domingo, 3 de enero de 2016

The Martian


Piltrafillas, comienzo mis reseñas de este 2016 con The Martian, película dirigida por el gran Ridley Scott, basada en una novela de Andy Weir y protagonizada por Matt Damon, Chiwetel Ejiofor, Jeff Daniels, Sean Bean y Jessica Chastain en un reparto coral con más presencia de lo que presagiaba el argumento. Y es que uno de los puntos fuertes de la cinta es que, pese a estar focalizada en un personaje central, presenta la historia desde diversos puntos de vista, tanto el de la víctima de la situación como el de todos los equipos que intervienen en buscar una solución al problema. El argumento es bastante simple y nos cuenta como, en el transcurso de una misión en Marte, tras el súbito estallido de una tormenta, un equipo de astronautas abandona el planeta dejando atrás a su compañero Mark Watney, al que dan por muerto. Pero Watney no está muerto y, con oxígeno y provisiones limitadas, sin posibilidad de contactar con la Tierra, tendrá que ingeniárselas para sobrevivir hasta que le llegue la muerte o se produzca un milagro. 


La verdad es que pensaba que The Martian me iba a resultar algo pesada y aburrida. Dos horas y veinte minutos de metraje retratando las penurias de un tipo completamente solo, sobreviviendo en un espacio reducido, expresándose con monólogos... ¿qué acción o entretenimiento podía proporcionarme eso? Pero nada más lejos de la realidad. Como os he avanzado antes, el protagonismo se lo lleva Damon pero las escenas de los accidentes, los paisajes marcianos, el estupendo montaje, el coprotagonismo de todos los técnicos y directivos implicados en hacer regresar a Watney a casa con vida, las pinceladas de humor –ese momento con Mark moviéndose al son de Hot Stuff (literalmente, material caliente) de Donna Summer mientras lleva con él un isótopo radiactivo para darse calor– y las interpretaciones de todos los actores aportan a la historia una inteligente mezcla de tensión y divertimento palomitero que hacen de The Martian un producto altamente recomendable. La música, tanto la banda sonora compuesta expresamente por Harry Gregson-Williams como la selección de temas setenteros, también es todo un acierto. En definitiva, muy buena.