domingo, 3 de enero de 2016

The visit


Mi segunda reseña la dedico al último estreno del realizador indio M. Night Shyamalan, guionista, director y co-productor de esta The visit. La historia de la cinta, que puede clasificarse como de suspense y terror light, nos cuenta como una madre a la que el padre de sus dos hijos abandonó cuando estos eran más pequeños, va a pasar una semana de vacaciones en un crucero junto a su novio. Esa circunstancia propicia que los críos decidan pasar ese tiempo en una granja de Pennsylvania al cuidado de sus abuelos, a quienes no conocen. Becca, la hermana adolescente, tiene la idea de rodar un documental que cuente la historia de su madre y pueda servir para reconciliarla con sus padres, a los que dejó de una manera poco civilizada por el hombre mayor que ella que acabó dejándola al cuidado de sus pequeños. Pero al poco de llegar a la granja, los chavales descubrirán que sus abuelos son, como mínimo, peculiares. 


Amiguitos, ya os avanzo que The visit es estupenda. Lo cierto es que, como exponente de cine de terror no supone ningún hito del género. Y es que los sustos dosificados aquí y allá son previsibles y típicos. Sin embargo, el acierto de M. Night Shyamalan –que se nota en cada escena que ha disfrutado rodando la película– es haber dotado a la historia de un humor negro muy acertado que complementa perfectamente la tensión argumental. También os tengo que decir que en el cine de Shyamalan todos sabemos que en un momento dado de la trama llegará la sorpresa, y uno está acostumbrado a jugar a avanzarse al realizador. En ese aspecto, esta The visit no ha sido una excepcion. El giro argumental llega pero, como diria Joaquín Reyes, nos olíamos la tostada. Aún así, el resultado es tan satisfactorio que no nos importa. Lo mejor del filme –además del aspecto general del producto, sus planos, la historia o los diálogos– son sin duda la pareja preadolescente protagonista y particularmente Ed Oxenbould, joven actor australiano que aporta una jovial naturalidad que sirve de contrapunto perfecto a la pesadilla.