domingo, 13 de noviembre de 2016

Mannen på taket


Piltrafillas, es el momento de la habitual reseña cinematográfica semanal que este domingo es para la sueca Mannen på taketHombre en la azotea– de Bo Widerberg, cinta de 1976 basada en El abominable hombre de Säffle, una de las diez novelas de Maj Sjöwall y Per Wahlöö protagonizadas por el inspector Martin Beck de la división de homicidios de la capital sueca. El argumento nos explica como el teniente Stig Nyman de la policía de Estocolmo es asesinado brutalmente en el hospital en el que se haya ingresado. La investigación la llevarán el citado Beck y su compañero Einar Rönn, averiguando que Nyman era un exmilitar violento con numerosas denuncias por brutalidad –en su día llegó a elaborar un informe en el que proponía utilizar a los motoristas de la policía como arietes contra manifestantes– al que incluso muchos agentes temían y que evitó ser condenado porque algunos de sus compañeros más fieles ocultaban las pruebas de sus desmanes. Así pues, viendo claro que el móvil del asesinato es la venganza, Beck y Rönn comienzan una minuciosa comprobación del paradero de todo aquel que en el pasado hubiese tenido relación con Nyman. Sus sospechas no tardan en focalizarse en un agente llamado Hult, el único que al parecer conocía el hospital en el que estaba la víctima. Pero entonces, un desconocido se encarama a la azotea de un edificio de apartamentos y comienza a disparar contra la policía con un rifle automático. 


En fin amiguitos, esta Hombre en la azotea es un ejemplo de la narrativa policíaca nórdica puesta en imágenes de una manera tan funcional y práctica como un mueble de Ikea, dando como resultado una película llena de personajes a los que no se ve reír nunca y un tratamiento de la violencia sin artificio ni sentido del espectáculo. Por haber, hay hasta una escena de sexo, pero carente de emoción y tan fría como el clima de Estocolmo (la película se rodó entre diciembre y abril). Pese a todo, está más que recomendada su visión. Esa frialdad con la que se nos muestra toda la acción no hace otra cosa que acentuar la sensación de verosimilitud de la historia en la que sobresalen las interpretaciones de Carl-Gustaf Lindstedt y Håkan Serner y convirtieron a esta cinta en la más taquillera del cine sueco hasta la llegada de Fanny & Alexander.