domingo, 13 de diciembre de 2015

L.A. Slasher


Amiguitos, doy comienzo a mis reseñas de este domingo con L.A. Slasher, una sátira sobre las celebridades de la tele-basura que prometía más de lo que al final ofrece. Pretendiendo ser una especie de comedia gore, esta cinta dirigida y coescrita por Martin Owen –otro actor y realizador de cortos que debuta en el campo de los largometrajes– está protagonizada por artistas que van desde Dave Bautista o Danny Trejo a Mischa Barton y Eric Roberts. El argumento de partida era a priori bastante sugerente, al explicarnos las andanzas de un misterioso asesino que se dedica a asesinar a celebrities del mundo de los reality shows, famosillos de tres al cuarto, seres vacíos y carentes de talento que se han convertido sin mérito alguno en modelos de adoración para una sociedad enferma. L.A. Slasher se inicia con la aparición semidesnuda y cubierta de sangre en las montañas de Hollywood de la víctima de un misterioso atacante. Este, un tal L.A. Slasher que se ha propuesto escoger como objetivo de su obsesión a celebridades de televisión, la ha llenado de laceraciones y ha subido un vídeo a internet. El tema pasa a ser la comidilla del mundo de la farándula y de los programas televisivos poblados por inútiles que se convierten en famosos sin más razón que la propia aparición en pantalla, ávidos de los quince minutos de fama que profetizó Warhol. Poco después, mientras las autoridades buscan al criminal y la opinión pública comienza a interesarse por ese nuevo personaje, después de una fiesta convocada por Facebook fallece una actriz porno y la noticia es tratada de manera ligera e irrespetuosa por las cadenas de chismorreo. Poco a poco, L.A. Slasher adquiere mayor presencia en las redes sociales y la televisión, convirtiéndose de alguna manera en aquello que pretende combatir. 


Así, una stripper, una antigua actriz de realities ahora en horas bajas, una tweetstar obsesionada con su imagen y una rica heredera de origen británico son atraídas a un casting orquestado por el asesino con objeto de exponer sus miserias ante la sociedad, algo que lejos de ser censurado por la opinión pública, hace que el número de visitas a su web aumente de forma considerable y su fama crezca mientras las cadenas de televisión le otorgan más tiempo. Y es que la gente, cual manada de borregos sin inteligencia, no distingue ya entre realidad o ficción y está dispuesta a encumbrar en su escala de valores a cualquier desecho, ya sea una lerda con tetas siliconadas que quiere aparecer en televisión para que alaben su peinado y su sombra de ojos o un desequilibrado que asesina a seres humanos para criticar lo que él mismo está propiciando. Pero debo ser sincero con vosotros, piltrafillas. No soy capaz de recomendaros esta enorme basura. Sangre casi inexistente o mal conseguida, el personaje del slasher sin carisma y pocas veces enfocado directamente, un guión absurdo si quitamos algunos chistes o la escena de la reunión de asesinos anónimos. L.A. Slasher podría haber tenido más mala leche, mejor imagen, más erotismo y –por supuesto– mucha más sangre y vísceras. Y si le sumamos unas interpretaciones de pena, el resultado es más que patético. Así que, ya lo sabéis.