lunes, 1 de junio de 2009

King Piltrafilla


Érase una vez un tipo enamorado de las artes visuales, el diseño, el erotismo, la buena comida, la música, el placer... y algunas cosas que para la mayoría de los mortales son ofensivas –no todo va a ser perfecto-, quien un buen día decidió compartir todo aquello que iba atesorando, todas aquellas imágenes y sensaciones que en su búsqueda de la belleza encontraba. Ese friki, consciente de la necesidad de rebajar su nivel de egomanía –pensar que a alguien le pueda interesar lo que uno opina es señal de ello-, decidió (des)calificarse ante la comunidad como un pequeño despojo. Sin embargo él no iba a ser una simple piltrafa, no, él tenía que ser la inmundicia más importante, pretencioso aunque empequeñecido por su apelativo, tenía que ser el rey de los mindundis, ¡el King Piltrafilla!.
Así, en 2005, inició un camino que poco a poco le ha llevado de ser leído esporádicamente por un par de amigos a ser visitado por miles de lectores –la mayoría anónimos, muchos de ellos fieles- de zonas del mundo inimaginadas al inicio de su singladura. El trabajo ha sido duro pero ese tipo sensible, con tendencia a la asociabilidad y al negativismo no se queja. Por ello, hoy, seis años exactos después de fumar su último cigarrillo, este pintor frustrado, fotógrafo aficionado, creador desencantado, escritor semi-ignorado y proyecto fallido de artista de carrera jalonada de abandonos os quiere agradecer que algunos estéis al otro lado, observando, acompañando, siendo la razón de su existencia en el universo virtual de la intenné. Gracias.

Ana Miralles




Aprovechando que hoy finaliza el Salón Internacional del Comic de Barcelona y que en esta edición se ha llevado el Gran Premio –por primera vez en su historia- una mujer, os voy a hablar de ella. Se trata de la autora madrileña Ana Miralles, quien lleva en esto desde principios de los 80 –en parte gracias a Hugo Pratt, quien la animó a seguir dibujado después de que ella le enseñase unos dibujos-, colaborando al principio en revistas semi underground como Rambla, Madriz o Cairo, y más tarde saltando a editoriales más generalistas obteniendo el éxito inlcuso en los Estados Unidos. Sus obras más conocidas son Eva Medusa y Djinn, en la que trabaja actualmente.

Girls Rebel Force of Competitive Swimmers





Y si hace cosa de mes y medio declaraba que estaba buscando sin éxito una copia de Girls Rebel Force of Competitive Swimmers y desoía la amable recomendación de la piltrafilla XTReMe para que me registrase en un foro y me descargase la cinta por rapidshare –me daba palo, estoy acostumbrado al p2p y no tenía ganas de entrar mis datos en más páginas-, finalmente debo decir que lo infructuoso de mi búsqueda por los caminos habituales me obligó a registrarme en el foro de marras y así poder conseguir esta película. Así pues, esta última y cinematográfica tarde del largo fin de semana que en Barcelona hemos tenido, la dedicaré a una cinta friki en la que se debe resaltar la presencia de Sasa Handa, una AV idol de la que en breve os hablaré en mi sección Nippon no onna.
Pero vayamos a lo que interesa. Esta cinta nos cuenta la llegada de Aki a una escuela femenina que prepara una importante prueba de natación mientras un virus misterioso infecta a las alumnas, lo que provoca que la Dirección del colegio decida inyectar una vacuna a todo el mundo. Con la relación de Aki y su amiga Sayaka de fondo, asistiremos a la reacción anómala que la vacuna provoca en alumnado y cuerpo docente -convirtiéndoles en zombies y asesinos enloquecidos- y a la lucha que el equipo de natación entablará contra estos.




Amiguitos, Girls Rebel Force of Competitive Swimmers es una cinta friki muy distraída para los que gustamos de este tipo de cine. Sangre a borbotones, falditas cortas, braguitas blancas, canibalismo y duchas femeninas, un claro ejemplo del gore japonés de tintes eróticos con algo de misterio ya que mientras avanza la película vemos que Aki tiene un pasado del que no habla y que su compañera Sayaka –la única del colegio con la que entabla una equívoca amistad desde el principio- está de alguna manera relacionada con él. Eso sí, no esperéis calidad piltrafillas, los efectos especiales –las extremidades amputadas son tan reales como un pollo de goma- y el maquillaje son patéticos, y algunas escenas pueden provocar vergüenza ajena en los espectadores no iniciados, como la de la maestra clavando unas tijeras en el cráneo de un compañero para sacarle luego unos sesos que más se asemejan a un intestino de plástico. Ah, y no os perdáis la escena de softporn lésbico que finaliza con Sayaka acariciando una guitarra sacada de no se sabe dónde. Total, que no hay palabras para calificar un guión en el que la protagonista –a la que sabremos raptada y entrenada como asesina por un doctor loco- decide dejar atrás esa existencia al leer en una revista para quinceañeras que las jóvenes de su edad disfrutan de otra vida en la que pueden ir de compras a centros comerciales de moda. Lo dicho, un vehículo para el lucimiento de cuerpos femeninos en traje de baño -en especial del de la mencionada Sasa Handa- en su lucha contra el mal. En resumidas cuentas, ¡por fin he podido disfrutar de esta cinta!

La substituta








Dejadme ahora que cambie radicalmente de género. Piltrafillas, hoy he descubierto La substituta, una cinta que os recomiendo ver, aunque sólo sea por su procedencia –Dinamarca- y su más que correcta factura. Aún así no deja de ser serie B de calidad. El argumento nos cuenta con cierto humor la llegada a nuestro mundo de un ente de otro planeta, uno castigado por las guerras en el que nadie conoce el amor. Esa es la razón por la que envían a la Tierra a uno de ellos, para indagar sobre esa capacidad que el ser humano tiene: la de amar a sus semejantes. Para explicarnos esa historia, la cinta nos muestra como a un colegio danés llega una nueva profesora para substituir a la maestra de una clase de preadolescentes que ha caído enferma por salmonelosis. Para acabarlo de redondear, el Ministerio de Educación ha escogido a esa escuela para representar al país en un proyecto educativo de la Unión Europea. Entre los personajes hay los típicos integrantes de toda aula cinematográfica que se precie. Tenemos a los bravucones, al enrollado defensor de causas perdidas, a la empollona, al traumatizado por la muerte de su madre, a las guays hipermaquilladas y a la friki recién llegada.




Ese es el punto de partida de esta película interesante y de sólida narración sin demasiadas pretensiones. Cuando los críos entran en contacto con la profesora descubren que es humillante, tirana, dueña de una inteligencia extraordinaria y –lo que es peor- puede leer sus mentes. Poco a poco el sadismo de la mujer va en aumento. Amiguitos, se trata de una mezcla tirando a infantiloide entre película de fantasía y aventuras protagonizada por niños con una de terror psicológico y alienígenas con oscuras intenciones. Una inocente distracción para la tarde del sábado. Quien sabe si puede ser una buena manera de iniciar a los pequeños de la casa –si los tenéis y muestran predisposición- en el mundo del terror, un primer paso bastante light para abrir sus mentes a obras más elaboradas y terroríficas.

Senso 45







Pero me niego a quedarme con ese mal sabor de boca piltrafillas. Así, después de poner a caer de un burro al realizador italiano, me dispongo a darle una segunda oportunidad por lo que os anuncio que voy a ver Senso 45 y luego os la comento. Como en la mayoría de sus obras, el argumento es lo de menos y en esta ocasión se centra en la relación entre la esposa de un prohombre de la localidad de Asolo y su amante, un oficial de las SS destinado en Venecia que la ha introducido en un mundo de perversión, erotismo y decadencia en el marco de la Italia fascista de finales de la segunda Guerra mundial. En fin amiguitos, sexo y nazis, otra de las fijaciones de Brass.




Pero esta vez debo admitir que la propuesta del italiano me ha seducido más que la anterior. Quizás sea porque bajo la primera capa de erotismo –que aún existiendo en esta cinta está incluso por debajo de lo que podríamos calificar de softporn- nos encontramos con el retrato de una sociedad, la italiana, que uno ha acabado pensando después de tantos años que no es que tenga una clase dirigente con ideas políticas sino que tiene una clase capaz de fagocitar los ideales que sean con tal de mantenerse entre los poderosos. Acostumbradas a ello están el resto de las clases, algunas combativas, otras resignadas y muchas de ellas tolerando los desmanes del poder a cambio de unas migajas. Y me disculparéis pero de nuevo viene a mi mente la imagen de Silvio Berlusconi. Total amiguitos, que creo humildemente, aún a riesgo de equivocarme estrepitosamente, que –sin profundizar demasiado en todo ello, tampoco es cuestión de aburrir al personal- la película de Brass trata de ese tema y lo envuelve en una trama en la que la insatisfacción sexual de la protagonista –otra vez- le sirve de canal para explicarnos la historia. Visualmente me ha gustado también más que la primera. En resumen, que os recomiendo esta en caso que queráis ver un ejemplo light del cine erótico con pretendido mensaje de Tinto Brass. Para ejercicios onanistas quedaos con la de antes.

Mon Amour






Hoy quiero contaros algo sobre Mon Amour, película del cineasta Tinto Brass que explica como la esposa de un escritor insatisfecha sexualmente entabla una relación con un gigoló. Podría extenderme más, pero es que la cinta tampoco es que tenga mayor argumento. Sí, resulta que la protagonista tiene un diario, que el marido lo acaba descubriendo... pero tampoco queda muy claro –o sí- si a éste le importa mucho o no lo que ocurre.

De Brass ya os hablé hace unos meses con motivo del comentario que publiqué sobre El hombre que mira, por lo que ya sabéis lo que opino de él. Cierto es que tanto aquella como La llave secreta me dejaron impresiondo cuando las vi por primera vez, más que nada por su alto contenido erótico, pero dejando a un lado el componente nostálgico la verdad es que en la actualidad este hombre me harta un poco. Sí amiguitos, Russ Meyer hacía películas en las que tomaban protagonismo el humor, la sátira de unos estereotipos muy marcados en ciertas zonas de su país y –por descontado- los cuerpos exhuberantes, alegres y desprovistos de vergüenza de preciosas jóvenes que se unían con el entorno en una simbiosis casi naturista. Otro de los realizadores frikis que me gustan –cada uno en su estilo- es Jesús Franco, autor de cintas bizarras, eróticas, casposas y –muchas veces porque no se entiende bien qué quería decir con ellas- misteriosas. Es decir piltrafillas, que ante este par de autores uno ya sabe lo que va a ver. Pues bien, cuando nos preparamos para ver una película de Tinto Brass también sabemos lo que veremos, pero me irrita que el realizador quiera vestir su obra con una intelectualidad que no viene al caso. Y entonces me diréis, ¿por qué deberíamos ver una película de este hombre? Simple y llanamente para ver culos, tetas y coños. Habrá quien diga que soy corto de miras, que no profundizo, que soy un paleto o un iletrado y que el trasfondo de las propuestas de este tipo oculta conceptos filosóficos de gran riqueza. No lo creo pero -aún dando eso por bueno- cuando quiera poner a trabajar a mis neuronas con el análisis de ideas escondidas entre líneas me leeré de nuevo la Crítica de la razón pura. Hasta entonces seguiré opinando de Brass que es un pretencioso. Sin embargo me debo a vosotros, así que –para todos aquellos que no conozcáis esta obra y queráis saber algo de ella antes de decidiros –o no- por verla, os voy a comentar Mon Amour de manera breve.




Piltrafillas, no sé si será el doblaje o es que el guión es así de malo, pero los diálogos de esta cinta que se aleja del erotismo o softporn para caer sin disimulo en una pornografía chabacana que pretende ser elegante son infumables. El trabajo de los actores –llamarles así es abusar del idioma- es plano, de un tono chulesco el de ellos y de putón el de ellas, con una protagonista que durante toda la historia se comporta como una perra encelada. Total amiguitos, que al final el cornudo saca al macho italiano atávico que lleva dentro y por fin hace regresar al redil a su sumisa esposa sodomizándola. Para pornógrafos poco exigentes –aquí encontraréis sodomía, cunninlingus, masturbaciones femeninas y una felación tan mal rodada que se nota que en realidad es fingida y no tiene lugar- o estudiosos de la obra del realizador italiano. Además –llamadme friki-, durante todo el metraje me he estado acordando de Berlusconi y el tipo de hombre que representa. Penoso.

Sígueme

Andrew Ek






Os quiero hablar ahora de un artista que me ha impresionado. Se trata de Andrew Ek, un pintor autodidacta de Pittsburgh que estudió diseño industrial. Ha realizado numerosas exposiciones en Detroit y –sobre todo- Chicago con gran éxito. A mi me ha encantado amiguitos. En la actualidad, este enamorado de la figura humana y el movimiento, vive a orillas del Pacífico en la Bay Area, cerca de San Francisco.

Sabrina Dacos




Y si antes os hablaba de un ilustrador, ahora os presento a una fotógrafa. Se llama Sabrina Dacos y la he descubierto en Flickr, pero tampoco conozco ni nacionalidad ni edad ni ocupacion. Supongo que es amateur –de hecho la mayoría de las fotos que hace son autorretratos- pero no tengo la certeza. Aún así, ¿qué más da?

Pacman




Inicio este lunes festivo en Barcelona con unas imágenes obra de un ilustrador de Miami que descubrí en DeviantArt que firma como Pacman pero que –si no estoy errado- en realidad se llama Francisco Pérez. No tengo más datos.