domingo, 1 de mayo de 2016

Triple 9


A punto de estrenarse en nuestro país, llega al blog la extremadamente violenta Triple 9, un thriller que me ha gustado mucho y que os recomiendo desde ya mismo. Dirigida por John Hillcoat y con un reparto que incluye a Anthony Mackie, el marveliano Halcón, Chiwetel Ejiofor, premiado por 12 años de esclavitud y al que también vimos no hace mucho en The martian, al estupendo Casey Affleck del que me encantó su trabajo en The killer inside me de Michael Winterbottom, Gal Gadot, la nueva Wonder woman de DC, el televisivo azote de zombies Norman Reedus, al incombustible Woody Harrelson en un papel que lleva a su terreno magistralmente y a Kate Winslet en un poco habitual papel de criminal, Triple 9 nos lleva a las calles de Atlanta y nos cuenta la historia de una banda formada por ex-militares y policías corruptos. 


El argumento de Triple 9 es sencillo y desde el principio se nos va mostrando sin que el guión se guarde as alguno en la manga. La mafia rusa extorsiona a Mike Atwood, un ex-miembro de Blackwater, para que realice un trabajo que tiene que ayudar a que su líder Vasily Vlaslov salga de prisión. Mike lleva a cabo la misión con dos amigos y un par de policías corruptos, pero la mujer de Vlaslov le obliga a hacer un nuevo trabajo. Este es tan complicado de planificar que se les ocurre matar a un policía para lanzar una clave 999 –la utilizada para designar que ha caído un agente– con el fin de que la mayoría de unidades se desplacen al lugar del aviso y obtener así unos minutos extra para escapar. El candidato a morir es obvio, un policía novato que le han asignado a Marcus –uno de los corruptos– como nuevo compañero, sobrino del sargento Allen, al cargo de la investigación del primer golpe de Atwood. Como os he dicho, en el guión hay pocos giros y se conocen las claves de todo el embrollo en tiempo real. Sin embargo, el punto fuerte de la cinta es la tensión que transmite, el trabajo de sus intérpretes, lo bien que muestra la ejecución de las misiones –ya sea un atraco o la operación policial tras el sicario mexicano– y la atmósfera que impregna el trabajo de los implicados en el delicado equilibrio entre buenos y malos, entre agentes de la ley y delincuentes, cuando se entremezclan los papeles. No es una gran película, pero sí un fantástico entretenimiento de notable factura.