domingo, 1 de diciembre de 2013

Daniel Lezama


A punto de comenzar la primera semana del último mes del año, me despido por hoy con el mexicano Daniel Lezama, un fantástico pintor que a lo largo de la última década ha participado en mas de 60 exposiciones colectivas por su país natal y el extranjero, incluyendo Beijing o Leipzig. Su obra forma parte de colecciones públicas y privadas de todo el mundo, desde Londres a Nueva York.

Prisioneros


Piltrafillas, os quiero hablar hoy también de Prisioneros, un interesantísimo thriller al que ya tenía ganas de echar el ojo, una película dirigida por Denis Villeneuve y protagonizada por Hugh Jackman y Jake Gyllenhaal que nos habla de la desaparición de las hijas pequeñas de Keller Dover y Franklin Birch, de lo lejos que puede llegar un padre cuando la rabia y el pánico rigen su mente y de la tenacidad de un agente de la ley que no descansa hasta resolver el caso que le han encomendado. Tras la detención del extraño Alex Jones como único sospechoso del posible secuestro, el impetuoso y angustiado Dover se verá expuesto ante el callado Detective Loki mientras intenta por todos los medios obtener alguna prueba de la vida de su hija. 


Amiguitos, estoy de acuerdo en que Prisioneros nos ofrece unas buenísimas interpretaciones de la pareja protagonista y en que es una película muy recomendable que no os debéis perder. Sin emabrgo, no estamos –creo- ante una heredera del espíritu de Seven, como he leído por ahí. Quizás sea más cercana a Zodiac –a la que también comparan-, pero más por la duración del metraje y el desarrollo pausado de la investigacion que por otra cosa. Oscura y angustiosa, sobre todo para los que somos padres, la cinta comienza –no sé si voluntariamente o no- como una puesta en escena de la disyuntiva entre el fin y los medios, haciendo reflexionar sobre si la actuación fuera de lugar y desmesurada de Dover está justificada o no –Birch también ha perdido a su hija y no lo tiene tan claro- pero rápidamente se convierte en una pura película de investigación con psicópata suelto, aunque aquí las cosas son algo más complicadas. Por último, sin que os desvele demasiado, os diré que al poco de comenzar la película se dan demasiadas pistas –una visual que se me escapó y una oral que pillé en seguida- que le dan al espectador avezado en intentar resolver los misterios de la pantalla antes de que se muestren la clave para imaginar el culpable del crimen. Sin embargo, eso no resta que se disfrute asistiendo al devenir de los acontecimientos. De lo mejorcito que he visto últimamente en un panorama falto de buenos misterios por resolver.

Gatti rossi in un labirinto di vetro


Mi primera reseña del domingo es para Gatti rossi in un labirinto di vetro –o Eyeball o The secret killer o Wide-eyed in the dark, títulos con los que también fue conocida-, una coproducción italo-española de 1975 dirigida por Umberto Lenzi –quien ya pasó por este espacio con su canibalística Eaten alive!- y con guión de él mismo y el catalán Félix Tusell, por aquel entonces director de Estela films –la productora más antigua de España, fundada en 1948- y miembro de una familia que fundó Cinespaña y ayudó en hacer realidad el Institut del Cinema Català. El argumento de la cinta –cuyo título original en italiano aún no veo a qué se refiere- nos cuenta, a grandes rasgos, como las componentes femeninas de un grupo de norteamericanos inscritos en un viaje organizado en microbús por la ciudad de Barcelona y alrededores, comienzan a ser asesinadas y despojadas de uno de sus globos oculares, de ahí el título más acertado e inmediato de Eyeball. Se trata de una peliculilla menor de misterio que podría calificarse de slasher, aunque muy poco violenta y nada gore


Aún así, la cinta no deja de ser distraída y puede resultar hasta simpática para los que –como yo- son barceloneses ya que al inicio de la película se realiza un breve tour por diversas localizaciones de la ciudad como las Rambles, la Catedral, el monumento a Colón o la Plaça d'Espanya que luego –ya en el desarrollo de la trama- nos sigue llevando por rincones como Montjuïc o el Tibidabo. Por supuesto, tratándose de una visita para turistas norteamericanos, no faltará la escena en un tablao flamenco. Eso sí, la historia de Eyeball –como habéis podido leer antes- es muy simple y poco original, siendo su peor baza al tratarse de una cinta de este tipo la de los efectos de maquillaje -de ínfima calidad- y las escenas de los asesinatos, rodadas pésimamente en mi humilde opinión. En relación al elenco protagonista, hay que decir que asistimos a un batiburrillo de nacionalidades. Así, nos encontramos con franceses como Martine Brochard o Silvia Solar, italianos como Ines Pellegrini o Raf Baldassarre, el británico John Richardson, los españoles Andrés Mejuto y José María Blanco y argentinos como Mirta Miller o George Rigaud, seudónimo del bonaerense Pedro Jorge Rigato Delisset, aquí en el papel de reverendo Bronson, a quien los que crecieron en los 70 pasando los sábados por la tarde mirando películas en blanco y negro por televisión recordarán como el San Valentín en El día de los enamorados, con Tony Leblanc y Concha Velasco. En fin amiguitos, una peliculilla para ver, sonreír, y olvidar.

John Casado


De John Casado no os puedo decir nada, así que me limitaré a recomendaros que disfrutéis de la selección de trabajos que os muestro de él.

Be a Piltrafilla


Anton Hard


Anton Hard es un fotógrafo amateur afincado en Amsterdam que ha viajado por infinidad de países, dedicándose a tomar instantáneas de los más bellos rincones del mundo. Sin embargo, Anton cultiva otra faceta como aficionado al retrato erótico de modelos que –no os engañaré- me ha llamado mucho más la atención. Para fotos de viajes me interesan más las mías. 


Por cierto, Anton es este tipo insulso con cara de panoli, pelo grasiento y mirada de vago. ¿Me podéis decir por qué a él se le acercan estas modelos y yo me tengo que limitar a fotografíar arte urbano y rincones de las ciudades por las que paseo?