viernes, 27 de enero de 2017

Vinnie Vincent Invasion – Vinnie Vincent Invasion (Chrysalis-1986)


Amigos, este viernes os traigo el primer trabajo en solitario de uno de los personajes más oscuros que han pasado por Kiss, un guitarrista que o idolatras o detestas, el incomparable Vincent John Cusano más conocido como Vinnie Vincent. Debo deciros que el primer disco que compré de Vincent y sus Vinnie Vincent Invasion cuando salió al mercado fue su segundo trabajo –comentado aquí–, pero no hace mucho Maese Frailas, un tipo oscuro para el que en ocasiones escribo reseñas, tuvo a bien regalarme este vinilo que faltaba en mi colección. Producido en los Baby ‘O recorders por el propio guitarrista y Dana Strum para Chrysalis records (mi copia es la edición española de RCA S.A.), la formación original que grabó el ábum tenía en sus filas a Vinnie Vincent a las guitarras, un ojeador de guitarristas que había trabajado para Ozzy llamado Dana Strum al bajo y coros, un tipo que durante unos meses había formado parte de Journey llamado Robert Fleischman –que abandonó la banda en plena promoción del álbum– a las voces y un tal Bobby Rock a la batería.

El track list era:

A 
Boyz are gonna rock 
Shoot U full of love 
No substitute 
Animal 

B 
Twisted 
Do you wanna make love 
Back on the streets 
I wanna be your victim 
Baby-O Invasion 

El álbum se inicia con el estupendo riff de Boyz are gonna rock, que era un antiguo tema de Vincent que aparecía en el bootleg Music from the elder –visto aquí– y que inspiró a Gene Simmons partes de su And on the 8th day del Lick it up. La canción es una muestra del histrionismo musical de Cusano, un fantástico compositor de riffs y melodías que resulta más que excesivo y en ocasiones cargante a la hora de ejecutar sus alocados solos. Y ya que estamos, vaya por delante que con Fleischman me pasa lo mismo que con Mark Slaughter –vocalista de su siguiente álbum– y es que me hartan sus voces, tan afiladas, agudas y exasperantes como algunos de los solos de Vinnie. Shoot U full of love es un fantástico hard rock –de nuevo destrozado, en mi humilde opinión, por la voz de Fleischman– cargado de potentes riffs y con un solo que –siempre según los baremos aplicables al guitarrista– resulta comedido. No substitute es lo más parecido a una balada que podemos encontrar en el disco, con muchos coros, algo simple en composición pero resultona. Animal no me parece especialmente interesante, además de que lo encuentro bastante repetitivo y contiene un enloquecido y estratosférico trabajo de guitarras, con un solo y una parte final inacabable, de aquellas en las que dan ganas de gritar ”¡basta!”. 


Twisted comienza como la anterior, con unos efectos de voz que hacen temer si no vamos a escuchar un clon del tema precedente. Sin embargo, en este caso, la composición es mucho más enérgica y potente. El solo, como no podía ser de otra manera, también es atómico, pero no resulta empalagoso y encaja perfectamente en el resto del tema... hasta el final. Este tipo no sabe frenar. Do you wanna make love es la primera de las tres colaboraciones en la composición con Fleischman que encontramos en el disco, una canción que sigue la misma tónica que el resto, rápida, con riffs llenos de fuerza, algunos coros en el estribillo, una voz estridente a lo Jim Gillette y un solo acelerado. Entonces llega el temazo del disco, una fabulosa Back on the streets que ya conocíamos en la versión cantada por el propio Vincent en el mencionado bootleg Music from the elder y que incluso John Norum grabó en su álbum de debut Total Control. I wanna be your victim es otro tema en la línea predominante del disco, con estribillo facilón, un riff muy hardrockero y –en este caso– un solo conciso. Baby-O es junto a Back on the streets mi segunda preferida del álbum, aunque el solo sea otra muestra de onanismo guitarrero, otra de las que –como la anterior– ignoro cómo no acabaron en un disco de Kiss, aunque supongo que lo hubiesen hecho de no haber sido despedido el tipo tras el fantástico Lick it up al que tanto contribuyó Vinnie. Y el disco finaliza con Invasion, una pequeña joyita que casi sin hacer ruido y después de ese empacho de licks, shreds y tappings, sirve de guinda dulce y brillante para un disco del todo imprescindible para cualquier amante del heavy rock ochentero. Lo de las pintas de la contraportada es otro cantar. 


En fin, una entrada más para pasar un rato nostálgico acariciando nuestros vinilos en la que, por supuesto, incluyo el correspondiente documento sonoro. 

¡Feliz viernes! 
@KingPiltrafilla

Entrada publicada simultáneamente en ffvinilo.blogspot.com

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