domingo, 6 de marzo de 2016

Chi-Raq


Piltrafillas, pese a la espectacularidad palomitera de Spectre, la cinta que esta semana se erige como principal recomendación de este que os escribe es Chi-Raq, lo último del polémico realizador Spike Lee. Lo que nos cuenta en la película, para la que utiliza diálogos rimados y algunas escenas musicales, es como tras la muerte de una menor por culpa de una bala perdida en una calle del Southside de Chicago, un grupo de mujeres lideradas por Lysistrata –la novia del pandillero Chi-Raq– inicia una campaña contra la violencia en el distrito, sometiendo a sus parejas a una huelga de sexo e iniciando un movimiento que tendrá repercusión internacional. Con guión del mismo realizador junto a Kevin Willmott y fotografía de Matthew Libatique, la historia es una adaptación de la Lisístrata de Aristófanes que también hace referencia a la activista y Nobel de la paz liberiana Leymah Gbowee, quien promovió la misma negación de sexo en 2003 para poner fin a la segunda guerra civil que asoló a su país. Protagonizada por Nick Cannon y Teyonah Parris como Chi-Raq y Lysistrata, las estupendas Jennifer Hiudson y Angela Bassett como secundarias de lujo y la participación de Wesley Snipes, Samuel L. Jackson o un impresionante John Cusack, en esta sorprendente película llena de niggas, motherfuckas y shits que se inicia con el dato de que la suma de muertes de miembros del ejército en Afganistán e Irak ha sido menor que la de fallecidos en las calles de Chicago en el mismo periodo de tiempo, encontramos referencias a la Grecia clásica –las bandas rivales son Troyanos y Espartanos–, a clásicos de la blackspoitation como Coffy o Foxy Brown y al mundo del hip hop. La verdadera instigadora de la revolución de Lysistrata es Miss Helen –fabulosa Angela Bassett–, vecina de la primera, que le echa en cara a la joven que siga siendo novia de Demetrius DuPree, rapero y jefe de la pandilla espartana al que llaman Chi-Raq, sin hacer nada mientras la violencia azota al barrio. Ese será el detonante para que el personaje interpretado por Teyonah Parris –una mezcla de Beyoncé y Pam Grier– concierte una reunión con las mujeres de la banda de los troyanos. La idea será –como antes os he avanzado– que todas ellas hagan como Leymah Gbowee. El lema es No peace, no pussy. Hay que decir que a las novias de los pandilleros del Southside se unen las mujeres de la ciudad y hay hombres que no entienden que sus esposas les nieguen el sexo porque haya delincuentes que andan disparando en los suburbios. Pese a todo, la revolución instigada por Lysistrata triunfa y adquiere carácter internacional cuando 75 mujeres bajo su mando toman sin disparar un solo tiro la armería de la Guardia Nacional de Chicago y por todo el mundo comienzan a aparecer grupos de mujeres apoyando su causa. 


Amiguitos, además de director de cine, Spike Lee es un polémico activista que defiende que el gran numero de armas que hay en las calles al alcance de las bandas de barrios marginales negros es otro más de los planes para someter al pueblo afroamericano dejando que se maten entre ellos. En ese sentido, Lee realiza su discurso con la voz del Padre Corridan –impresionante la escena del sermón–, con un Cusack desatado, acusando a los políticos de ser cómplices y portavoces de la NRA, que se forra con la venta de armas a suburbios pobres sin acceso a los préstamos de los bancos para soportar con violencia una economía sumergida, barriadas llenas de desempleo y analfabetismo, una realidad en la que gran parte de la población joven que no pierde la vida en la infancia o adolescencia pasa de institutos de tercera clase a prisiones de alta tecnología de primera clase. Se trata del único pasaje de toda la cinta que no está en verso. Es como si el realizador hubiese querido decirnos, “hey, esto no es ficción, no forma parte de este guión rimado, es la realidad”. Con sus dos horas, Chi-Raq resulta un pelín larga y algo pretenciosa pero es muy interesante. Visualmente atractiva, con cierto humor, momentos musicales, escenas surrealistas como la del general King Kong cabalgando un fálico cañon de la Guerra Civil vestido con calzoncillos de la bandera sudista, o el encuentro final entre Lysistrata y Chi-Raq en una cama en el patio de la armería, son parte de un envoltorio pomposo y colorista que sirve para presentarnos una realidad incómoda. Vamos, todo lo contrario que la protagonista de mi anterior reseña. En resumen, muy recomendable piltrafillas, aunque si sólo esperáis entretenimiento palomitero será mejor que os busquéis otra distracción.