domingo, 10 de enero de 2016

Mi gran noche


Piltrafillas, vaya por delante que Álex De la Iglesia es un director que me gusta muchísimo, aunque no siempre colma mis expectativas. Pese a todo, la verdad es que soy de los que hasta Perdita Durango les gustó. Así que a esta Mi gran noche le tenía muchas ganas desde que Álex comenzó a filtrar datos del proyecto y sus protagonistas principales. Que si Raphael, que si Mario Casas caracterizado de ídolo latino mojabragas... total, que cuando la he visto iba ya preparado para pasar un buen rato. Y lo cierto es que así ha sido, aunque el resultado me haya parecido algo flojo. Bueno, muy flojo. El argumento nos cuenta diferentes subtramas que ocurren en un plató de un canal de televisión en el que se está rodando la gala de fin de año –cuya máxima estrella es el mítico Alphonso– mientras en el exterior tiene lugar una manifestación contra el ERE masivo que ha presentado la cadena. Intentos de asesinato, chantajes, zancadillas profesionales... y un montón de caras conocidas del cine y la televisión de nuestro país son los mimbres de esta comedia pretendidamente enloquecida. 


Sin embargo, más que loca, Mi gran noche es una película coral algo caótica que ciertamente dibujó algunas sonrisas en mi cara, pero sin pasar de ahí. Quiero decir, que no es mala, pero yo esperaba más del tándem De la Iglesia-Guerricaechevarría. Visualmente atractiva, colorida y una buena fotografía con mucha luminosidad –aunque Ángel Amorós no es Kiko De la Rica–, el producto final se me antoja irregular aunque bien presentado. En mi opinión, Mi gran noche se salva por la presencia de Raphael, el personaje de Adane y una Blanca Suárez candorosa, frágil y –por supuesto– guapísima. A modo de talismán –intuyo–, De la Iglesia incluye un personaje buñuelesco interpretado por su amiga Terele Pávez, cruz de Carvaca incluida, que aporta bien poco. En resumen, para pasar un rato simpático y olvidar después.