domingo, 13 de septiembre de 2026

Necrophagous (1971)


Es momento de agenciarse un bol de palomitas y un copazo de ron añejo y afrontar la visión de esta Necrophagous, también conocida como The butcher of Binbrook entre otros títulos. Escrita y dirigida por Miguel Madrid que en algunas versiones aparece bajo el seudónimo de Michael Skaife, cuenta con la participación de Bill Curran, Catherine Ellison, John Clark y los carismáticos Frank Braña y Víctor Israel, además de María Paz Madrid, Beatriz Elorrieta o Inés Morales junto a otros actores y actrices. Su argumento nos cuenta como Michael Sherrington regresa al castillo familiar para reencontrarse con su mujer embarazada para descubrir horrorizado que esta falleció en el parto y que su hija también nació muerta. Por si eso fuera poco, su hermano –el conde Sir Robert Binbrook– ha desaparecido. A Michael le asaltan los interrogantes pero sus preguntas no obtienen respuesta alguna. Lady Anne, la mujer de su hermano, dice no saber nada y le recomienda que pregunte a la madre de su mujer y a sus cuñadas. Pero su suegra le echa en cara su ausencia y culpa a su prolongado silencio de la muerte de su hija. Michael no entiende nada porque asegura que escribía a su mujer cada día –vaya, ¿no había teléfonos en el castillo?–, algo que ni la afligida Barbara ni sus hijas Pamela y Lilith corroboran. Le recomiendan hablar con Dr. Kinberg que es quien firmó el certificado de defunción y este le emplaza a preguntar al Dr. Lexter, el médico personal de la familia. Vamos, que unos y otros se quitan de encima al pobre Michael, que comienza a perder los nervios. Mientras todo a su alrededor se desmorona –Lady Anne incluso ha tenido que despedir al servicio por la falta de medios económicos que sufre la familia–, el joven viudo se empeña en hablar con el sepulturero del pueblo y le propone abrir el ataúd de su esposa. Como este se niega, una noche salta la verja del cementerio y lo hace él mismo, encontrándose con que la tumba está vacía justo antes de ser atacado por dos enmascarados y ser encerrado en una mazmorra junto a un extraño ser monstruoso. 
 

A partir de ese momento –por cierto, la escena del encuentro con la criatura es de lo más lamentable que he visto nunca– nos enteraremos de algunos secretos familiares y finalmente del desenlace de la historia, que pondrá la nota de horror gótico al argumento. La verdad es que tengo mucha simpatía por estas obras de lo que se dio en llamar fantaterror hispano, algunas rodadas con pocos medios, mucha voluntad y desigual talento –poco en esta ocasión– que en esta Necrophagous no goza ni de imágenes impactantes con sangre y vísceras ni –quizás era aún demasiado pronto– de las consabidas escenas de jovencitas asustadas sin ropa. Y aunque la idea general es buena e interesante, el resultado es un poco patético. Con exteriores rodados en la provincia de Segovia, la acción simula tener lugar en un lugar indeterminado de Inglaterra pero desde el tren en el que Michael se dirige al castillo familiar se ve un tráiler Pegaso circular sobre un puente, algo más español que el toro de Osborne. También vemos armas que disparan sin que salga un solo fogonazo de sus cañones, asistimos a flashbacks sin sentido, abruptos y mal resueltos, interpretaciones poco naturales y en varias ocasiones mostrando incluso cierta desidia por parte de los miembros de la escena, montaje caótico, fotografía y encuadres poco cuidados... en fin, un despropósito. Sin embargo, consigue mantener una atmósfera tensa y enrarecida en buena parte del metraje y está dotada de un extraño encanto que me obliga a recomendaros su visión. En resumen, una cinta no especialmente remarcable pero que tiene su atractivo. O a lo mejor soy yo, que lo veo donde no lo hay.

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