domingo, 25 de octubre de 2015

Maniac nurses find ecstasy


Amiguitos, Maniac nurses find ecstasy es una película de Troma Entertainment dirigida, escrita y producida en 1990 por el belga Léon-Paul De Bruyn de la que no hubiese tenido noticia de no ser porque dicho realizador es uno de mis seguidores en Twitter, lo que considero todo un honor. La verdad es que la cinta en cuestión es una mamarrachada de lo más freak que mezcla un poco de gore de la peor calidad técnica con buenas dosis de erotismo light. Por si no lo teníamos claro, ya en los títulos de crédito, se ve que el realizador ha dedicado su obra ni más ni menos que a Ilonna Staller, Jeff Koonz (en realidad están los nombres mal escritos, ya que el artista norteamericano se llama Jeff Koons y el verdadero nombre de la estrella porno Cicciolina, que un año después acabaría casándose con el primero, es Ilona, con una sóla ene) y Traci Lords, quien no necesita presentación. Y por si eso fuera poco, vemos que De Bruyn se ha escondido detrás de pseudónimos como Harry M. Love o Leon P. Howard a la hora de aparecer en los créditos como responsable del producto. Así pues, si a estas alturas seguimos interesados en ver la película es culpa nuestra o de nuestra maltrecha mente. Protagonizada por –entre otras– unas cuantas macizas de las que no se conoce ningún trabajo posterior, como Susanna Makay, Hajni Brown o Celia Farago, lo que nos cuenta Maniac nurses find ecstasy es lo siguiente. Atentos. 


En un hospital ubicado en un lugar aislado en medio de un bosque, residen la doctora Ilsa, directora del centro, su lugarteniente Greta –las dos son sádicas lesbianas cuya única ocupación es buscar su placer a costa de conseguir víctimas a las que torturar y con las que poder experimentar quirúrgicamente– y un número indeterminado de enfermeras armadas. Años atrás, la inteligente doctora Ilsa consiguió los favores de Greta y ambas reclutaron a sus enfermeras entre prostitutas, strippers, miembros de bandas femeninas, asesinas o enejenadas maníacas. Pero en el hospital también se encuentra Sabrina, una joven encerrada en su habitación –con la única compañía de violentos cómics de acción y obsesionada por las armas– de la que Ilsa está enamorada. Es por eso que Greta, otrora destinataria de los favores de Ilsa, está loca de celos y se consuela con Uschi y Gretchen, un par de enfermeras tan degeneradas como ella. Y ahora viene la sorpresa. Greta conoce un oscuro secreto del pasado de su jefa; lo malo es que también nosotros, cuando lo indicado hubiese sido que hasta el final de la cinta no nos hubiésemos enterado. Total, que con las cartas al descubierto desde el principio somos testigos del aburrimiento de las infelices enfermeras, faltas de víctimas con las que dar rienda suelta a sus sangrientos instintos e incapaces de satisfacer su sexualidad. Sobre todo la pobre Sabrina, que por la noche es turbada por pensamientos y sensaciones que desconoce pero que la angustian. Eso sí, la joven –que por culpa de los cómics que lee, es toda una sádica sin empatía incapaz de discernir entre realidad y ficción– sigue sin ceder a los requerimientos de Ilsa, que contínuamente busca su favor y descuida su liderazgo. Así que Greta y sus colaboradoras planean rebelarse contra su jefa. En fin, piltrafillas, que como podéis imaginar estamos ante un infame subproducto de serie Z, un despropósito que de tan malo, supone un inmejorable entretenimiento para los amantes del cine más friki. Olvidaos de la coherencia, las interpretaciones decentes, los efectos técnicos de calidad o los diálogos de calidad... y disfrutadla con una cerveza y una bolsa de patatas gigante a mano.

2 comentarios:

Leon-Paul de Bruyn dijo...

Thanks! and sorry for the misspelled names!
Did you see the new dvd with my audiocommentary?

King Piltrafilla dijo...

Hahahahahaha... Was it intentional or not?
No, I didn't, but my poor understanding of spoken English does not indicate that :(