domingo, 15 de enero de 2017

Hit man


Amiguitos, a principios de los 70, Mike Hodges dirigió una estupenda película titulada Get Carter que protagonizaba el gran Michael Caine y nos explicaba como un gángster londinense regresaba a su hogar para investigar la supuesta muerte accidental de su hermano. En el año 2000, Sylvester Stallone protagonizó un re-make totalmente innecesario –como la mayoría de revisiones de antiguas cintas– que no nos ofrecía nada excepto constatar que el neoyorquino no le llegaba a la suela del zapato a Sir Michael Caine ni en talento ni en carisma. Pero antes de tal despropósito, sólo un año después del estreno de la original, George Armitage estrenaba en los Estados Unidos esta Hit man, la historia de un asesino de Oakland que vuelve a casa para investigar la muerte de su hermano. ¿Os suena?, pues claro que sí... porque se trata de la misma película. Y es que MGM, la propietaria de los derechos, le había hecho a la cinta británica una promoción tan desastrosa en los Estados Unidos que prefirieron hacer un re-make a lo blaxploitation y comenzar de cero. Armitage siempre ha afirmado que cuando le dieron el texto no le dijeron que la película ya existía y que le dieron libertad para realizar los cambios de guión que creyese oportunos. La verdad es que la historia le gustó tanto que se limitó a ubicar la acción en California con personajes afroamericanos, creando una especie de producto paralelo que con el tiempo ha alcanzado también estatus de culto. 


Total, que Bernie Casey haciendo de Tyrone Tackett se pone a investigar la muerte de su hermano Cornell que se despeñó con el coche por un acantilado mientras los malos del lugar pretenden quitárselo de enmedio. Un error, porque Tyrone no es precisamente una hermanita de la caridad y acaba descubriendo que Cornell estaba metido en algo relacionado con la industria del porno. Piltrafillas, como podéis imaginar esta Hit man es un compendio de violencia, música funky, camisas de cuello de pico, algunos desnudos, pantalones pata de elefante y negrazas sexies, lo que cualquiera esperaría de una cinta blaxpoit de los setenta. Así que, ¿qué más podemos pedir? Además, aparecen Roger E. Mosley –el T.C. de la televisiva Magnum– y la icónica Pam Grier. Por supuesto, sigo prefiriendo la original con Caine, pero esta versión nigga es de lo más recomendable. 


Como bonus, acompaño el cartel de la Get Carter original así como el de su re-make más reciente.

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