domingo, 7 de febrero de 2016

Solace


Mi segunda reseña de hoy la dedico a Solace y en esta ocasión, por contra a lo expresado en mi anterior entrada, sí se trata de una recomendación para que la veáis. Dirigida por el brasileño Alfonso Poyart, el camino recorrido por esta historia escrita por Sean Bailey y Ted Griffin ha sido arduo tras pasar quince años metido en un cajón. Nacida a la sombra de Seven de David Fincher, a lo largo de estos años incluso se consideró convertirla en la secuela de aquella. Finalmente, tras un lavado de cara del guión en el que participaron Peter Morgan o James Vanderbilt –autor del guión de Zodiac, también dirigida por Fincher–, el año pasado se estrenó interpretada por Jeffrey Dean Morgan, Abbie Cornish, un Anthony Hopkins erigido en principal protagonista –además de productor ejecutivo– y un Colin Farrell cuya presencia es casi testimonial, pese a que su personaje es de vital importancia en la película. Lo que esta Solace nos cuenta es como el doctor John Clancy, antiguo colaborador del FBI capaz de visualizar el futuro y retirado desde la muerte de su hija a causa de la leucemia, regresa a la investigación cuando el agente especial Merriweather le pide ayuda para encontrar a un asesino en serie al que persigue junto a su compañera, la agente Cowles. Conforme avanza la investigación, encuentran un nexo de unión entre las víctimas que aparentemente no tenían nada en común. Sin embargo, de una de ellas parecía imposible saber que poseía las características necesarias para que su asesino la escogiese como objetivo. Eso es porque este posee un rasgo que le hace ir por delante del FBI, marcándoles el camino a seguir y convirtiendo la investigación en un sofisticado juego del gato y el ratón en el que todo indica que Clancy y sus compañeros tienen las de perder. 


Dejando a un lado que en alguna escena, la sombra de Hannibal Lecter planea sobre la actuación de Hopkins –ese personaje fue tan icónico que aún tiene que desprenderse de su influjo película a película–, la gran baza de Solace es que se presente como la persecución de un asesino que cuando aparece en escena ya ha pasado más de una hora de metraje y no quedan ni treinta minutos de acción y vemos que todo el envoltorio sirve para hablarnos de un dilema moral que es el verdadero argumento de la pelicula, una disquisición filosófica sobre si en ocasiones esta justificado matar a seres humanos. Piltrafillas, había leído que Solace era pretenciosa, con giros de guión previsibles –pues la verdad es que hay varios que no he sido capaz de prever, lo que es un punto a favor de la cinta– y que el resultado no llegaba al nivel de lo que se podía haber conseguido con esos mimbres argumentales, pero lo cierto es que a mi me ha gustado y me ha resultado muy entretenida. Y es que sí, está muy bien rodar películas con un guión original, interpretaciones brillantes –ojo, que aquí no lo sean no significa que no resulten creíbles–, bonita fotografía y un montaje alucinante, pero en el fondo, de lo que se trata es de hacernos pasar un buen rato distraído manteniendo nuestra atención en la pantalla. Y en eso, piltrafillas, Solace cumple con creces, hacedme caso. Así que mi recomendación está clara.


A modo de bonus, acompaño un retrato de Abbie Cornish que he encontrado por ahí.