A modo de preámbulo, ya os conté aquí que una ocasión compré lo que según la funda era un disco de Sammy Hagar y resultó ser otro de Gambler. Con los años me hice con el correcto y –aunque con una carátula que no le corresponde– también conservo el más que aceptable Love and other crimes. Y mirad que, a la hora de comprar vinilos de segunda mano, acostumbro a sacar los discos de la funda para echar una ojeada al estado del plástico, algo que –como me hicieron saber con un tono de voz poco amable en un mercadillo de Tallin– no a todos los vendedores les gusta. Sin embargo, a veces confío en el vendedor, estoy tan concentrado en mirar el vinilo que no miro la galleta o –simplemente– no caigo en hacer más comprobaciones. En la práctica totalidad de las veces eso no supone absolutamente nada grave. Pero la Ley de Murphy provoca en ocasiones contingencias de difícil solución y hubo una segunda vez en la que continente y contenido no cuadraron. Así, después de comprar supuestamente en una tienda del Soho londinense una copia en perfecto estado de Slayed? y de volar de regreso a Barcelona sin abrir el disco... descubrí ya en casa que no había adquirido el tercer álbum de estudio de Slade, sino el tercero de los neerlandeses Focus metido en una funda errónea, con la mala suerte de que Focus 3 se editó como disco doble y sólo tenía el segundo vinilo. Que sí, que también está en buenas condiciones, como la funda, pero es una obra incompleta y no la que pretendidamente pagué.
Total, que –faltándome aún un disco de los británicos– quise repetir con Slade y de mi viaje a Venecia del mes de marzo me traje este álbum, que quizás no sea la mejor elección como muestra de la obra de los de Wolverhampton al suponer un giro estilístico poco valorado en su carrera por la mayoría de sus seguidores iniciales –aunque la banda siempre lo ha defendido–, pero tiene el plus de ser una copia original italiana de su primera edición. Así que, allá voy.
A los Slade los conocí, como supongo que muchos de nosotros, por las versiones que incluyeron en sus discos los californianos Quiet Riot y siempre he querido tener alguno de sus discos, sobre todo si en él aparecían Cum on feel the noize o Mama weer all crazee now, motivo por el que escogí el mencionado Slayed? en Londres con el resultado ya explicado. Y vaya por delante que el Nobody’s fools que hoy os traigo no tiene el punch y la crudeza atractiva del hard glam rock de años anteriores que en mi opinión les representa, pero musicalmente hablando no es un álbum para olvidar o menospreciar, ni mucho menos.
Con portada de Gered Mankowitz a lo Gaby, Fofó, Miliki y Fofito –referencia viejuna, soy consciente–, Nobody’s fools es el sexto álbum de estudio del grupo, producido como sus anteriores obras por Chas Chandler, antiguo bajista de The Animals al que podemos considerar el quinto miembro de Slade y fue grabado por el line up habitual formado por Noddy Holder a la voz y guitarra rítmica, Dave Hill a la guitarra y coros, Jim Lea al bajo y coros y Don Powell a la batería. Sin embargo, como ya os he adelantado, con el nada oculto o disimulado objetivo de hacerse un lugar en el mercado norteamericano, sacrificó algo de la crudeza del sonido glam rockero marca de la casa en aras de acercarse más al soul y el pop que gustaba por aquellos pagos, lo que incluyó hacerse con los servicios de Tasha Thomas, una cantante que había hecho coros para Louis Armstrong, Stevie Wonder o Jim Croce.
Se establecieron en Nueva York, se foguearon como teloneros para Aerosmith, ZZ Top o Black Sabbath y se metieron en The Record Plant dispuestos a dar forma a un álbum inspirado en su estancia en los Estados Unidos y en la música que escuchaban a todas horas y que se inicia con el tema título, una Nobody’s fools que comienza con un piano que sirve de introducción a una estupenda melodía de guitarra y cuenta con un bajo muy marcado –algo que sirve para todo el álbum–, que parece que vaya a desembocar en el estribillo del Reach out de los Four Tops pero no lo hace, convirtiéndose en algo así como una mezcla de melodía beatleniana, sonido Motown y pop rock. Más cruda y hard rockera es Do the dirty, donde incluso advierto toques funky, muy pegadiza y en mi opinión muy superior a la anterior.
Let’s call it quits es un blues rock cadencioso interesante y bien
producido, totalmente al gusto norteamericano pero alejado del glam rock
típico de la banda. Y por si quedaban dudas de las intenciones comerciales
del grupo en el país de Mickey Mouse, Pack up your troubles parece compuesta
por un combo de country del Tennessee profundo, con tintes de boogie-rock y
en la que colabora el multiinstrumentista Paul Prestopino tocando el dobro.
Casi nada. In for a penny, con sus coros, también me trae recuerdos de
Lennon & McCartney aunque tiene una atmósfera como de música de feria,
la presencia imponente de Jim Lea y un buen solo de Hill.
La rockera Get on up inaugura la cara B con energía pero poca atmósfera
glam, que sí está algo más presente en la igualmente potente y rockera L.A.
Jinx. Did ya mama ever tell ya es un tema que se me hace difícil de
clasificar, entre glam, sunshine pop y con algunos rasgueos a lo Peter Tosh,
agradable pero para nada de mis favoritos, todo lo contrario que Scratch my
back, otra descarga con fuerza de glam hard rockero directo y
disfrutable.
Con I’m a talker regresan al ambiente fiestero hillbilly y si en Pack up
your troubles te los podías imaginar envueltos en humo en el interior de un
bar de madera, aquí no desentonarían en un escenario al aire libre al lado
de un granero y balas de paja. El disco finaliza con All the world is a
stage, otro tema enérgico y guitarrero con una estupenda melodía al que se
han añadido unos teclados que otorgan una capa de elegancia a la canción
nada despreciable.
Lo dicho, que este Nobody’s fools a lo mejor no tiene el sonido que
encumbró a Slade como adalides del hard glam rock británico y es todo un
batiburrillo de estilos –quizás sea lo que le resta brillo– pero es un digno
y recomendable álbum con algunos altibajos para mi gusto que, sin embargo,
aporta una buena colección de melodías con una estupenda producción y merece
su espacio en mi colección y en este blog por méritos propios.
¡Feliz viernes!
@KingPiltrafilla
Entrada publicada simultáneamente en ffvinilo.blogspot.com


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