lunes, 2 de mayo de 2016

James Brodribb


Estreno la primera semana de mayo con James Brodribb, un fotógrafo norteamericano que reparte su tiempo entre Los Angeles y Nueva York colaborando para Vogue, Hunger, Nylon o 190, entre otras publicaciones.

domingo, 1 de mayo de 2016

Alice Wellinger


Y hoy despido las entradas del blog con los estupendos trabajos de Alice Wellinger, una ilustradora austríaca de la que os ofrezco una pequeña selección de obras.

Triple 9


A punto de estrenarse en nuestro país, llega al blog la extremadamente violenta Triple 9, un thriller que me ha gustado mucho y que os recomiendo desde ya mismo. Dirigida por John Hillcoat y con un reparto que incluye a Anthony Mackie, el marveliano Halcón, Chiwetel Ejiofor, premiado por 12 años de esclavitud y al que también vimos no hace mucho en The martian, al estupendo Casey Affleck del que me encantó su trabajo en The killer inside me de Michael Winterbottom, Gal Gadot, la nueva Wonder woman de DC, el televisivo azote de zombies Norman Reedus, al incombustible Woody Harrelson en un papel que lleva a su terreno magistralmente y a Kate Winslet en un poco habitual papel de criminal, Triple 9 nos lleva a las calles de Atlanta y nos cuenta la historia de una banda formada por ex-militares y policías corruptos. 


El argumento de Triple 9 es sencillo y desde el principio se nos va mostrando sin que el guión se guarde as alguno en la manga. La mafia rusa extorsiona a Mike Atwood, un ex-miembro de Blackwater, para que realice un trabajo que tiene que ayudar a que su líder Vasily Vlaslov salga de prisión. Mike lleva a cabo la misión con dos amigos y un par de policías corruptos, pero la mujer de Vlaslov le obliga a hacer un nuevo trabajo. Este es tan complicado de planificar que se les ocurre matar a un policía para lanzar una clave 999 –la utilizada para designar que ha caído un agente– con el fin de que la mayoría de unidades se desplacen al lugar del aviso y obtener así unos minutos extra para escapar. El candidato a morir es obvio, un policía novato que le han asignado a Marcus –uno de los corruptos– como nuevo compañero, sobrino del sargento Allen, al cargo de la investigación del primer golpe de Atwood. Como os he dicho, en el guión hay pocos giros y se conocen las claves de todo el embrollo en tiempo real. Sin embargo, el punto fuerte de la cinta es la tensión que transmite, el trabajo de sus intérpretes, lo bien que muestra la ejecución de las misiones –ya sea un atraco o la operación policial tras el sicario mexicano– y la atmósfera que impregna el trabajo de los implicados en el delicado equilibrio entre buenos y malos, entre agentes de la ley y delincuentes, cuando se entremezclan los papeles. No es una gran película, pero sí un fantástico entretenimiento de notable factura.

Camino solitario


Mi primera reseña dominical es para una cinta de Jesús Franco –así es, aún quedan muchas que no han pasado por aquí– de mediados de los 80 titulada Camino solitario. Rodada en la Costa del Sol y protagonizada por Candice Coster y Robert Foster, que no son otros que el valenciano Antonio Mayans y Lina Romay, pseudónimo a su vez de la barcelonesa Rosa María Almirall, esta película escrita, dirigida y fotografiada por el mítico realizador madrileño nos cuenta como el investigador Alfredo Pereira –uno de los personajes recurrentes en la filmografía de Franco al que incluso interpretó él mismo en una ocasión– es enviado casa de los Raden cuando estos contratan a la agencia de detectives en la que trabaja. Allí, Eva le explica a Pereira que han requerido sus servicios para que encuentre a su hermana Adriana, una mujer –según ella– sensible, apocada, inocente y sin amigos que ha desaparecido de casa. Teme que esté herida o que se haya suicidado pensando erróneamente que la haya dejado de querer. En esas que aparece en escena el marido de Eva –un Ricardo Palacios jadeante y sudoroso que da angustia de ver– que echa por tierra la versión idealizada de su esposa y le cuenta a Pereira que Adriana es una arpía, violenta, egoísta y envidiosa que le hace la vida imposible a su hermana y que seguramente está corriéndose alguna fiesta por ahí sin preocuparle el sufrimiento de Eva, que es en realidad la hermana de buen corazón. Total, que Pereira irá buscando a Adriana por Torremolinos mientras se queja de que su trabajo no tiene el glamour que las películas norteamericanas transmiten. En esas, Pereira encuentra una pista de la mujer en un piano bar, pero aparecen unos tipos que le amenazan con darle una paliza si sigue haciendo preguntas. El detective, sin embargo, no tarda en toparse casualmente con Adriana y, aunque esta logra zafarse de él, finalmente nuestro amigo la localizará de nuevo y la llevará a la mansión de los Raden. El caso ha sido resuelto. O eso parece, porque todo se complicará para el detective cuando José, un camarero del mismo piano bar que Pereira había visitado en sus pesquisas tras la pista de Adriana, desaparece sin dejar rastro. Y resulta que su tío, que le contratará para que le encuentre, es también el médico particular de Raden. 


Amiguitos, mezclada con momentos eróticos en los que no faltan las habituales dosis de lesbianismo, la cinta disfruta de escenas de Pereira en casa con su hija –Flavia Mayans, la propia hija del actor haciendo casi de ella misma– en su faceta de padre separado que le ayuda a hacer los deberes regalándonos infectos chistes sobre los Hunos y los Ostrogodos, a los que el investigador llama “los Unos y los Ostros... godos” –en fin, humor de grueso calibre–, y tiene algunos fallos simpáticos como el del cliente del restaurante Gato viudo, mirando fíjamente a la cámara en una escena, con cara de preguntarse qué coño estaban rodando en sus narices. Por otra parte, esta Camino solitario de argumento enrevesado también nos ofrece momentos hilarantes por lo cutre-casposos, como cuando Pereira le quita el teléfono en una cabina a una cría de unos dos años y mientras vemos como habla por el aparato escuchamos como la madre de la pequeña le dice que no se ponga imbécil, la niña le llama guarra a su madre y esta le pega a la cría mientras otra señora le recrimina la paliza apelando a los derechos humanos. En fin, piltrafillas, otra recomendable dosis de cine del Tío Jess –y la Tita Lina– con humor, intriga y algo de carne. Imperdible.

Projekt EA 266


Amiguitos, la verdad es que de este coche no os puedo dar ni demasiada información ni un número variado de fotografías. De hecho, tampoco llegó a las calles en la forma que os lo muestro. Y es que lo que me ha interesado del EA 266 es que, pese a estar desarrollado por Porsche y parecerse al Polo, muy probablemente nos encontremos ante lo que acabó siendo la simiente de uno de los más impresionantes logros de Volkswagen, con permiso del Käfer o Type 1. Y es que, precisamente para suceder al popular escarabajo, desde Volkswagen y sus filiales se estaba trabajando en diversas propuestas para relevarlo. Esa era la razón de la existencia del EA 266 de Porsche, que con su potente motor central de cuatro cilindros, casi se llevó a producción. Sin embargo, la llegada a la dirección del Grupo Volkswagen de Rudolf Leiding dio al traste con los proyectos de Audi, NSU o Porsche, centrando sus esfuerzos en un Volkswagen de tracción delantera que a mediados de los 70 daría como fruto el ya mítico Golf. Qué parte de responsabilidad tuvo el EA 266 en ello es algo que nunca sabremos del todo.

Dale Chihuly


Comienzo el día con las sensuales y coloridas formas de la obra de Dale Chihuly, artista estadounidense autor de unas preciosas esculturas en vidrio. No os lo podéis perder.