domingo, 8 de marzo de 2026

She (1984)


Pues aprovechando que el viernes pasado os hablé aquí de Bastard y su participación en la película italiana She, este domingo os traigo la primera reseña cinematográfica del año, dedicada precisamente a la mencionada obra cumbre del cine de aventuras. Bueno, quizás me he venido arriba y he exagerado un poco. Mucho, en realidad. Con el reclamo de estar protagonizada por la norteamericana Sandahl Bergman –sí, la de Conan el Bárbaro o la infame Retaliator, que ya os comenté aquí–, el realizador y guionista israelí especializado en subproductos de serie muy B Avi Nesher nos regala esta cinta basada en una novela de H. Rider Haggard, un escritor británico de la época victoriana tardía iniciador del género mundo perdido, con argumentos de aventuras ambientados en civilizaciones fuera de un tiempo y un lugar concretos. Total, que con un elenco completado por David Goss, Quin Kessler y Harrison Muller entre otros, la película comienza 23 años después de un holocausto nuclear, en una sociedad neomedieval en la que los vendedores ambulantes ofrecen corn flakes, queso Gruyère y latas de 7up y con la población repartida en varias tribus gobernadas por líderes a los que llaman dioses. 
 

El punto de partida argumental es el rapto de la joven Hari por las huestes de los Nork y el camino que emprenden su hermano Tom con su amigo Dick para rescatarla. En su periplo serán apresados por las fuerzas de la diosa She, que luego se unirá a ellos con su lugarteniente Shanda para ayudarles en su misión de rescate, viéndose envueltos en numerosos combates con diversas tribus a las que irán encontrando, desde mutantes a hombres lobo, robots y un hombre que se regenera en copias de si mismo cada vez que se le corta una parte del cuerpo. La verdad es que She es mala de cojones. Argumento, diálogos, interpretaciones, efectos especiales... todo –he dejado el diseño de producción y el vestuario fuera del saco porque es inclasificable– es un enorme montón de heces de tal magnitud que resulta hasta simpático y de obligada visión. En fin, otra muestra clara de que los premios que la Bergman consiguió por su Valeria en Conan el Bárbaro fueron por pura casualidad y todo un exponente de bazofia cinematográfica que –sí, a vosotros os lo digo, frikis del mundo– debéis disfrutar aunque sólo sea una vez en la vida. Y siendo hoy el Día Internacional de la Mujer, ¿qué mejor película para recomendaros?

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