miércoles, 27 de mayo de 2015

Rammstein – Völkerball (2006)


A modo de preámbulo os contaré la historia de Richard, un joven guitarrista de la antigua Alemania oriental que consiguió establecerse en Berlín occidental y montar una banda fuertemente influenciada por Kiss. Con la caída del Muro, regresa a su hogar y comparte apartamento con Oliver y Christoph, otros músicos que tocaban el bajo y la batería en sus respectivos grupos locales. Con la adición de Till –que también tocaba la batería–, al que Richard recluta para cantar, forman Rammstein y participan en un concurso en Berlín para nuevas bandas llevándose el primer premio. Eso llama la atención de Paul, que les pide unirse a ellos y les propone fichar a Christian a los teclados. Este no se muestra demasiado dispuesto a ello al principio, pero acaba haciendo caso a su amigo. Esa será la formación que desde 1995 hasta la actualidad –veinte años ya, amigos– compondrá el line up del grupo. 


A Rammstein los conocí en 1997 a raíz de la publicación de su estupendo Sehnsucht y gracias al espacio que los medios del género comenzaron a dedicar a la banda berlinesa. Venían avalados por el gran David Lynch, que los había incluído en la banda sonora de su película Lost highway por indicación del no menos respetado Trent Reznor. Así, por todo ello y por el vídeo de Du Hast –el primer tema que escuché del grupo–, que evocaba una estética a lo Reservoir dogs, me decidí por comprar rápidamente ese cedé que –además– tenía una portada de Gottfried Helnwein, artista austríaco al que admiro. El álbum en pleno me cautivó. Ese sonido potente y poderoso producido por Jacob Hellner –al que ya conocía por el primero de Clawfinger–, la voz de Till Lindemann y el que utilizasen el alemán en todos los temas, algo que aportaba altas dosis de originalidad en el panorama metalero, convirtieron de inmediato a la banda en una de mis favoritas. Desde ese momento, mi relación con Rammstein se resume en conseguir el fabuloso Herzeleid, esperar con ansia el genial Mutter y hacerme finalmente con Reise, Reise. Y digo finalmente porque a partir de ahí –aunque tengo Rosenrot y Liebe ist für alle da en mp3– ya no me compré obra alguna de Kruspe & cia. 

Sin embargo, en las Navidades de 2006, mi hermana –residente en Düsseldorf– me regala Völkerball, en su edición estándar de DVD + cedé de audio correspondiente a la grabación del concierto ofrecido por la banda el 23 de julio de 2005 en Nîmes, que se convierte en un excelente compendio de los momentos musicales que me había aportado Rammstein hasta el momento, con el añadido del vídeo que me permite disfrutar de la experiencia de participar –aunque sea desde el sofá– en uno de sus conciertos en el punto álgido de su carrera. 


Así pues, con Till Lindemann a las voces y armónica, Richard Kruspe y Paul Landers a las guitarras y coros, Oliver Riedel al bajo y coros, Christoph Schneider a la batería y Christian Lorenz a los teclados, Universal music puso en las tiendas este bonito pack diseñado por Dirk Rudolph –inspirado en el logo de los Juegos Olímpicos de Moscú ‘80– con fotos de Frédéric Batier


El track list del cedé, con producción de Jacob Hellner, era: 

Intro 
Reise, reise 
Links 2-3-4 
Keine lust 
Feuer frei! 
Asche zu asche 
Morgenstern 
Mein teil 
Los 
Du riechst so gut 
Benzin 
Du hast 
Sehnsucht 
Amerika 
Sonne 
Ich will 


Como podéis ver, una selección de aúpa captada en un concierto alucinante, un impresionante despliegue de metal pesado, pirotecnia y testosterona que convierte a los Manowar en afeminados. El directo de himnos como Asche zu asche, Amerika, Sonne, Du riechst so gut, Du hast o la homónima Rammstein –por cierto, una de las que se perdieron en el paso a audio– convierten este cedé y su hermano en DVD en una joya para los seguidores de la banda

¡Feliz fin de semana! 
© King Piltrafilla

Entrada publicada el pasado viernes en zeppelinrockon.com

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