Hoy os quiero presentar al italiano Stefano de Luigi, fotógrafo autor de proyectos diversos que ha realizado exposiciones en París, Roma, Braga, Trento o Nueva York, ha recibido varios galardones a lo largo de su carrera, aparece en publicaciones como Stern, Paris-Match o Vanity Fair y colabora en campañas de publicidad para algunas firmas como Alfa Romeo. En la actualidad reside en Milán.
martes, 27 de septiembre de 2011
lunes, 26 de septiembre de 2011
Cabezas de Hidra, coming soon
Mi asistente pasando a limpio los borradores de Cabezas de Hidra, allá por 1996.
Finalizada la serie de entradas dedicadas al reportaje fotográfico sobre mis vacaciones estivales en Londres y con el objetivo ególatra de que –además de servir como canal divulgativo de la obra de artistas de la fotografía y la pintura entre otros temas- este blog continúe suponiendo una ventana al mundo de mi creatividad, tengo la intención de iniciar de nuevo la publicación por capítulos de una novela de mi autoría. Tras el experimento que supuso la publicación de Richardus por entregas desde Febrero hasta Julio de este año, una historia de intrigas internacionales y búsqueda de orígenes familiares que obtuvo un discreto éxito entre los habituales piltrafillas comentaristas pero que ignoro si logró atraer la atención de muchos o pocos lectores, me dispongo a ofreceros con toda humildad el que cronológicamente supuso mi primer libro –registrado pero nunca editado- y que se titula Cabezas de Hidra. Ya os aviso de que –obviando los errores achacables a mi inexperiencia y total amateurismo como aprendiz de escritor-, la obra fue creada a mediados de los 90 por lo que algunos elementos de la trama –por ejemplo, aquí no encontraréis ni móviles, ni iPods, ni nada que se le parezca- quizás queden algo obsoletos. Aún así, pese a desconocer si mis historias interesan a alguien, ya os digo que en breve podréis leer en este espacio una nueva novela. Evidentemente no soy Borges, pero a lo mejor os distrae y todo. Y por supuesto, a aquellos que sintáis interés por mi obra y no conozcáis todavía Richardus os recomiendo que la leáis y me contéis vuestra opinión.
Earthshaker - Wall
En Junio de 1983 un grupo japonés llamado Earthshaker sacó al mercado su primer álbum homónimo. Ese mismo año iniciaba su andadura Music For Nations, una de las discográficas que durante los 80 más nos ayudó a los heavies de este país y el resto de Europa a conocer nuevos e interesantes grupos. Un par de años o así más tarde, juntamos los dos acontecimientos y el resultado soy yo comprando entre otros –raras veces salía de la tienda con un único disco- el elepé de los nipones en un comercio legendario de la calle Tallers de Barcelona. No es que haya seguido demasiado la carrera de la banda –sus compatriotas Loudness centraron mi atención- ni se cumple ahora ningún aniversario relacionado con el tema, pero me he acordado de un vinilo de los que escuché una y otra vez. En resumen amiguitos, que para recordar a estos tipos os traigo hoy su Wall de 1983, aunque tocado en directo en una gira diez años más tarde. Saludos.
domingo, 25 de septiembre de 2011
Ralph Macdonald
Mi última entrada de hoy versará sobre Ralph Macdonald, un pintor figurativo criado en la calurosa Texas pero que en la actualidad lleva veinte años residiendo en Vashon Island, no demasiado lejos de Seattle. Según sus propias palabras, pinta atraído por ideas que evoquen emociones íntimas y ocultas y no le interesa en absoluto provocar o turbar con sus obras sino plasmar en imágenes ese sentimiento humano que supone contraponer tristeza y belleza.
London days XIX
Finaliza hoy mi particular resumen fotográfico de las vacaciones que pasé en Londres en familia con esta London days Part XIX, donde podréis ver instantáneas correspondientes al portal de los vecinos de delante de mi ventana –justo detrás de la marquesina del autobús-, los trenes en Victoria Station y diversas vistas de Portobello Road. Hay que decir que en ese momento aún nos quedaba toda una tarde en la capital que íbamos a dedicar a visitar Chelsea, pero después de comer un suculento Angus steak pie with cheddar, mustard mash and caramelized onions gravy al que quise inmortalizar también, mi señora pisó un bache y se fue de bruces al suelo hiriéndose la rodilla y con un esguince de campeonato en el tobillo –del que a fecha de hoy aún no se ha restablecido del todo- por lo que nos trasladamos al hotel dando por terminadas las vacaciones de una manera abrupta. Finalizan la serie imágenes de relleno como una oveja del Soho fotografiada al mediodía, dibujos animados en la televisión por la tarde y un primer plano del motor derecho del Airbus A319 que nos trajo de regreso a Barcelona al día siguiente. Espero que os hayan gustado las más de 200 imágenes que han acompañado este extenso resumen vacacional y que sigáis visitando el blog. Os recuerdo que todas estas fotografías –y muchísimas más- están también en Tumblr.
Y eso es todo amiguitos... o quizás no.
Erotibot
Y ya que he comenzado con bizarradas niponas, he pensado que un buen colofón cinematográfico para el fin de semana podía ser Erotibot, una producción de reciente estreno que se engloba en el género pinku eiga -es decir una cinta softcore- con ligeras pinceladas gore hacia el final de la película. La historia que cuenta Erotibot es la de Tamayo, la hija del rico Sahei Nekogami –dueño de un imperio empresarial- que está hospitalizado tras un derrame cerebral. A la joven Tamayo la protegen tres androides. El primero –Suketomo- es un hábil y apuesto robot que domina cualquier disciplina, y el segundo –Suketake- es una máquina con fuerza sobrehumana. A los 18 años, su padre le regaló un tercero, el inútil Sukekiyo que no hace nada bien y al que los otros dos tratan con desprecio. Cuando la nieta del señor Nekogami –la celosa Tsukiko que odia a Tamayo- descubre que la heredera universal de la fortuna de su abuelo es Tamayo, pone en marcha un plan para deshacerse de ella. Como podéis imaginar, al final será el torpe Sukekiyo el que tendrá en sus manos el destino de su ama.
Piltrafillas, con unos efectos visuales de baratillo y unas interpretaciones de pena, Erotibot es una cinta erótica con algo de sangre que como principal –y único- aliciente tiene el contar con la presencia de AV idols –es decir, actrices porno- de la talla de la reputada Maria Ozawa, que será muy buena en lo suyo pero que como intérprete convencional deja bastante que desear. El guión es de lo más cutre, las escenas eróticas no tienen ni un ápice de elegancia, los diálogos no hacen gracia –más bien todo lo contrario- y la verdad es que si quiero que toméis en serio mis reseñas no os puedo mentir cuando me encuentro con subproductos de serie Z como este, aptos únicamente para completistas de lo friki y curiosos por conocer un ejemplo del peor cine pinku que se hace en la actualidad en Japón. Si no estáis en ese grupo, buscad otro título con el que pasar la tarde.
La campana del infierno
También de terror, aunque esta vez desde una aproximacón clásica y mucho más interesante, es la española La campana del infierno, una cinta de 1973 dirigida por Claudio Guerin que rápidamente adquirió la consideración de culto, en parte por tratarse de un producto de gran calidad y sobre todo porque el citado realizador falleció poco antes de finalizar el rodaje cayéndose de un campanario, siendo Juan Antonio Bardem el que realizó el montaje final de la película. En ella –localizada en Galicia- se cuenta la venganza que lleva a cabo un joven llamado Juan tras abandonar una institución psiquiátrica cuando regresa al pueblo en el que reside la única familia que le queda, su tía y sus tres primas. La película –coproducción hispanofrancesa protagonizada por un Renaud Verley casi desconocido en nuestro país, el mítico Alfredo Mayo y la jovencísima Maribel Martín entre otros intérpretes- tiene un guión cargado de conceptos como la libertad, la hipocresía, el castigo a los que se apartan del rebaño y la sexualidad reprimida, se desarrolla en un ambiente opresivo entre gótico y celta y está llena de imágenes tan impactantes como bellas, caso de las tomas en el matadero, crudas y cruentas, que finalizan con un primer plano de un clavel blanco.
Además de la calificación de película maldita por el suceso antes mencionado, La campana del infierno es una cinta muy interesante en mi opinión que se aparta del típico cine de ese género ya que podríamos decir que es una obra de terror, que no da miedo, una cinta en la que el sexo esta muy presente pero que no tiene escenas subidas de tono, en la que la violencia se intuye más que mostrarse y en la que algunos de los ciudadanos pretendidamente honrados dan más asco que el protagonista, supuestamente desequilibrado. En fin amiguitos, que os la recomiendo.
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