martes, 27 de octubre de 2009

Leftovers







Y bueno, en espera de poderos dedicar alguna de mis series monotemáticas, en estos días faltos de inspiración echo mano nuevamente de la socorrida King Piltrafilla leftovers. Un abrazo a todos los piltrafillas que me siguen en este ejercicio mezcla de egomanía y exhibicionismo que se llama escribir un blog.

Serge Birault






Ahora le toca a Serge Birault, un joven ilustrador digital de Toulouse al que he conocido recientemente y de quien no parece existir demasiada información en la red.

lunes, 26 de octubre de 2009

Carlos Tardez




Y me despido hasta mañana con la obra del madrileño Carlos Tardez, joven pintor y escultor que en los últimos diez años lleva realizando con gran éxito exposiciones, tanto individuales como colectivas, por Asturias, Aragón y Madrid. Ha conseguido a lo largo de su aún breve carrera un buen número de premios.

Chico Bialas




Este es Chico Bialas, fotógrafo alemán que durante los 80 y los 90 se convirtió en el retratista de cabecera de top models como Linda Evangelista, Eva Herzigova o Helena Christensen. Sus trabajos en el mundo de los editoriales de moda aparecieron en las páginas de Elle, Vogue, Marie Claire, Cosmopolitan, Donna y todos los magazines típicos de ese estilo. Chico también fue el responsable de campañas para Lancome, Kenzo, L’Oreal, Schweppes o Renault y ha trabajado siempre junto a su mujer, Linde. En la actualidad realiza exposiciones y edita libros.

Hilary Walsh







Inicio la semana con Hilary Walsh, fotógrafa dedicada a la publicidad y los editoriales de moda que ha trabajado para Capitol Records, Geffen, Curren/Elliott, DKNY o Yanuk Jeans y cuyas obras se pueden admirar en las páginas de Elle, GQ, Teen Vogue, Nylon, Interview o Vanity Fair entre otras publicaciones.

domingo, 25 de octubre de 2009

María Fernández Armero






El punto final lo pone hoy María Fernández Armero, artista asturiana, fotógrafa e ilustradora que ha realizado exposiciones en Baleares, Valencia o Londres y lugares algo más alejados como Polonia y Mexico. Es autora de coloridos collages, cajitas de recortes y cianotipias –lo que más me ha llamado la atención y de las que os adjunto imágenes- que se basan en manipulaciones manuales –aunque parezca redundante- de fotografías en blanco y negro en las que no intervienen los ordenadores para nada, a las que tiñe, recorta y coloca cuidadosamente en soportes diversos.

Be a follower


El blog del King Piltrafilla y el foro de la Comunidad de los piltrafillas son marcas registradas en el limbo del ciberespacio sin ánimo de lucro. Si aparece la SGAE, no me habéis visto.

All the boys love Mandy Lane








Y para acabar la sesión de cine semanal nada mejor que All the boys love Mandy Lane –en nuestro país Seducción mortal-, una intranscendente y palomitera cinta slasher teen protagonizada por Amber Heard, tan previsible que a los cinco minutos de película cualquiera con un mínimo de experiencia en el visionado de este tipo de cintas ya sabe quien es el asesino, o eso imagina. Por suerte, la factura de la película es correcta, la fotografía no está mal y algo inexplicable hace que no pulsemos la tecla de stop y nos abandonemos al placer –refresco en mano- de disfrutar de un producto tan poco original que –quien sabe- a lo mejor nos da al final una sorpresa.
El argumento es simple a más no poder. En un entorno de drogas, sexo y fiestas de instituto –hervidero de jóvenes echados a perder, carne de fracaso escolar- la preciosa Mandy, una chica sensible y huérfana que vive con sus tíos, no encaja en absoluto. Simpática y con un cuerpo escultural, al regreso del verano la chica despierta el deseo de sus compañeros y la envidia entre sus compañeras sin ser demasiado consciente de ello. Sin prestarse a los juegos de seducción del resto del instituto, conforme avanza el curso, la casta Mandy deja de ser una amenaza para sus promiscuas compañeras –entre las que destaca Chloe, la típica pija engreída- y es algo así como el utópico trofeo anhelado por los chicos, que compiten entre si para captar su atención.




Piltrafillas –aunque me aparte un poco de la crítica de la cinta- debo deciros que All the boys love Mandy Lane es paralelamente el retrato desalentador de una juventud adinerada con acceso a cocaína, marihuana y alcohol sin otra meta que la de follarse los unos a los otros. En el otro lado deben estar los jóvenes sin dinero, sin cultura, sin objetivos, que viven en barrios azotados por la violencia cuyo futuro más problable es morir en el seno de una banda o a manos de ellas. Y en este mundo globalizado en que modas y comportamientos sociales se propagan a la velocidad de la luz, me pregunto si hay tanta diferencia entre esos chicos y nuestros hijos y me da miedo pensar lo difícil que debe ser mantenerse en equilibrio sin inclinarse a un lado o a otro del filo de la adolescencia. Pero dejemos las paranoias de padre de preadolescente y volvamos a la cinta.
Un día, Red –uno de los porreros del instituto- invita a Mandy a su rancho. La idea es dar allí una inolvidable fiesta de fin de curso, nada más y nada menos que tres tíos y tres bomboncitos ¿alguien duda de cual es el objetivo de la fiesta? Pero la aventura va a resultar menos divertida de lo que piensan todos y las muertes van a comenzar a sucederse. Lo dicho, poco original pero algo diferente a las cintas de adolescentes de bajo presupuesto a las que estamos acostumbrados. Miradla.

Los hombres que no amaban a las mujeres






Y si el fin de semana pasado os hablaba de Ángeles y demonios, una película basada en un best seller literario, en esta ocasión –aprovechando que el viernes se estrenó en las pantallas de nuestro país la segunda- os hablaré de Los hombres que no amaban a las mujeres, la primera de las adaptaciones cinematográficas que se han rodado en base a la trilogía Millennium, gran éxito póstumo del sueco Stieg Larsson. Os confieso piltrafillas que no me he leído ninguna de las novelas que sobre las aventuras de Mikael Blomkvist y Lisbeth Salander en el marco de una sociedad –la sueca- muy alejada de la imagen idílica que proyecta al exterior. Así pues, no habiendo participado activamente en la fiebre Larsson, no puedo comparar con el original ni –por tanto- deciros si considero a esta cinta fiel al mismo, pero creo que eso me ha beneficiado a valorar la película como tal. A estas alturas no se si habrá quien no sepa de que va el argumento, pero para resumirlo os diré que un hombre rico –miembro de una poderosa familia de industriales- le encarga a un periodista de investigación que averigüe quien asesinó hace más de cuarenta años a su sobrina. El periodista acepta y –ayudado por una hacker a la que un suceso de infancia dejó traumatizada- no tarda en dar con una inquietante conexión entre la desaparición de la joven y una serie de asesinatos rituales ocurridos en Suecia a lo largo de la segunda mitad del siglo XX.




Mi impresión es que Los hombres que no amaban a las mujeres es algo lenta y carente de ritmo en su planteamiento inicial, lo que provoca que hasta que no llevamos casi una hora de película –aunque no os preocupéis, en total dura más de dos- no comienzan a ocurrir cosas. Pero entonces, poco a poco, las piezas del puzzle van encajando y conforme avanza el metraje la cinta se torna más ágil. La verdad es que el trabajo del realizador –un para mi desconocido Niels Arden Oplev- y el de los actores, tanto los principales como los secundarios, ha dado como resultado una película altamente recomendable. Sí amiguitos, os recomiendo que –si no habéis leído la novela- veáis Los hombres que no amaban a las mujeres, un thriller estimulante y ameno. Y si sois lectores de la obra de Larsson y os gusta el cine y la fotografía –muy buena en esta cinta en mi opinión- os diría que tampoco perderéis el tiempo si os decidís por ver en imágenes la interpretación que de la novela ha hecho el citado Oplev. Yo ya estoy esperando ver la segunda parte, aunque he léido por ahí que no tiene el nivel cinematográfico de la primera y se asemeja más a un producto televisivo. Veremos.

Lisa Lichtenfels






Os presento ahora a Lisa Lichtenfels, una artista con formación de pintura clásica al óleo que tras estudiar en la Philadelphia College of Art –licenciada en ilustración y animación- entró a trabajar en Disney Studios como asistente. Con el tiempo se especializó en construcción de esqueletos para cintas de stop-motion y descubrió su verdadera pasión. En la actualidad realiza esculturas realistas, fantásticas y humorísticas en su estudio de Springfield que van desde los 20 centímetros al tamaño natural.