domingo, 26 de octubre de 2014

Ongaku (1972)


Ongaku (おんがく) = Música 

Y ya que estaba, he escogido Ongaku para daros cuenta de ella en este domingo de sesión doble de cine nipón. La película, dirigida y escrita por Yasuzô Masamura recogiendo lo narrado por Yukio Mishima en su novela homónima, comienza con una tal Reiko, quien se encuentra en la consulta de un psicólogo explicándole que no tiene hambre –al contrario, la sola idea de comer le provoca náuseas- y es incapaz de escuchar la música cuando esta suena por la radio o mientras ve la televisión. La joven había llegado a pensar que estaba embarazada –tiene relaciones desde hace un año con Ryuichi, un compañero de trabajo-, pero ya ha visitado a su ginecólogo y después de hacerle diversas pruebas, su conclusión ha sido negativa. Reiko es una chica de campo. Hace años, su familia llegó a un acuerdo con otra y le consiguió un novio mucho mayor que ella cuando sólo era una niña. Ese hombre la violó, tras lo cual Reiko huyó de su pueblo y se trasladó a estudiar a Tokyo. Al licenciarse entró a trabajar en su actual empresa y nunca regresó. Ahora, Ryuichi no sabe nada de todo ello. Reiko quiere casarse con él y piensa que si se lo cuenta la abandonará. Sin embargo, el psicólogo no está seguro de si su problema está causado por la negación de ese episodio por lo que pide a Reiko que inicie tratamiento con él. Pero llegado el momento de la segunda sesión, Reiko telefonea al psicólogo y le cuenta que quiere dejarlo, que desde que habló con él le da asco incluso tocar la comida y es incapaz de comer sin vomitarlo todo. Sin embargo, este la convence diciéndole que estaría muy contento de volverla a ver. Cuando se encuentran, Reiko le confiesa que le mintió y que lo que en realidad le ocurre es que sufre de ausencia de deseo sexual, algo que está poniendo en peligro su relación con Ryuichi, de quien afirma estar profundamente enamorada. Así pues, suplica al psicólogo que la cure. 


En fin piltrafillas, Ongaku es una recomendable película de atmósfera opresiva en la que la protagonista abre su mente enferma ante nosotros para mostrarnos sus traumas mientras utiliza la mentira para ocultar sus miedos y nos habla de castración, el rechazo al sexo, el incesto o la muerte.. y la música como poética alegoría del placer orgásmico. En resumen, con una estupenda fotografía, oscura en ocasiones –las sesiones con el psicólogo transcurren en penumbra- y colorista en otras –como el color del vestido Reiko de niña, las cartulinas, el cielo de papel o la sangre-, así como un buenísimo trabajo de Noriko Kurosawa y del resto del reparto caracterizan esta especie de thriller psicológico, una adaptación de la novela que al parecer es bastante cuidadosa con el original, aunque del controvertido escritor sólo he leído Kinkakuji –cuando en los 90, después de mis viajes a Japón, me dio por leer a , Kawabata y Mishima- por lo que no os lo puedo corroborar. Recomendada para amantes del cine japonés, todo aquel que disfrute con argumentos protagonizados por seres mentalmente inestables y seguidores del gore, la acción y la caspa erótico-festiva que de tanto en tanto gusten de variar de género.

Ôgon batto


Así es amiguitos, inicio lo que será una especie de niponno eiga nichiyôbi con un clásico del cíne de superhéroes japonés, ni más ni menos que Ôgon batto, o El murciélago dorado, una película dirigida por Hajime Satô para Toei cuyo inicio, con los títulos de crédito a los sones de “ogonbaaaaaaaat-to” ya anuncia la clase de producto casposo nostalgico friki nippon style que vamos a disfrutar. Basada en la figura de una especie de superhombre con cabeza de calavera -¿acaso fue la inspiración para el marveliano Cráneo Rojo?- creado por Ichiro Suzuki y Takeo Nagamatsu en los años 30, Ôgon batto se estrenó en 1966 con Sonny Chiba –actor, cantante y el primer deportista de artes marciales que alcanzó el estrellato internacional en el mundo del espectáculo- al frente del reparto. El argumento nos cuenta como Akira Kazahaya, un adolescente sin familia que trabaja en una factoría de automóviles y es un estudioso amateur del firmamento, descubre alarmado que el cometa Icarus ha variado su trayectoria y se dirige hacia la Tierra. Akira se lo comunica rápidamente a los responsables del observatorio de Tokyo, pero su máximo responsable el profesor Amano no le hace ni caso. Sin embargo, el anuncio de Akira llega a oídos de unos misteriosos agentes de negro que lo secuestran y conducen hasta una ubicación secreta en los Alpes Japoneses dónde es recibido por el Dr. Yamatone, miembro del Instituto de Investigación del Dr. Pearl que en realidad es una instalación secreta de la ONU para el estudio de amenzas a nuestro planeta. 


Ellos también han descubierto el cambio de rumbo de Icarus y preveen que en diez días colisionará con la Tierra. Desgraciadamente no pueden cambiar su trayectoria, pero disponen de un potente cañón láser con el que pueden destruirlo. Entonces, Pearl y Yamatone piden a Akira que se una a ellos, a lo que el joven no pone objeción alguna. Su primera mision será acompañar al Doctor y a un equipo de agentes en la búsqueda de una unidad especial que ha desaparecido en medio del oceano Pacífico mientras buscaba el mineral con el que poder construir la lente del superláser. Cuando el grupo llega a una isla desconocida en donde se pierde el rastro de la unidad –al parecer se trata de la Atlántida que ha emergido de pronto-, entran en contacto con Nezo – que aparece a bordo de su nave, una especie de perforadora que tanto surca las profundidades marinas de nuestro planeta como el espacio sideral-, un extraño ser que les ataca y que en realidad es el culpable del cambio de direccion de Icarus. Escapando de él, encuentran por casualidad un sarcófago en el interior del cual detectan la existencia del mineral que necesitan para su láser. Sin embargo, al cogerlo, despiertan accidentalmente al Murciélago Dorado, una especie de esqueleto con vida que les ayuda a derrotar al ejército que los tenia acorralados y que resulta ser un ente que ha permanecido en letargo 10.000 años que por fin ha regresado a la vida dispuesto a impartir justicia. Por supuesto, Nazo no esta dispuesto a darse por vencido y envía a sus secuaces Queloide, Piraña y Chacal a robar el láser. En fin piltrtafillas, que Ôgon batto es una entretenidísima película de acción con efectos especiales y visuales cutres, maquetas de baratillo, decorados de cartón piedra y vestuario ridículo, con un villano con aparencia de estúpido disfrazado con un pijama de franela con orejas que le va grande y tiene una garra de plástico que más que miedo provoca vergüenza ajena, lo que no hace más que acentuar el carácter de cine matinal de evasión de nuestra infancia. Pese a todo, la calidad final del producto es notable, lo que sumado con la componente nostálgica hace que la película sea del todo recomendable para frikis como este que os escribe.

Goggomobil


Al igual que Ferruccio Lamborghini pasó de fabricar tractores a ser el responsable de algunos de los más bellos y potentes automóviles de la historia, también Hans Glas GmbH pasó de ser un taller de reparación de maquinaria agrícola a vapor a fabricar automóviles. Claro que el primer gran logro de la firma bávara de Dingolfing, por el que es conocida internacionalmente, tiene bien poco que ver con los deportivos boloñeses de Sant’Agata. Y es que si hoy conocemos a la marca Glas es por su Goggomobil, un microcoche de postguerra que se mantuvo en producción desde 1955 hasta 1969. El Goggomobil T250 –la numeración correspondía a los centímetros cúbicos de su motor de dos tiempos- se presentó en la feria internacional de bicicletas y motocicletas de Colonia en su edición de 1954 y supuso el pistoletazo de salida para un modelo del que se fabricaron versiones coupé y furgoneta –también en pickup- y que a lo largo de los años vio como su motor evolucionaba hasta los 400cc y las puertas de apertura suicida cambiaban por otras normales. Hay que decir que en 1966 BMW compró a Glas y durante los tres años que le restaron de vida, el Goggomobil pasó a ser –técnicamente- un coche de la firma de Múnich.

Matteo Montanari


Las fotografías del joven Matteo Montanari inauguran mis entradas del día de hoy a modo de selección de la obra de un italiano que estudió moda en Londres, ciudad en la que reside mientras no está en París. Entre sus clientes encontramos a i-D, Lui Magazine, Another Man, Teen Vogue, Vogue, GQ Style, Gucci, All Saints, Replay o Diesel.

sábado, 25 de octubre de 2014

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Joseba Eskubi


Es el momento de presentaros al pintor bilbaíno Joseba Eskubi, otro de esos artistas nacidos en el glorioso 1967, cuna de seres excepcionales. He dicho. Joseba es todo un exponente de la pintura gestual –una tendencia del expresionismo abstracto-, aunque utiliza diferentes técnicas como la fotografía o el collage, he preferido centrarme en su vasta producción de óleos. Colorido y fuerza.

Vanessa Dakinsky


Ahora le toca a la francesa Vanessa Dakinsky, una joven artista autodidacta de Toulouse que en los últimos tiempos ha comenzado a recibir cierto reconocimiento e iniciar exposiciones de Francia a Canadá, pasando por Alemania o Noruega. Su carrera sólo ha hecho que comenzar.