viernes, 22 de julio de 2016

Meanstreak


Piltrafillas, ¿qué posibilidad existe de que tres amigos conozcan a tres amigas y que se formen tres parejas que acaben en matrimonio? Esperad y veréis. 

En 1988, si en la escena angelina alguien preguntaba por grupos de chicas –lo que se da en llamar un all female band–, seguramente obtenía información de Vixen, que acababan de sacar su disco homónimo o de Phantom Blue, el grupo apadrinado por Paul Gilbert que estaba a punto de sacar su álbum de debut. Haciendo un inciso, os quiero pedir un recuerdo para Jan Kuehnemund de Vixen y Michelle Meldrum de Phantom Blue, fallecidas hace unos años. Ambos grupos tuvieron una carrera más o menos exitosa, con varios álbumes en su haber. Sin embargo, en la costa contraria –en el condado de Westchester para ser exactos– grababan en ese mismo año el que sería su único larga duración las Meanstreak, quienes no obtuvieron la misma fama que sus colegas con un estilo musical menos hardrockero y algo más heavymetalero

Así, con Rena Sands y Marlene Apuzzo a las guitarras –fundadoras del grupo–, Martens Pace al bajo, Bettina France a las voces y Diane Keyser a la batería, las chicas grabaron para Mercenary records su Roadkill, que estoy escuchando en estos momentos. En ese tiempo tuvieron la oportunidad de compartir escenarios con Flotsam & Jetsam, Manowar, Overkill, Anthrax o Nuclear Assault pero después se canceló su contrato y se quedaron sin promoción. Pese a todo, las Meanstrak compusieron nuevas canciones –más cercanas al thrash que las de su primer disco– que tenían que acabar en un segundo álbum que nunca llegó. 
En los 90, decidieron dar un cambio a su estilo y grabaron una cinta con una versión del Barracuda de las hermanas Wilson que produjo Mike Portnoy, entonces en Dream Theater. Pero ninguna compañía las fichó. Sin embargo, como en un cuento de hadas para metalheads, Marlene Apuzzo se casó con Portnoy, Rena Sands se casó con John Petrucci y Martens Pace hizo lo mismo con John Myung

Y no sé si comieron perdices aunque supongo que son felices, ya que siguen compartiendo sus vidas, pero lo cierto es que hasta hace bien poco no conocía de la existencia de estas chicas y de esta curiosa historia que he querido compartir con vosotros. Así pues, os recomiendo dedicarle una escucha a Roadkill y a temas como el que da título al disco, It seems to me, Nostradamus, Lost stranger o The warning

De momento, aquí tenéis un par.