domingo, 19 de marzo de 2017

Sisters in leather


Mis reseñas de hoy comienzan con una infame película que, de mala, hasta resulta simpática. Me refiero a esta Sisters in leather dirigida y producida por Zoltan G. Spencer, una muestra de bikesploitation de argumento simplón y casi sin diálogos, trufada de escenas softcore que hoy en día nos parecen de lo más inocente. Así, con una banda sonora jazzy, encontramos al infiel Joe que cae en la trampa de las moteras lesbianas Butch –la sensual Bambi Allen–, Billie y Dolly. Las tres le chantajean mientras en casa su mujer Mary se ha dado cuenta de que a su esposo le pasa algo, aunque desconoce la verdadera razón de su raro comportamiento. Joe no aprende la lección y vuelve a liarse con la menor de las moteras, lo que esta vez le acarreará un problema mayor. Las moteras consiguen que Mary acepte pasar una tarde de picnic con ellas con la promesa de que le contarán lo que le ocurre a Joe. La joven acepta y, aunque al principio se deja embadurnar las tetas con crema bronceadora por Butch, luego pide que la lleven a casa cuando ve a las otras dos dándose el lote y se huele la tostada del tipo de amistad que tienen esas tres. Pero entonces las ladinas le enseñan una foto comprometedora de Joe por lo que, despechada, se decide por acompañar a las chicas a su apartamento. Cuando Joe llega a casa y no la encuentra, pide ayuda a unos moteros que había conocido en un local de striptease para que le ayuden a rescatar a su esposa de las garras de las moteras lesbianas, que –cómo no– acaban violándola. 


En fin, que con un final más propio del libro de estilo de los tarados de esa oenegé del autobús contra los niños transgénero, cuando los rudos motoristas llegan al apartamento, doblegan la voluntad y la inclinación sexual de las chicas –ya se sabe que una lesbiana lo es por vicio, porque a la vista de un macho se lo acaba follando– y propician que Joe ponga a salvo a su amada Mary. Sí amiguitos, eso es todo y os lo he contado de pe a pa porque, no os engañaré, la cinta no tiene otro interés que el de pasar un rato viendo lozanos cuerpos femeninos desnudos metidos con calzador en un argumento de lo más rudimentario con moralina ejemplarizante en defensa de las buenas costumbres. Casualmente, en esta Sisters in leather aparece Pat Barrington desnudándose a ritmo de psychodelic rock, a quien ya conocimos en The girl with hungry eyes de William Rotsler hace un tiempo, otra cinta que a la vez que se basaba en un montón de imágenes lésbicas, propagaba también el mismo mensaje de que tales relaciones son antinaturales. Hipocresía o justificación ante la censura, que todo puede ser, la verdad es que como exponente de un tipo de cine de lo más trash que uno se puede tirar a la cara, es una buena ocasión para pasar el rato volviendo a nuestra adolescencia. Nostalgia obliga.