lunes, 7 de marzo de 2016

Lisboa (Parte III)


El segundo día de nuestro viaje lo dedicamos a visitar Belém, antiguo municipio al oeste de Lisboa que a finales del siglo XIX fue incorporado a la capital. Allí pudimos admirar in situ monumentos icónicos de la localidad, tantas veces vistos en fotografía o por televisión: el Padrâo dos Descobrimentos, el Mosterio dos Jerónimos –era lunes y no pudimos visitar su interior– y la preciosa e impresionante Torre de Belém. En sus jardines destaca el monumento a Sacadura Cabral y Gago Coutinho, aviadores que realizaron la primera travesía aérea del Atlántico sur. 
Por supuesto, nos pasamos por la antigua fábrica Pastéis de Belém donde degustamos sus famosos y delicados pastelitos de nata –en realidad son de crema– con azúcar y canela. La verdad es que por toda Lisboa podéis encontrar este dulce típico, pero ninguno de los que comí esos días igualaron la finura y el sabor de los que disfruté en Belém
Despido la entrada –y ya van tres– con otra imagen del Ponte 25 de Abril. Debo deciros que mi empeño en conseguir esa fotografía me costó un disgusto con mi esposa, a la que con la excusa de dar un paseo romántico por la orilla del río, obligué a caminar desde Bélem hasta más allá del puerto de Alcántara, poquito antes de entrar de lleno en el centro de Lisboa. Por suerte se le pasó rápido el enfado.

1 comentario:

ÁNGEL dijo...

Las pastelillos, deliciosos, te alabo el gusto. Y por la foto del puente valió la pena sufrir ese enfado pasajero. (Te conmino a visitar Oporto, por cierto: te pondrás las botas con la cámara).