lunes, 27 de enero de 2014

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Minimiam


Os presento hoy a la pareja artística conocida por el nombre de Minimiam, formada por la fotógrafa Akiko Ida –especializada en la fotografía de alimentos- y el artista francés Pierre Javelle, ilustrador, dibujante y fotógrafo que conoció a Akiko estudiando en París. Ambos decidieron unirse para crear un mini universo muy particular en el que pequeñas figuritas humanas desarrollaban sus actividades entre vegetales, postres, frutas o platos de pasta.

TOUR YEAR ZERO 2014


Piltrafilla, si eres estadounidense, canadiense... vives cerca o –sencillamente- tienes ganas de viajar en primavera, no tienes excusa para no hacerte con una entrada para alguna de las fechas que Ghost acaban de hacer públicas para su Tour Year Zero de 2014. A partir del viernes 31 estarán a la venta en los puntos habituales de cada localidad, pero –si eres impaciente- el jueves ya podrás adquirirla aquí.

domingo, 26 de enero de 2014

Deborah Walsh


Y con la norteamericana Deborah Walsh me despido por hoy. Afincada en Liverpool –la de Nueva York, no la británica-, esta pintora formada en la Universidad de Siracusa que en la actualidad alterna la docencia con su vocación es autora de unos acrílicos de gran realismo que –pese a no ser de lo mejor que he visto en lo que a hiperrealismo se refiere- han llamado mi atención.

Carrie


Amiguitos, iba a comenzar la reseña diciendo que ayer vi Carrie, no la buena sino el remake. Pero lo cierto es que escribiendo eso traicionaría la impresión que anoche me produjo la cinta de Kimberly Pierce. Así es, piltrafillas, mi segunda crítica de este domingo la voy a dedicar a esta cinta basada en la novela homónima de Stephen King. Para quien aún no sepa de qué va la historia, diré que cuenta la historia de una adolescente tímida y sobreprotegida por una madre ultrarreligiosa a la que sus compañeros de instituto marginan y humillan. Pero el día en que tiene su –traumática- primera menstruación, Carrie descubre que se le han despertado unos poderes telequinéticos que desconocía poseer. Cuando la noche del baile de graduación la joven sufra una de las humillaciones más crueles de su vida, pondrá violentamente en práctica dichos poderes. 


Vaya por delante que no estoy demasiado a favor de los remakes, y mucho menos si se trata de revisiones de películas míticas, pero digamos que si ignoramos que ya existió una Carrie con anterioridad, esta nueva historia me parece una película muy recomendable. No vamos a comparar a la realizadora con Brian De Palma, ni si la Spacek daba más miedo, pero si obviamos la primera adaptación de la novela de King y afrontamos la protagonizada por Chloe Moretz desde el desconocimiento de su precursora, en mi opinión nos encontramos ante una más que aceptable cinta de terror que pese a no ser una obra maestra es de factura muy correcta y consta de unas buenas interpretaciones, sobre todo en el caso de Julianne Moore. Por su parte, la joven Moretz nos ofrece a una triste y atormentada Carrie White que -pese a todo su sufrimiento- tiene gran fuerza interior –yo, en su caso, no hubiese levantado cabeza tras crecer al amparo de la desquiciada hijaputa de su madre-, un personaje con el que, haga lo que haga, no puedo hacer otra cosa que sentir empatía y apoyar sus acciones. Total, que retomando el inicio de la entrada, os diré que ayer vi Carrie, de Kimberly Pierce, y me gustó. Cualquier referencia al pasado está de más.

Sensuela


Piltrafillas, ignoro cómo acabó esta película en mi poder –la verdad es que la tenía pendiente desde hace meses y hasta ahora no me había decidido a verla-, pero hoy va a protagonizar mi primera entrada cinematográfica del día. Me estoy refiriendo a Sensuela, película finlandesa de 1972 –aunque se estrenó un año más tarde- escrita y dirigida por un tal Teuvo Tulio, realizador al que no tenía el placer de conocer hasta este momento y que está considerado como uno de los directores de cine fineses más valiosos, habiendo alcanzado el grado de obras de culto todas sus cintas, películas caracterizadas por el sufrimiento melodramático y cierto expresionismo formal. Por eso quizás esta película kitsch, con numerosas escenas de sexo softcore en colores brillantes, es de las que quizás menos le representen y ha sido considerada durante años como la peor película realizada en Finlandia en todos los tiempos. Eso, como tarjeta de presentación, no era lo mejor para que me lanzase a la aventura de disfrutarla y contároslo. Pero al final lo he hecho, y aquí está el resultado. Sensuela tiene su inicio en Laponia, lugar en el que el piloto nazi Hans Müller cae con su avión después de tener un encontronazo aéreo en su camino hacia Murmansk, ciudad que debía bombardear. No olvidéis que Finlandia estaba considerado como país co-beligerante y ayudaba al ejército alemán en sus campañas contra la Unión Soviética estalinista. Pues bien, la lapona Leila –interpretada por Marianne Mardi-, lo recoge después de que este salte en paracaídas y lo lleva a su poblado para que reciba cuidados. No hace falta decir que Leila es muy guapa y Hans se enamorará perdidamente de ella. 


Amiguitos, aunque Sensuela también sirve inicialmente como muestra de las costumbres laponas y su independencia como pueblo –nos enseña cómo castran a los renos con la boca y nos cuenta como ellos ayudan a todo el mundo porque Laponia no tiene enemigos- lo que de verdad nos ofrece es una buena cantidad de desnudos femeninos que aderezan una historia de desengaños. De hecho, tras la primera parte en la que Alak –padre de Leila- y su pueblo salvan la vida del nazi Hans, la acción se traslada a los años 60, con el alemán regresando a Laponia en calidad de fotógrafo. Es bastante llamativo que hayan pasado todos esos años y tanto la pareja como Alak o los miembros del poblado lapón tengan la misma apariencia física, como si solo hubiese pasado una semana, pero forma parte del ridículo encanto de la película. Total, que Leila convence a Hans que se la lleve con él a Helsinki –en ese sentido, pese a ofrecernos notables dosis de erotismo, Sensuela puede tomarse incluso como argumento feminista al ser Leila la que lleva la voz cantante en todas sus acciones- en donde tienen relaciones sexuales por primera vez y Hans le pide que se case con él. Pero un día, en medio de una fiesta que el fotógrafo da en su apartamento –en la que el alcohol, la marihuna y sobre todo el sexo distrae a los asistentes-, Leila le oye referirse a ella como un trofeo que se ha traído de Laponia. Así que le abandona, teniendo que trabajar para subsistir mientras le envía cartas a su padre diciéndole lo felices que son ella y Hans. A partir de aquí se sucederán una serie de engaños que acabarán de manera trágica... aunque el final es ejemplarizante y hasta cierto punto feliz. En resumen amiguitos, una historia de traiciones sentimentales de las de toda la vida, penurias y sexo, con fotografía de colorines, banda sonora de música clásica y resultado desigual que –pese a todo- no es tan mala como la pintan. Además, no todos los días puede decir uno que ha visto una película de Teuvo Tulio.

Eric Kellerman


Ahora os presento al neerlandés Eric Kellerman, un especialista en desnudos que sin embargo califica su obra de melancólica, abstracta y antierótica. Declara estar inspirado por –entre otros- fotógrafos de la talla de Flor Garduño, Emil Schildt o Lynn Bianchi.