domingo, 23 de octubre de 2016

The mechanic: Resurrection


La primera reseña de hoy es para la cinta de acción The mechanic: Resurrection, en la que Jason Statham recupera el personaje del asesino profesional Arthur Bishop que ya interpretó en 2011 en el remake de la original protagonizada por Charles Bronson. En esta ocasión, la realización ha recaído en manos del alemán Dennis Gansel, director de la genial Die Welle o la más reciente Wir sind die Nacht, que ya os recomendé aquí. El argumento de esta nueva entrega de las aventuras de Bishop nos cuenta como, mientras reside en Rio de Janeiro intentando olvidar su vida anterior, recibe la visita de una mujer enviada por un tal Crain que le encarga asesinar a tres personas haciendo que parezca un accidente, amenazándole con hacer pública su falsa muerte. Pero Bishop logra escapar en una memorable escena bondiana, digna de Roger Moore. Entonces se esconde en Thailandia y allí acaba saliendo en defensa de Gina, una joven a la que maltrata su marido. Lo cierto es que también se trata de una trampa urdida por Crain, pero este lo averigua. La chica, una agente militar veterana de Afganistan que ahora se dedica a labores humanitarias, también ha sido extorsionada por el mismo criminal para que consiga ganarse el aprecio de Bishop. Pese a ello, nuestro amigo se enamora de ella y cuando es secuestrada por uno de los hombres de Crain, Bishop se ve obligado aceptar el trabajo y llevar a cabo los tres asesinatos. 


Y eso es todo amiguitos, The mechanic: Resurrection es una típica película de acción sin descanso, con argumento inverosímil –como corresponde a este tipo de cintas– que entretiene como ya hicieron las de Willis, el mencionado Bronson, Norris, Seagal o Schwarzenegger. En esta, además de las explosiones, los disparos y las peleas cuerpo a cuerpo, el interés está en ver cómo Bishop consigue llegar hasta sus víctimas rodeadas de fuertes medidas de seguridad y no sólo asesinarlas sino hacer que –tal como le han ordenado– parezca que han fallecido por accidente. Eso, un Statham en su elemento y las colaboraciones del siempre efectivo Tommy Lee Jones en un pequeño papel y una de las Jessicas que más me gustan –la otra es actualmente la Señora Timberlake– convierten a esta peliculilla de serie B moderna en un producto de lo más recomendable. Eso sí, de usar y tirar.