estos ya han dicho en repetidas ocasiones que cuando la respuesta es siempre un “no a lo que sea” y se cierran todas las puertas a la negociación la única solución es la declaración unilateral de independencia. ¿Y entonces qué pasará, nos enviarán a la Mecanizada Brunete en plena Europa del siglo XXI? Era muy fácil encarar todo esto con inteligencia –lo sé, ni somos el Quebec ni Escocia, pero los talantes políticos en ambos casos son un buen ejemplo del camino que se podía trazar-, pero el fallo estaba en no darse cuenta de que el imbécil que dirige el país carece de ella.
En fin amiguitos, que después de no haber ido a una sola de las manifestaciónes de los últimos meses, mañana no pienso quedarme en casa. Y como yo ya son miles los que, sin ser independentistas, estamos cada vez menos seguros de lo que votaríamos si llegase el utópico caso de que nos lo preguntasen en las urnas.
Ah, y siento la perorata, en breve más chicas con poca ropa en este blog.
jueves, 11 de septiembre de 2014
11S
Amigos, opino sinceramente que estas alturas de la película nadie va a cambiar de opinión y creo que quien más o quien menos desea que acabe de una puñetera vez este tormento. Que ocurra lo que tenga que ocurrir, pero que sea ya. Y es que una gran parte de los catalanes, tanto los que están por la independencia de Catalunya como los que no lo están pero reclaman que se haga una consulta –incluso sin ser vinculante- y aquellos que no creen necesario que se permita que la población se exprese en las urnas, están ya cansados del abuso monotemático que desde los medios de comunicación de todo el país se está dando para desgaste general de la ciudadanía. Es una manera perfecta de desvíar la atención de Gürteles, Bárcenas, Núñez Feijóos, Anas Matos, ERES, y varios etcéteras. Eso sí, a Pujol hay que crucificarlo. También habrá, por supuesto, a quien todo el tema de lo que se ha dado en llamar desafío secesionista –otros lo definen como estar hasta las pelotas del gobierno central- le importe una mierda, sobre todo a los que asisten en la lejanía desde zonas del resto de España.
Pero que aquellos a los que no sólo no comparten las ideas ajenas sino que pretenden que tampoco sean expresadas tengan clara una cosa: el principio de acción y reacción –como tantas otras leyes físicas- es de aplicación en todos los ámbitos de la naturaleza, incluso el que se refiere a los sentimientos. Así pues, ignoro si Catalunya será independiente alguna vez, pero que el gobierno de la nación tenga clara una cosa, nadie habrá trabajado más por ella que el Partido Popular y sus aliados políticos.
Piltrafillas, desde mi hogar, alejado del aborregamiento manipulador promovido desde uno y otro lado, intentando ser fiel a mis ideas y esperando la próxima cita con las urnas –sea cual sea la fecha o el motivo-, visca Catalunya i bona Diada a tothom!
miércoles, 23 de julio de 2014
Frenazo
Queridos piltrafillas, debo deciros –por si no lo habéis advertido ya- que desde ahora y durante el próximo mes de agosto va a haber una importante reducción del número de entradas en este espacio artístico. Llegan las vacaciones estivales, tanto para la mayoría de los potenciales lectores de este blog –al menos aquellos que comentan- como para su humilde y sacrificado autor, por lo que se impone un descanso más que merecido haciéndose necesario y saludable bajar el ritmo. Así pues, no dejaré de escribir... pero será algo más espaciado en el tiempo. Supongo que sabréis comprenderlo. En el fondo, si atendemos al contador de visitas, tampoco le va a importar a demasiada gente que digamos.
martes, 11 de marzo de 2014
11M y su causa
Piltrafillas, hoy se cumplen diez años de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. No podemos obviar que los culpables –pese a que nuestro gobierno pretendía a toda costa hacernos creer otra cosa- fueron terroristas relacionados con el integrismo islámico, pero al igual que ocurriría poco más de un año después en Londres, el execrable acto tuvo un detonante claro que no es otro que el posicionamiento de los gobiernos de Aznar y Blair a favor de la decisión unilateral de George W. Bush de invadir Irak con el pretexto de una mentira. Los tres llevarán siempre -aunque no les importe una mierda porque esta gentuza solo se preocupa de su bienestar- la sangre de inocentes sobre sus corruptas conciencias, aunque nunca hayan pagado por su crimen.
¿Por qué no se atentó en París, Roma o Berlín? ¿por qué –dejando a un lado el ataque a Estados Unidos años antes- el islamismo radical solo atentó en Londres y Madrid?, bueno amiguitos, creo que esa foto lo explica ¿no?
Es cierto que –anecdóticamente- un tribunal de Malasia condenó en ausencia a Bush y a Blair –ignoro por qué no metieron en el saco a Jose María- encontrándolos culpables de genocidio, pero la verdad es que nunca ninguno de estos tres mandatarios tuvo que dar cuenta ante nadie de su gesto que –no lo olvidemos- violó el mandamiento de ese estamento vergonzoso e inútil llamado Naciones Unidas.
Total, que hoy, una vez más, cientos de familias lloran la memoria de sus muertos, mientras la persona que pretendía desviar la atención de la razón por la que nuestro país se convirtió en objetivo de Al Qaeda se ha enriquecido desde entonces –además de con otras ocupaciones- trabajando para News Corporation o Endesa. Blair, por su parte, ha trabajado en estos años para –por ejemplo- el consorcio LVMH, empresas con contratos de explotación petrolífera en Irak y entidades de los Emiratos Árabes o relacionadas con la familia real de Kuwait. No hay justicia.
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