domingo, 25 de octubre de 2015

Violent virgin


La película de la que os hablaré ahora, piltrafillas, es Violent virgin, una cinta del realizador japonés Kôji Wakamatsu que se estrenó dos años después de Violated angels (de la que ya os hablé en este blog). Escrita por Izuru Deguchi y Atsushi Yamatoya, con una fotografía que alterna el blanco y negro con escenas a todo color de Hideo Itoh, la historia se inicia a ritmo de jazz y nos muestra a los miembros de una especie de banda de gamberros que llevan secuestrado en un coche a través de un páramo desierto azotado por el viento –por cierto, no viene al caso pero es un Nissan Cedric de segunda generación con carrocería diseñada por Pininfarina– a un joven atado y con los ojos tapados que les indica que necesita parar para aliviar su vejiga. Cuando se detienen para que su víctima pueda orinar, vemos que en el coche de detrás viajan las féminas del grupo, que a su vez llevan a una chica atada y con los ojos también tapados. Cuando llegan a un lugar en el que hay una cruz de madera, el grupo acampa y deja a la pareja secuestrada en el suelo, semidesnudos, inmovilizados y sin poder ver. Sin embargo, ambos se conocen. Se trata de Hanako y Hoshi, una pareja de enamorados que hasta ese momento desconocían que les habían secuestrado a ambos. 


Lo que nos muestra Wakamatsu es como el grupo se divierte mientras se dedica a humillar a la pareja provocando que tengan relaciones sexuales a ciegas mientras son observados en medio de risotadas. El juego alcanza un nuevo grado de sadismo cuando Hanako es crucificada y obligan a Hoshi a tener sexo con las integrantes de la banda. Mientras, un jefe yakuza los observa desde la lejanía a través de la mira telescópica de un rifle. En fin, amiguitos, Violent virgin es una muestra más del cine de Wakamatsu, surreal, violento... extraño al fin y al cabo, así como una perfecta prueba de que no siempre una película en la que aparecen cuerpos desnudos o referencias sexuales resulta agradable de ver o sensualmente estimulante. En mi opinión, Violent virgin está recomendada para curiosos, completistas del cine nipón o seguidores de su realizador, aunque su grotesco guión no la haga especialmente indicada para el resto de espectadores.