viernes, 5 de junio de 2026

Nektar – Magic is a child (Bellaphon, 1977)


Pues bien, hoy toca reivindicar un álbum que creo que no obtuvo el reconocimiento merecido a nivel mayoritario. De hecho, lo mismo que sus autores. Como veis, me refiero al Magic is a child de Nektar, el séptimo disco de una banda de la que ya os hablé hace unos años y que se formó en Hamburgo con músicos británicos entre los que se encontraba el vocalista y guitarrista Roye Albrighton. Y precisamente este disco fue el primero que el grupo editó en un sello importante y sin el mencionado miembro fundador. 
 

Producido por la banda y el ingeniero Jeff Kawalek en los estudios House of music de New Jersey, contó con la participación de Allan ‘Taff’ Freeman a los teclados, Derek ‘Mo’ Moore al bajo y voces y Ron Howden a la batería y voces, además de Dave Nelson sustituyendo a Albrighton –quien les dejó poco antes de entrar a grabar– a la guitarra y voces, con la colaboración de Larry Fast a los sintetizadores y Walt Nektroid a la guitarra en uno de los temas. Por cierto, este último no es otro que Robert Fipp de King Crimson. Sobre este particular, deciros que tengo la edición alemana de 1977 –sin la funda interior original, supongo que estaría en mal estado y alguno de los propietarios anteriores del disco la cambió por una blanca– y en su carátula se menciona a Nektroid. Sin embargo, por la red corre la información de que su intervención no se incluyó en la mezcla final por lo que no vio la luz hasta una posterior reedición del álbum en 2005. A saber. 
 

La portada de Chris Callis y Basil Pao, diseñador hongkonés que por entonces era director artístico de Polydor, está protagonizada por Brooke Shields, que por entonces era una modelo infantil y estaba a punto de dar el salto a la gran pantalla en la controvertida Pretty Baby de Louis Malle
 


Y respecto a los temas, el álbum se inicia con una estupenda Away from Asgard que mantiene esa pátina experimental que nos puede remitir a unos Genesis iniciales pero en la que también se advierten toques a lo Styx, entre hard pop rock, AOR y rock progresivo. Le sigue Magic is a child, donde desde el inicio toman protagonismo unos teclados imitando a un clavecín o similar que junto a otros sintetizadores son el único acompañamiento a las delicadas líneas vocales que caracterizan al tema y dotan a esta especie de balada prog de una atmósfera barroca muy atractiva. 
 



Eerie Lackwanna tiene un tempo más alegre, con una base rítmica disfrutona tirando a funky en la que destaca la batería de Howden pero muy simple, sin pasajes enrevesados. Por contra, Midnite lite tiene más cambios de melodía, siendo quizás la más prog de las escuchadas hasta el momento y mi preferida de este lado del vinilo junto con la semibalada Love to share (Keep your worries behind you) con la que finaliza la cara, una composición que me remite a sonidos de space rock en algunos momentos y donde Nelson tiene ocasión de meter algún guitarrazo. 
 


Tras dar la vuelta al disco, Train from nowhere es una muestra clara del cambio de estilo de la banda, que sigue teniendo elementos jazzy y progresivos en su música aunque se aprecia una deriva hacia el hard pop rock y a unos ritmos amables y radiables. Es la canción en la que Fripp metió guitarras tal como os he comentado antes. Listen tiene un inicio estupendo y cargado de emoción y está dominado por la guitarra de Nelson, que también canta. 
 


Le sigue On the run (the trucker), otra incursión en el prog que recupera sensaciones y sonidos de antaño, con unos guitarrazos que convirten a este tema en un firme candidato a ser versionado por unos Dream Theater, por ejemplo. Y la cara finaliza con Spread our wings, un tema difícil de etiquetar, mezcla de hard rock y AOR, resultón y disfrutable y cuyo riff me recuerda lejanamente al de Layla de Derek & the Dominos y que sin ser especialmenmte remarcable aporta un epílogo vivaracho a la obra. 
 
Y eso es todo. Sin abandonar del todo sus raíces, la verdad es que en sus anteriores lanzamientos también resultaban bastante eclécticos en muchos momentos, los Nektar crearon un disco que quizás no es tan progresivo, psicodélico o experimental como obras previas pero que en mi opinión tiene gran calidad y es muy reivindicable. 
 
Un año más tarde, la banda se disolvería y posteriormente el fugado Albrighton reformaría su propia versión de Nektar con otros músicos con los que editaría un nuevo disco antes de volver a desaparecer... aunque en el siglo XXI regresarían a la carretera gracias a Mo Moore, el único miembro original de la banda que actualmente sigue al pie del cañón al haber fallecido Albrighton, Howden y Freeman
 
¡Feliz viernes!
@KingPiltrafilla 
 
Entrada publicada simultáneamente en ffvinilo.blogspot.com 

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