domingo, 25 de septiembre de 2016

Hitman: Agent 47


Amiguitos, cuando vi que en este reboot de Hitman Xavier Gens, 2007– estaba protagonizado por Rupert Friend, el carismático Peter Quinn de Homeland, pensé que el tipo haría bien su papel de asesino porque lleva años metido en ese personaje. Así que, con eso y en base a que nunca vi la mencionada adaptación original del videojuego de IO Interactive, este fin de semana he visto Hitman: Agent 47 del polaco Aleksander Bach. Coprotagonizada por Hannah Ware –de quien os adjunto una fotografía al final de esta entrada para que podáis admirar sus preciosos ojos– y con la aparición de Ciáran Hinds, el argumento nos cuenta la existencia del extinto proyecto Agente –modificación genética de seres humanos para potenciar rasgos acordes con la lucha, con el objetivo de crear asesinos perfectos carentes de sentimientos– y las peripecias de la joven Katia en la búsqueda de su padre, el doctor Litvenko, creador del proyecto. A su lado estará en todo momento el Agente 47, cuya misión es evitar que la chica caiga en manos de una poderosa organización que desea reactivar el proyecto en su beneficio. 


Y la verdad piltrafillas es que Hitman: Agent 47 no es mala, pero es bastante simple. Claro que, ¿qué significa eso para los que recordamos con simpatía nostálgica las infames cintas ochenteras de serie B de Michael Dudikoff, Chuck Norris, Andrew Stevens o Charles Bronson. Y es que, evidentemente, la película tiene pocos puntos a favor para que la recordemos apenas cinco minutos después de haberla visto, pero durante una hora y media cumple su cometido y nos distrae con sus disparos, coreografías imposibles, explosiones y persecuciones. Así pues, si dudábais entre verla o no, la elección es clara: bol de palomitas, cerveza fría y a disfrutarla. No le pidáis más.