domingo, 1 de septiembre de 2019

The last horror film (1982)


La película que hoy os recomiendo –porque sí, vaya por delante que así es– es esta injustamente infravalorada The last horror film que se estrenó mundialmente en el Festival de Sitges de 1982 –en Estados Unidos llegaría a las pantallas el verano siguiente– y que incluso se llevó algunos galardones en varios festivales a los que acudió. Dirigida y coescrita por David Winters –el mismo que años atrás fuese responsable de la realización y producción de la cinta Alice Cooper: Welcome to my nightmare, grabada en diversas actuaciones de la gira de 1975 en el Wembley Arena–, la película contaba con Joe Spinell y Caroline Munro como principales protagonistas, quienes ya habían coincidido en Maniac. El primero –con una extensa filmografía que incluía El Padrino, Rocky, Taxi Driver o Brubaker, entre otras– y la segunda, una icónica actriz de los 70 en la Hammer Films que en los 80 veía como su brillo comenzaba a decaer. Como anécdota, deciros que en la película también aparecía Judd Hamilton –coautor del guión con Winters– y Filomena Spagnuolo. El primero como esposo de la protagonista, cuando en la vida real resulta que Hamilton llevaba más de diez años casado con Munro –aunque se divorciaron ese mismo año– y la segunda como madre del protagonista, que también en la vida real era la madre de Spinell


El argumento nos cuenta como Vinny Durand, un grasiento y repugnante taxista con una obsesión enfermiza por la actriz Jana Bates, pretende convertirse en director de cine y para ello se desplaza hasta Cannes, en donde se celebra el festival de cine al que asistirá su ídolo para presentar su último estreno. Sin embargo, el comportamiento de Vinny despertará el rechazo de productores, burlas de starlettes playeras y terror en su amada Jana por lo que no nos extrañará que comiencen a sucederse violentas muertes. En resumen, película un poco caótica, del todo increíble –en ningún momento se nos muestra cómo afronta la policía las muertes, desapariciones o asaltos que se producen–, con algunas tetas por aquí y por allá, efectos especiales de vergüenza ajena, interpretaciones deficientes –excepto la de Spinell–, surrealista a la par que cinéfila –rodada en pleno festival de Cannes, con referencias a la Hammer, a Taxi Driver, al giallo o esas escenas impagables de las alucinaciones de Vinny, como la que tiene en el local de striptease– y con giro final incluido. En mi opinión The last horror film se trata de una joya del horror cutre que de ninguna forma os podéis perder. Disfrutable 100%.

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