lunes, 15 de agosto de 2016

München und Salzburg (Part XII)


Tras alquilar un Ford Fiesta y dejando atrás München, pusimos rumbo a Salzburg haciendo antes una parada –en realidad fue un desvío, porque no pilla de camino precisamente– en el castillo de Neuschwanstein. Ubicado en una peña elevada sobre el río Pöllat en Hohenschwangau, se trata de una construcción de finales del siglo XIX que Ludwig II mandó construir y decoró personalmente como si de un enorme escenario operístico se tratase siguiendo la interpretación wagneriana –fue mecenas del músico– de diversas leyendas. En realidad, el palacio –pues es más eso que un castillo, aunque su apariencia externa no lo indique– es precioso y está dotado de numersos avances técnicos, como electricidad y teléfono. Ludwig II mandó construirlo sobre unas antiguas ruinas en la misma zona en la que se encuentra el castillo de Hohenschwangau –de muros anaranjados, del que también os acompaño una fotografía– y nunca se finalizó debido a la muerte prematura del monarca. Más interesado en el arte y la naturaleza que en ejercer el poder con autoridad y angustiado por una manifiesta homosexualidad reprimida a causa de su moral católica, la familia consiguió declararlo no apto para gobernar y propició un suicidio que hoy en día sigue sin estar del todo claro. Total, que si os gusta la decoración de interiores tirando a recargada, no os podéis perder esta visita. Como punto en contra os advierto que está prohibido hacer fotografías del interior, algo que nunca me encontrado allá por donde he ido. Es cierto que, antiguamente, en algunos palacios no se permitía el uso de flash. Pero eso es algo que hoy resulta obsoleto. Total, que entre eso y que tanto el desfiladero del Pöllat como el puente Marienbrücke están cerrados al público desde hace un año –desde ahí se pueden hacer las fotos más típicas y de postal del castillo–, debo decir que el día no fue cien por cien redondo. Sin embargo, la belleza del entorno y el fantástico tiempo que nos hizo –el primero sin lluvia de nuestra estancia en Alemania– compensó los kilómetros extra en el camino hacia Salzburg.