Con la entrada de hoy correspondiente a nuestra última tarde en Venezia, finaliza el reportaje dedicado a la visita a esta peculiar ciudad italiana sobre el agua, unas horas dedicadas casi por completo a recorrer a paso lento el sestiere de Cannaregio y su ghetto después de una suculenta comida que coronamos con la compra de unos deliciosos frittelle en una pastelería de la animada Rio Terà San Leonardo.
Tras un corto paso por el hotel y apenas veinte minutos antes de que cerrasen sus puertas, aún tuvimos la satisfacción de visitar la Chiesa di San Rocco con obras de Tintoretto, la Scuola Grande di San Rocco –impresionante, sorprendente y por detrás de la basílica de San Marcos, el lugar más bonito y recomendable de la ciudad, lleno de pinturas de Tintoretto, artesonados y tallas numerosas– o la Basilica di Santa Maria Gloriosa dei Frari.
Estas visitas pusieron el colofón a tres intensos días que –pese a la niebla o quizás por el extraño encanto que otorgó a la ciudad– resultaron una estupenda manera de celebrar nuestro aniversario de boda y que –como ocurre con todos nuestros viajes– he querido compartir y que espero pueda servir de inspiración a aquellos que aún no conozcan el lugar y lo quieran visitar.



No hay comentarios:
Publicar un comentario