domingo, 20 de octubre de 2013

Las Petroleras


Piltrafillas, lo he hecho, después de tener a la película en mi punto de mira y desecharla por miedo a que fuese una basura inaguantable, finalmente me he decidido a hacerme con ella dispuesto a disfrutarla sin complejos. Me estoy refiriendo a Las Petroleras, coproducción hispano-italo-francesa que comenzó a dirigir Guy Casaril aunque finalmente tomó las riendas Christian-Jaque, el único que apareció en los créditos como realizador de la cinta. Rodada en el poblado de la dehesa de Navalvillar en Colmenar Viejo, con técnicos españoles y algunos actores patrios en papeles más o menos importantes –aparecen Teresa Gimpera o Emma Cohen como forajidas, Teresa Rabal como pasajera del tren o José Luis López Vázquez como dependiente de perfumería, entre otros intérpretes-, Las Petroleras es un spaghetti-western en tono de comedia cuya principal –sino única- baza es la de contar con Brigitte Bardot y Claudia Cardinale como protagonistas principales de una historia que está al servicio del lucimiento físico de ambas estrellas. El argumento nos cuenta como la rubia Louise –conocida por las autoridades como Frenchie King- y su banda femenina de asaltadoras de trenes se quedan con la propiedad del Doctor Miller –un cabronazo que protagoniza la primera escena ligeramente cómica de la película-, el Little P. Ranch sin saber que en los terrenos hay un yacimiento petrolífero. Sin embargo, la información sí llega al conocimiento de Marie Sarrazin y sus cuatro hermanos –dueños del rancho vecino- por lo que el enfrentamiento entre las dos mujeres no tardará en empezar. 


Amiguitos, lo primero que hay que decir de esta cinta rodada en 1971 –la francesa tenía 37 años y la italiana 33- es que la morenaza Claudia gana en belleza y fuerza escénica a su compañera de reparto, dando mil vueltas a la sosería de la parisina con su voluptuosidad mediterránea. Y parece ser que en simpatía también se llevó la palma ya que, según cuentan las crónicas, la Cardinale se mezcló desde el primer día con el equipo de rodaje mostrándose accesible a todo el mundo mientras que la Bardot no le dirigía la palabra a nadie y pasaba horas encerrada en su roulotte, dicen las malas lenguas –que casi siempre son las más informadas- que dándole gusto al cuerpo con su entrenador personal. Lo segundo que hay que decir de Las Petroleras es que es pueril y ridícula. Con guión del equipo francés aunque basado en una historia del productor Eduardo Manzanos Brochero, nos encontramos con absurdeces como que en la versión original todo el mundo hable francés excepto el sheriff de la localidad –papel interpretado por Michael J. Pollard-, que habla inglés, lo que por otra parte es normal al desarrollarse la acción en el oeste norteamericano. También podemos admirar el generoso escote del vestido azul de Marie, totalmente inverosímil como atuendo en la época y lugar en los que tiene lugar la historia, pudiéndose decir lo mismo de las camisas negras de gasa transparente de Frenchie y sus chicas. Por cierto, desde el primer momento advertimos que la peliculilla –aunque no tenga nada que ver- desprende cierto aroma a Siete novias para siete hermanos y es que en la cena de Nochebuena en casa de los Sarrazin, despues de recibir sus regalos, los hermanos retiran la mesa y se ponen a bailar sin venir a cuento. A esas alturas uno ya imagina que el que cuatro sean los hermanos de Marie y cuatro las jóvenes integrantes de la banda de Frenchie no es ninguna casualidad. Total, que pese a lo tonto de la historia, La Petroleras es bastante amena y debe tomarse como una comedia del oeste infantiloide y palomitera en la que disfrutar con la presencia de estas dos bellezas del cine europeo. Además, tampoco queda tan mal en conjunto, ¡qué diantres! 


Como bonus os regalo dos retratos de estas bellas damas, verdadera razón por la que –al igual que la mayoría de los espectadores de la época- me he decidido a invertir parte de mi tiempo en visionar esta joya de las coproducciones españolas de los 70.

1 comentario:

Atticus Brewster dijo...

Prometo solemnemente haberla visto...
Tan solo recuerdo, que fantaseaba con ellas...
(cine de verano Santa Pola, años 70)