sábado, 22 de agosto de 2026

Frankfurt am Main und andere Städte (III)


Después de comer descansamos un rato en el hotel antes de trasladarnos a la estación central de Frankfurt, conocida en Alemania por tener uno de los entornos más degradados de todo el país. Caracterizada por la suciedad y la presencia de alcohólicos, drogadictos y gente sin hogar, la verdad es que no encaja demasiado en la ciudad que alberga la sede del Banco Central Europeo y de numerosas entidades bancarias y de inversión. Eso sí, durante el día y a primeras horas de la noche, cuando la zona está aún abarrotada por turistas, no tuvimos una sensación real de inseguridad. Total, que decidimos coger un tren hasta Idstein, pintoresca localidad cercana, conocida por sus coloridas casitas de madera y la torre del antiguo castillo. 
 

Entre las primeras destacan las de la céntrica König-Adolf Platz y en especial la Schiefe Haus o casa torcida, un edificio de color azul que hace honor a su nombre y cuya estructura viene dada por la utilización de vigas de madera sin tratamiento endurecedor, más baratas. La torre, símbolo de la localidad, es conocida como Hexenturm o torre de las brujas, aunque al parecer nunca sirvió como mazmorra para acusadas de brujería ni en el pueblo tuvieron lugar procesos de ese tipo. La pena fue no poder admirar el interior de la Unionskirche –no consultamos sus horarios y cuando llegamos ya estaba cerrada–, iglesia protestante de exterior anodino pero con más de treinta pinturas al óleo de la Escuela de Rubens en su interior. Al menos cenamos en un estupendo restaurante italiano. Como curiosidad, explicar que la estatua de bronce que se encuentra en la entrada del centro de la población corresponde a un tal Harry von de Gass (Harry Seegebarth en realidad), un conocido personaje de la ciudad apodado el barrendero cantor, fallecido en 2005 y al que se erigió el monumento en su honor gracias a donaciones de sus vecinos.
 
 

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