domingo, 22 de noviembre de 2015

Dark places


Piltrafillas, espoleado por la presencia de Charlize Theron en el reparto –tras ver la cinta, también he descubierto que es coproductora, lo que explica que se haya prestado a aparecer en este film–, me decidí por ver Dark places, una película escrita y dirigida por Gilles Paquet-Brenner que se basa en la novela de Gillian Flynn, autora también de Gone girl, que ya pasó por este espacio. El argumento nos cuenta la historia de Libby Day, una niña a la que mataron a su familia y que en su momento testificó contra su hermano mayor. Casi treinta años más tarde, recibe la visita de un joven que pertenece a un club de estudiosos de antiguos crímenes, quien le cuenta que todo indica que el asesino de su madre y su hermana sigue en libertad y que su hermano, preso desde hace más de veinte años, fue encarcelado injustamente. Ese contacto la obligará a revivir la tragedia y reabrir viejas heridas pero también le brindará la oportunidad de descubrir la verdad. 


Amiguitos, Dark places es lenta, sin tensión y tan carente de alma como la interpretación de Theron –por cierto, ¿su personaje no se cambia nunca de ropa?-, aunque la historia no esté nada mal y sea incluso interesante, con un desenlace hasta cierto punto sorprendente. Pero Paquet-Brenner la ha rodado sin fuerza. La única que transmite alguna emoción es Christina Hendricks, estupenda. Así pues, obviando ese destello de calidad interpretativa y el mencionado giro argumental de la última parte de la cinta, el resultado es aceptable, estéticamente correcto, pero no muy alejado de lo que es una simple película de televisión con trama criminal para ver recostado en el sofá una tarde de domingo.