domingo, 1 de noviembre de 2015

El elefante desaparecido


Piltrafillas, en este espacio os he comentado un gran número de producciones hispanoamericanas, sobre todo de Argentina pero también de Colombia, Cuba o México. Sin embargo, disculpadme pero no recuerdo haberos hablado nunca de una cinta peruana. Así pues, aunque sólo sea para poder disfrutar de una película de dicho país, os recomiendo esta El elefante desaparecido. Pero es que, además, se trata de una película estupenda. Atended. Esta coproducción peruano-colombiana escrita y dirigida por Javier Fuentes-León, realizador peruano establecido en Los Angeles, nos cuenta como el famoso escritor de novela negra Edo Celeste –cuya novia desapareció años antes en el terremoto de Pisco de 2007– intenta finalizar su último libro de la saga protagonizada por el detective Felipe Aranda. Un buen día, una mujer le entrega un sobre a su nombre que su esposo Rafael Pineda le ha enviado. Lo más misterioso del caso es que Pineda falleció el mismo día del terremoto. En el sobre hay diversas fotografías que forman parte de un puzzle que Celeste tendrá que ir componiendo conforme avance la trama para llegar al fondo de un asunto que se complica cuando el supuestamente fallecido Pineda aparezca como modelo para una exposición que el fotógrafo Sandro Ferrer inaugure con el personaje de Aranda como protagonista. Por otra parte, Celeste irá encontrando cadáveres a su paso mientras la fiscal Sánchez –convencida de que Celeste asesinó a su novia– inicia una investigación sobre el escritor. 


Es cierto que mi mujer no acabó de entenderla y mi hija adolescente la calificó de aburrida, pero también es verdad que la primera estaba atacada por el sueño cuando la vio y la segunda estuvo gran parte de la película enganchada al smartphone. Hacedme caso, amiguitos, El elefante desaparecido es un fantástico thriller psicológico que aborda más temas de los que a primera vista parece, algo que únicamente se ve al acabar la película y poder unir todos los puntos del dibujo. Protagonizada en sus principales papeles por el peruano Salvador Del Solar y la colombiana Angie Cepeda –que ya coincidieron en la revisión de Pantaleón y las visitadoras que a finales de los 90 dirigió Francisco Lombardi–, es una obra que conforme avanza, uno ya ve que hay algo que no encaja, que el guión es una trampa, aunque sin saber cual es ésta. A mi me encantan estas películas que obligan a ir autoexplicándose lo que va ocurriendo, intentando dar una coherencia al puzzle que, como el de las fotos de la pared de Celeste, sólo al final de la cinta nos permitirá llegar a la solución. En ese momento, que obliga a sentir una infinita lástima por el protagonista, encaja todo. Lo dicho, piltrafillas, que si os gustan las tramas enrevesadas que al final se explican –nada de dejar el desenlace abierto–, tenéis que verla.