domingo, 7 de agosto de 2016

Suicide Squad


Ayer sábado tuve otra de esas citas tradicionales con mi hija. Si es una película de superhéroes, hay que verla juntos –a mi esposa no le gustan en absoluto estas cintas– en una sala comercial. Al principio, la tradición sólo se refería a las historias del universo Marvel, pero hemos ampliado el espectro y así matamos dos pájaros de un tiro: yo le pago más veces el cine y las palomitas –además de la probable cena posterior– y a mi me supone que pasaré más momentos padre/hija adolescente, lo que está muy bien. Total, que le llegó el turno a la esperadísima –quizás demasiado– Suicide Squad. Desde que se estrenó, las noticias eran algo decepcionantes; las críticas no podían ser peores. Claro que, en numerosas ocasiones, la crítica y mis gustos no tienen por qué coincidir. Por otra parte, es cierto que hay que buscar un mínimo de calidad en el cine, pero –por Dios Santo–, estamos nuevamente ante una película basada en comics de gente que viste con mallas, así que mientras entretenga y no sea una bazofia demasiado escandalosa, a mi ya me está bien. 


Por eso, con la voluntad de huír de prejuicios –y de la larga mano de Disney y comentarios interesados, que también de eso hay con toda seguridad–, nos dispusimos a disfrutar de la peliculilla. El resultado fue de lo más satisfactorio. ¿En realidad la película tiene tantos fallos?, porque a mi no me lo pareció. Entretenida, con humor, un toque sexy –muy fan de los minishorts de Margot Robbie– y sobre todo con una acción continuada y sin descanso. Si le sumamos a eso el carisma de Will Smith –su personaje y el de Robbie se comen al resto–, la histriónica actuación de un Leto más que correcto pero muy diferente a Ledger –aunque creo que le dobla Luis Posada y me recuerda demasiado a sus interpretaciones de Jim Carrey– y una Viola Davis como Amanda Waller que borda el papel de súperhijaputa... bueno amiguitos, no sé de donde ha salido tanta inquina contra esta película de David Ayer. En resumen, que si os gusta el cine de superhéroes o las películas palomiteras de acción, corred a disfrutarla sin hacer caso de las malas lenguas.