domingo, 12 de octubre de 2014

Latidos de pánico


Y ahora es momento de que Paul Naschy regrese a este blog para presentar otra de sus interesantes obras en las que muerte y erotismo –muy light, eso sí- se daban la mano. Así pues, hoy os quiero hablar de Latidos de pánico, cinta de 1983 escrita y dirigida por el alter ego de Jacinto Molina, uno de los más respetados realizadores del género junto con Jesús Franco o Carlos Aured. En ella, Naschy recupera al personaje de Alaric de Marnac que aparecía en El espanto vuelve de la tumba y nos cuenta como el arquitecto Paul de Marnac –descendiente del primero- deja atrás París con el fin de establecerse en una mansión de su familia con su millonaria esposa, enferma del corazón. Allí, Geneviève Marnac conocerá la historia de Alaric, quien siglos atrás asesinó a su mujer y a tres de sus hijos de cuya paternidad dudaba. Tras el suceso, enloqueció y se dedicó a prácticas de brujería y satanismo que incluían sacrificios humanos. Tales desmanes llegaron a oídos del rey, que lo hizo aprehender y condenar. Alaric fue ajusticiado, pero la leyenda cuenta que cada 100 años regresa a la mansión familiar para asesinar a la mujer que ocupe el lugar de señora de la casa. 


No tardarán en ocurrir extraños sucesos que minan la salud fisica y mental de la esposa de Paul de Marnac. Por otra parte, el aparentemente preocupado arquitecto resultará no ser el marido ejemplar que parece. Piltrafillas, en realidad Latidos de pánico es más un thriller de crímenes motivados por razones mucho más terrenales que sobrenaturales que una cinta de horror, aunque se valga de un trasfondo de fantasmas para cimentar el argumento, una historia mezcla de terror, crimen, tetas y sangre... elementos que podemos encontrar en cualquier película de la Hammer pero con el sello castizo de Molina. En resumen, una interesante y recomendable película de eurotrash casposo –aunque de calidad- para degustar con una copa de ron añejo a mano.

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