domingo, 20 de marzo de 2016

Rock the Kasbah


Mi primera reseña del domingo es para Rock the Kasbah, una comedia dirigida por Barry Levinson y escrita por Mitch Glazer que se basa –solo hay que ver el póster de la película– en el carisma de Bill Murray, su principal protagonista. Inspirada por la historia de Setara Hussainzada, la chica que concursó en Afghan Star –versión afgana de los programas tipo Pop Idol, X-Factor o Got Talent– y fue amenazada de muerte por ello, Rock the Kasbah nos cuenta con un humor agridulce la historia de Richie Lanz, un antiguo mánager de Van Nuys que tuvo su momento álgido en los 70 y 80 y que en la actualidad subsite sacando el dinero a artistas infames. Su secretaria, Ronnie Smiler –otra a la que prometió una carrera y ahora se limita a cantar en playback canciones de Meredith Brooks– es la única que sigue a su lado y consigue algunos trabajos. En uno de los tugurios en los que actúa, a Richie se le acerca un tipo que dice organizar giras para la USO –organización que monta programas de entretenimiento y conciertos para los miembros del ejército norteamericano y sus familias– y le propone llevar a Ronnie a Afganistán, como telonera de Demi Lovato y Solange. A Richie no le cuesta demasiado esfuerzo aceptar, pese a las reticencias de su representada. Por si eso fuera poco, el viaje es una tortura para la pobre Ronnie. Y lo malo es que la llegada a Kabul, con sus bombas, Hummvees blindados, mercenarios, traficantes y toque de queda nocturno no es mucho mejor. Total, que a la primera oportunidad, Ronnie abandona a Richie dejándole sin dinero ni documentos en medio de un escenario hostil. 


Amiguitos, Rock the Kasbah es una de esas comedias que le dibujan a uno una sonrisa de tanto en tanto pero no provocan carcajadas, sobre todo porque el ánimo general del guión –pese a construirse alrededor de la figura de Murray– ahonda más en su faceta melancólica y cínica que en la de comendiante histriónico. Sin embargo, no creo que la cinta merezca las críticas demoledoras que he podido leer por ahí. Como siempre digo, en retretes más sucios hemos meado... y siempre –o casi– se puede sacar algo bueno de una comedia con Bill Murray de protagonista que, al menos, entretiene. Con una banda sonora en la que podemos encontrar a Kid Rock, Cat Stevens, Meredith Brooks, Shakira, Deep Purple –en realidad, es el mismo Bill Murray destrozando Smoke on the water– o Bob Dylan entre otros interpretes, lo cierto es que estamos ante una película interesante, poco habitual y que cumple su cometido. Acompañan a Murray la natural Zooey Deschanel, Kate Hudson con un personaje secundario con cierto peso que la hija de Goldie Hawn interpreta con convicción y un duro Bruce Willis en uno de esos papeles de poca entidad que uno no sabe si ha aceptado por amistad o por puro interés pecuniario.