domingo, 27 de junio de 2010
Bahía de sangre







Y la última película de la que os voy a hablar es un giallo de Mario Bava de 1971 titulado Bahía de sangre, una cinta que comienza con los primeros planos de una anciana condesa paralítica que vive sóla en su mansión a orillas de una preciosa bahía a la que alguien asesina mientras suena un melancólico piano con arreglos de cuerda y viento. Lo raro es que vemos quien es el asesino por lo que queda claro que el leit motiv de la historia no será descubir su identidad. Sin embargo todo se explica cuando minutos después el asesino es apuñalado por –esta vez sí- alguien de quien no se nos muestra su cara. Típico inicio para una cinta slasher, con primeros planos de las caras de los muertos y de sus heridas.



Bahía de sangre es una película muy atractiva visualmente en la que los protagonistas –vecinos y familiares de la condesa Federica- se irán matando unos a otros por razones relacionadas con la propiedad de los terrenos de la bahía, susceptible de ser urbanizada con el beneficio económico que ello comportaría. Es una cinta que recomiendo a los amantes del giallo de los 70, llena de sangre, violencia y algunas gotitas de erotismo casposo, que goza de un argumento especialmente enrevesado –aquí no hay un asesino sino varios- y está rodada con bastante buen gusto estético por Mario Bava, responsable también de la fotografía de esta obra que seguramente –al menos hay una escena que es calcada- sirvió de inspiración a Sean Cunningham a la hora de rodar su Viernes 13. Así pues piltrafillas, una recomendable cinta de intriga en la que la codicia y la falta de escrúpulos de los protagonistas nos llevan a un final de lo más inesperado e inverosímil.



Bahía de sangre es una película muy atractiva visualmente en la que los protagonistas –vecinos y familiares de la condesa Federica- se irán matando unos a otros por razones relacionadas con la propiedad de los terrenos de la bahía, susceptible de ser urbanizada con el beneficio económico que ello comportaría. Es una cinta que recomiendo a los amantes del giallo de los 70, llena de sangre, violencia y algunas gotitas de erotismo casposo, que goza de un argumento especialmente enrevesado –aquí no hay un asesino sino varios- y está rodada con bastante buen gusto estético por Mario Bava, responsable también de la fotografía de esta obra que seguramente –al menos hay una escena que es calcada- sirvió de inspiración a Sean Cunningham a la hora de rodar su Viernes 13. Así pues piltrafillas, una recomendable cinta de intriga en la que la codicia y la falta de escrúpulos de los protagonistas nos llevan a un final de lo más inesperado e inverosímil.
Desde París con amor

La tercera cinta del fin de semana que os comentaré va a ser Desde París con amor, otro producto francés con la marca de Luc Besson, esta vez dirigido por Pierre Morel –uno de sus colaboradores habituales- a quien ya conocemos por ser el realizador de Taken, una recomendable cinta que en nuestro país se tituló Venganza, de un nivel superior a la que hoy nos ocupa y de la que ya os hablé este mismo blog a principios del pasado año. Lo que nos cuenta la historia de Desde París con amor es la aventura en la que se ve envuelto un secretario de embajada que lucha por hacer méritos para entrar en el grupo de operaciones especiales y entra en contacto con Charlie Wax, un agente díscolo, violento, expeditivo y poco ortodoxo en una trama de drogas y terrorismo en la que las cosas no son como parecen.

Amiguitos, mi impresión es que la cinta mejora conforme avanza el metraje aunque no llega a cotas dignas de ser remarcadas. Se trata de un divertimento -con explosiones, muchos disparos y una única aunque frenética persecución en coche- en el que el protagonismo se lo lleva un John Travolta que cae simpático pero al que no veo yo en un papel en el que me hubiese encantado encontrarme con Bruce Willis y los muertos que va sembrando a su paso. En fin piltrafillas, una película palomitera de consumo rápido –como la Royal con queso de la que es devoto Wax- que os hará pasar una tarde amena, sin más. Quien sabe, quizás incluso rueden una secuela.

Amiguitos, mi impresión es que la cinta mejora conforme avanza el metraje aunque no llega a cotas dignas de ser remarcadas. Se trata de un divertimento -con explosiones, muchos disparos y una única aunque frenética persecución en coche- en el que el protagonismo se lo lleva un John Travolta que cae simpático pero al que no veo yo en un papel en el que me hubiese encantado encontrarme con Bruce Willis y los muertos que va sembrando a su paso. En fin piltrafillas, una película palomitera de consumo rápido –como la Royal con queso de la que es devoto Wax- que os hará pasar una tarde amena, sin más. Quien sabe, quizás incluso rueden una secuela.
G.I. Joe: Rise of Cobra







La segunda elección del fin de semana –en la que ha tenido mucho que ver el tener a mi hija viéndola conmigo- ha sido G.I. Joe: Rise of Cobra, una película de acción basada en unas figuras de juguete que comercializó hace años la marca Hasbro, una firma que se debe estar forrando –también comercializó Transformers- a costa de ceder sus personajes para la pantalla grande. La historia que se cuenta en esta primera entrega de G.I. Joe –digo esto porque ya se encuentra en fase de preproducción la secuela- es la de Duke y Ripcord, dos militares altamente cualificados a los que Anastasia DeCobray –antigua novia de Duke- roba un maletín de la OTAN cargado de nanomitas, una devastadora arma secreta creada por la empresa de armamento MARS. Ambos soldados serán reclutados por la organización G.I. Joe, un ejército multinacional dotado de alta tecnología que opera en secreto en diversos escenarios del mundo defendiendo el bien. La misión que ahora tendrán entre manos será evitar la destrucción de París y recuperar las ojivas cargadas de nanomitas robadas por DeCobray a la vez que detener al propietario de MARS, quien en realidad tiene un plan secreto para dominar el mundo con la ayuda de un científico loco misterioso.



Lo cierto amiguitos es que se trata de un argumento simple con desenlace más que previsible –incluída la escena final- cuyo único objetivo es hacernos pasar un rato distraído, ameno y agradable, algo que en mi opinión G.I. Joe: Rise of Cobra consigue con creces. Acción espectacular a raudales, explosiones, persecuciones, disparos, peleas cuerpo a cuerpo, humor y el mencionado argumento pobre y extremadamente maniqueísta que no necesita que ejercitemos demasiado nuestro intelecto. En resumen, la película indicada para disfrutar en familia con palomitas y cerveza fría.



Lo cierto amiguitos es que se trata de un argumento simple con desenlace más que previsible –incluída la escena final- cuyo único objetivo es hacernos pasar un rato distraído, ameno y agradable, algo que en mi opinión G.I. Joe: Rise of Cobra consigue con creces. Acción espectacular a raudales, explosiones, persecuciones, disparos, peleas cuerpo a cuerpo, humor y el mencionado argumento pobre y extremadamente maniqueísta que no necesita que ejercitemos demasiado nuestro intelecto. En resumen, la película indicada para disfrutar en familia con palomitas y cerveza fría.
Ellos






Bueno piltrafillas, entre el puente y el fin de semana, estoy en disposición de ofreceros una sesión cinéfila bastante completita. La comienzo con Ellos, cinta francesa que se estrenó como basada en un hecho real, algo que siempre llama la atención. Ellos se incia con la típica escena de madre e hija circulando en coche por una carretera solitaria y oscura, con accidente incluído y sonidos extraños alrededor. Desapariciones, sustos, total amiguitos, que sabemos que estamos ante una peli de las de miedo. Con los títulos de crédito la historia –que transcurre en apenas una hora y cinco minutos, por lo que en cuanto a duración estamos más cerca de un telefilme que de un largometraje- se centra en una pareja idílica formada por una maestra y un novelista que viven felices en un enorme caserón enmedio de un espeso bosque en las afueras de Bucarest. Sin embargo, el matrimonio no tardará en comenzar a oír sonidos, recibir misteriosas llamadas y notar la presencia de los ellos del título, unos desconocidos que al parecer les espían e incluso se presentan en su hogar llegando a robarles el coche.



Ellos da la impresión de haberse rodado con poco presupuesto –lo que no es una crítica sino todo lo contario- pero aún sabiendo mantener la tensión durante los momentos de incertidumbre en los que los protagonistas se sienten acosados por la presencia de los desconocidos –con algunos sobresaltos remarcables-, tiene un ritmo que decae en ocasiones, lo que no ayuda a acabarse de meter en la historia. La gran culpa de todo ello es la oscuridad en la que transcurre la acción. Es decir, que a mi me gustan las películas en las que se ve lo que pasa –las sombras, la sangre, las expresiones de los actores...- y cuando se oyen ruidos, jadeos, alaridos y la pantalla está no ya oscuras sino negra, en lugar de provocarme terror lo que me ocurre es que me cabreo. Quizás por eso no considero a esta cinta una obra redonda, aunque su desenlace es de lo más angustioso que he visto últimamente y os recomiendo su visión, a poder ser de noche y en una casita aislada en la montaña o en alguna urbanización perdida entre vegetación.



Ellos da la impresión de haberse rodado con poco presupuesto –lo que no es una crítica sino todo lo contario- pero aún sabiendo mantener la tensión durante los momentos de incertidumbre en los que los protagonistas se sienten acosados por la presencia de los desconocidos –con algunos sobresaltos remarcables-, tiene un ritmo que decae en ocasiones, lo que no ayuda a acabarse de meter en la historia. La gran culpa de todo ello es la oscuridad en la que transcurre la acción. Es decir, que a mi me gustan las películas en las que se ve lo que pasa –las sombras, la sangre, las expresiones de los actores...- y cuando se oyen ruidos, jadeos, alaridos y la pantalla está no ya oscuras sino negra, en lugar de provocarme terror lo que me ocurre es que me cabreo. Quizás por eso no considero a esta cinta una obra redonda, aunque su desenlace es de lo más angustioso que he visto últimamente y os recomiendo su visión, a poder ser de noche y en una casita aislada en la montaña o en alguna urbanización perdida entre vegetación.
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