domingo, 14 de agosto de 2016

Las otras Corinnas: ¿Quién mató a Sandra Mozarowsky?


Piltrafillas, igual que en Conspiracy theory el personaje interpretado por Mel Gibson veía conspiraciones por todos lados, a cual más disparatada, hasta que una de ellas resultaba ser verdad –ya sabéis, que seas paranoico no significa que no vayan a por ti–, no es una locura suponer que entre todas las informaciones que se vierten en la red con mayor o menor base real, existe un elevado porcentaje de verdad en muchas de ellas, incluso en las más increíbles. Por lo que, imaginad en los casos en los que –además– el grado de verosimilitud es más que alto. 


Así que hoy os quiero hablar de una actriz que definitivamente no es de las más conocidas de este país, aunque en su momento gozó de cierta popularidad. Me estoy refiriendo a Sandra Mozarowsky –a la que algunos denominaban la Ornella Mutti española–, una joven nacida en Tánger que había debutado en el cine con Pedro Lazaga con tan sólo nueve años –también se la puede encontrar con algunos más en la estupenda Los ojos azules de la muñeca rota, por cierto reseñada aquí, donde podéis verla en el tercer fotograma con Luis Ciges devorándola con los ojos– y que en los años 70 acabó apareciendo en varios títulos del cine de destape de serie B que tanto éxito tenía por entonces en nuestro país. Sin embargo, el interés que su figura ha despertado en mi ha venido dado por su prematura muerte y porque según el escritor Pablo Blas o el polémico biógrafo Andrew Morton, la chica –al igual que se ha dicho de otras sex symbols de la época como Bárbara Rey o Nadiuska– fue una de las amantes del rey Juan Carlos I que al parecer simultaneaba su trabajo como actriz y modelo con el de camarera de alterne en el club La Poupée, un local frecuentado por políticos, empresarios y miembros de las altas esferas del país. 


Sandra, a punto de cumplir los diecinueve años y víctima de una depresión agravada por el consumo de medicación, se suicidó tirándose desde el balcón de su piso madrileño, falleciendo días después de permanecer en coma. Esa es la versión oficial. Pero, ¿fue un suicidio, un accidente o una caída provocada? Por su parte, el también desaparecido actor Pepe Sancho –inolvidable Estudiante en la serie Curro Jiménez y amigo de Sandra desde que esta apareciese en algunos capítulos–, afirmó en su día “Me rebelo contra quienes piensan o intentan hacer pensar y suponer que ella [Sandra] intentó quitarse la vida”. Por contra, su amiga Inma de Santis, actriz que a finales de los 80 falleció en un accidente automovilístico en Marruecos, concedió a la revista Garbo una entrevista en la que hablaba de las exigencias de la profesión, la tendencia a ganar peso de Sandra y la dieta espartana a la que la joven se sometía, además de tomar pastillas para no tener hambre y pastillas para animarse. 


Total, que ahora que afloran a la luz pública personajes como el de Corinna zu Sayn-Wittgenstein y comportamientos regios que la llamada prensa libre del país ha silenciado durante décadas anteponiendo el miedo al derecho a la información, el tema me ha parecido de lo más interesante. Esa es la razón por la que rescato un artículo publicado hace unos años en la página Espía en el congreso, un blog financiado con Google Ads y crowdfunding que no conocía y que a partir de ahora será de consulta obligada. Cuanto hay de cierto, fabulación o rumorología en lo que vais a leer, lo dejo a vuestro juicio. 

¿Quién mató a Sandra Mozarowsky? El extraño suicidio de la amiga del rey. 

Andrew Morton la cita en su libro “Ladies of Spain”, Pablo Blas le dedicó otro titulado “Escrito en un libro“, Sánchez Dragó se hizo eco del asunto: ¿Quien mató a Sandra Mozarowsky? La joven actriz de 18 años, hija de un diplomático ruso, trabajaba en un género cinematográfico que explotó a la muerte de Franco: el “destape”. Pero con una carrera fulgurante, se quedó embarazada y murió al caer desde el balcón de su casa, en la calle Barquillo (Madrid). Amiga del rey Juan Carlos cuando este tenía 39 años, simultaneaba su carrera de actriz con su trabajo en un “club” de alterne cuyo socio era el también actor Paco Martínez Soria, situado en la madrileña calle de Oriente. El local se convirtió en semillero de actrices dispuestas al desnudo, prohibido durante cuatro décadas. Numerosos periodistas, actores, actrices y escritores conocen el caso de Sandra Mozarowsky, del que incluso su hermano duda que fuera un suicidio. Ahora que Juan Carlos ha abdicado ¿podrá investigarse y saberse la verdad? 

La noticia, vista en las hemerotecas de la época, no ofrece dudas: Sandra se “cayó” desde su terraza. Vista 36 años después, las sombras se acrecientan. Andrew Morton, autor del libro sobre las mujeres del rey Juan Carlos, la menciona: “En Toledo, la reina le sorprendería en compañía de Sara Montiel, aunque la actriz nunca lo ha reconocido. No era la única. Raffaella Carrá, Nadiuska, Sandra Mozarowsky y Bárbara Rey, que grabó sus conversaciones con el rey. Según el historiador Amadeo Martínez Inglés, Bárbara estuvo cobrando dinero del Gobierno hasta 1996, cuando Aznar ordenó suspender los pagos. Durante los 80 al rey le gustaba desaparecer en compañía de la decoradora Marta Gayá”. 

Su caso lo reveló antes el escritor Pablo Blas, que con el pseudónimo de “Tom Farrell”, publicó en la editorial Séneca “Escrito en un libro“, donde desarrolla su caso, y que su editor define como “un libro muy peligroso”. Años después, la periodista Consuelo García del Cid contaría la historia de la actriz y algo más tarde desvelaría el nombre del escritor español que afloró la historia de “la Ornella Muti española”. El también literato Fernando Sánchez Dragó tuvo acceso a este libro y lo comentó en una de sus columnas. Dragó, de hecho, se mostró enigmático, aunque conocedor del asunto: “No maten al mensajero. Es un tal Tom Farrell (pseudónimo) quien lo cuenta en “Escrito en un libro”, publicado por Séneca Editores…”. Pero “Tom Farrell” al final ha dado la cara: es el escritor Pablo Blas. “Tuve miedo de que me mataran“, declararía finalmente el autor para justificar su anonimato y la ausencia de promoción que tuvo el libro, que ya no oculta. 

Otro periodista, Javier Bleda, menciona el asunto en el libro “Mario Conde, la reclusión del éxito“, donde deja entrever que el caso es conocido tanto entre las élites como en las cañerías de la política, citando expresamente a Julián Sancristóbal, Narcís Serra y Mario Conde. Cuando lo entrevistaron, señaló que en su tiempo, otros periodistas del diario “El Alcázar” descubrieron el asunto pero la noticia “fue censurada desde las altas instancias para impedir su publicación”. También los periodistas Xavier Arias y Jesús Bernal recuperaron la filmografía de la actriz fallecida. Y una web llamada Crónicas Borbónicas fue clausurada, aunque su contenido ha sido recuperado por otro bloguero que ha aflorado aquella crónica que comienza con un alegato: “Aclarad la muerte de Sandra Mozarowski“. [...] 

¿Dejó el rey embarazada a Sandra Mozarowsky? Unas extrañas y extemporáneas declaraciones de la actriz en contra del aborto, anunciando que se iba a Londres a vivir, y el contacto con una revista italiana, rodean este misterioso asunto que nadie en España ha investigado a fondo pero que se comenta en voz baja en los ociosos corrillos del Congreso de los Diputados, mientras sus señorías adormecen de indolencia. 

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