domingo, 14 de febrero de 2016

Kill me three times


Y la segunda reseña de hoy va para la australiana Kill me three times, una película de enredos, violenta e incluso cruenta en algunos momentos. Dirigida por Kriv Stenders y protagonizada por Simon Pegg, con el aporte de Teresa Palmer o Sullivan Stapleton –atención a la aparición de Bryan Brown, el de F/X o Cocktail– el argumento de James McFarland nos cuenta, jugando con los saltos en el tiempo –de hecho, la cinta comienza por el final– y diferentes puntos de vista, la historia enrevesada de Charlie, un asesino profesional, la pérfida Lucy, su marido Nathan, su cuñada Alice, su hermano Jack y Dylan, personajes todos ellos que mejor que vayáis descubriendo poco a poco, así como los lazos argumentales que los unen. 


Amiguitos, la verdad es que Kill me three times no es una gran película, pero en mi opinión le ha faltado muy poco. Está bien interpretada, tiene luz, valor estético, un argumento en el que las diferentes piezas van encajando poco a poco, violencia, dosis casi imperceptibles de humor negro y algunos giros de guión imprevistos. En resumen, una de esa películas entretenidas y de factura más que correcta que a veces le sorprenden a uno, aunque sobre ella planea la irremediable sensación de que, en el fondo, tiene muy poco de original. Aún así, recomendada.