Amiguitos, pintura y madera, un trabajo increíblemente realista y lleno de color a cargo de Ron Van der Ende, un impresionante escultor neerlandés de quien ya os hablé el pasado 08.09.08 y que hoy regresa al blog para alegría de todos.
Muchísimo más interesante me parece el impresionante trabajo de ChristinaWest, joven escultora norteamericana de quien hoy os quiero presentar algunas de sus imaginativas obras cargadas de humor. Con ellas finalizo un lunes que ha sido extremadamente estresante.
Mi primera entrada de este lunes va a ser para la neoyorquina Carolyn Weltman, quien ha realizado numerosas exposiciones por Europa y los Estados Unidos. Su obra consta en diversas colecciones privadas y en museos dedicados al erotismo en el arte.
Y con esta pintora neerlandesa llamada Francien Krieg que reside actualmente en la localidad de La Haya pongo el punto final a las entradas de este –al menos para los barceloneses como yo– largo fin de semana. Francien se dedica a la docencia mientras trabaja en sus obras, enormes retratos dedicados al cuerpo humano expuesto como un enorme trozo de carne, retratos que intenta despersonalizar mostrando en ocasiones partes incompletas del cuerpo o colocando a los modelos en posturas imposibles. No me negaréis que se trata de una obra que llama la atención de manera poderosa.
Os lo dije amiguitos, tres días de fiestas de la Mercè en Barcelona y no he asistido a ninguna de las actividades que el panoli de mi alcalde ha preparado para la ciudad, es decir, para hacer campaña en su nombre de cara a las próximas elecciones municipales. Así que aquí tenéis una pequeña serie titulada Escapada a la playa lejos del gentío aborregado, otra de las paridas del King Piltrafilla, vuestro humilde servidor.
Y la última cinta de la que os hablaré es la argentina Carancho, película protagonizada por Ricardo Darín, recién llegada a las pantallas de nuestro país y que –como ya la tenía en mi poder desde hacía un tiempo- he decidido ver este fin de semana. En esta ocasión Darín encarna el papel de Sosa, un abogado que se mueve en un mundo de corrupción y desgracia, un mundo en el que oscuros bufetes se dedican a perseguir accidentados y familiares de estos desde la calle hasta las mismas salas de espera de hospital e incluso tanatorios con la intención de convertirles en clientes y poder reclamar en su nombre a las empresas aseguradoras, quedándose luego con casi la totalidad de los importes indemnizados dando unas migajas a personas que por falta de tiempo o cultura se dejan engatusar por estos caranchos –en realidad el nombre de un ave carroñera de América del sur- sin escrúpulos. Mirad amiguitos hasta donde llega la bajeza de Sosa, que incluso provoca los accidentes para poder realizar sus actividades. Pero cuando conoce a Luján, una joven doctora del turno de noche que recorre la ciudad en una ambulancia y se droga para soportar sus turnos o quizás para sobrellevar la muerte que ronda siempre a su alrededor, el caranchoSosa parece haber encontrado la relación que da sentido humano a su vida. Eso, un falso accidente que sale mal, su intención de huír del agujero en el que está para poder recuperar su licencia de abogado y la necesidad de redimirse ante las víctimas de las que se ha aprovechado durante los últimos años le hacen plantearse abandonar el bufete. Pero claro piltrafillas, no es fácil salir del agujero cuando uno quiere escapar, a veces no por lo profundo de este sino porque los que están contigo no acostumbran a permitirlo.
En Carancho, el ambiente de oscuridad moral del personaje y la historia que cuenta se acentúa con el temporal, al transcurrir la acción casi siempre durante la noche. Total amiguitos, una trágica historia de amor llena de imágenes desgarradoras enmarcada en un escenario de corrupción generalizado –aquí interviene desde la policía hasta los conductores de ambulancia- en el que Sosa o Luján no son más que pequeñas hormiguitas. En mi opinión, Carancho es una cinta triste que avanza de manera lenta mostrándonos pequeños destellos de luz en algunos momentos para golpearnos entonces con mazazos de realidad, una realidad con la que nos desvela que –aunque supongo que no todos los estamentos de la sociedad argentina continúan así de podridos- aún resta mucho por hacer para erradicar el cáncer de la corrupción, tan enquistado en los diversos estratos de la sociedad de ese país. Me ha gustado Gusmán, me ha gustado –como no- Darín, me ha gustado la historia, pero si me hacéis caso y la véis no esperéis un thriller negro como he leído en algunas críticas, esto es un puto drama.
La segunda cinta de hoy es El condón asesino, adaptación de un comic del dibujante alemán Ralf König dirigida por Martin Waltz que ya tiene unos añitos. La historia que nos cuenta transcurre en Nueva York, en donde Luigi Mackeroni –policía homosexual de origen siciliano- debe investigar una serie de sucesos que están alarmando a la ciudad. En un hotel de mala muerte al que las putas y los chaperos llevan a sus clientes, diversos hombres han visto horrorizados como sus penes les eran arrancados. Al principio todo apunta a que las prostitutas son las culpables de los mordiscos, pero Luigi no tarda en descubrir –de hecho se convierte en otra víctima al perder un testículo de un bocado- que el criminal es un condón que tiene vida propia.
Bien bien amiguitos, ¿qué queréis que os diga sobre esta pretendidamente hilarante comedia gore?, pues que es una cinta de altibajos enormes que tiene un prometedor inicio, prosigue con una parte aburrida, parece que se arregla un poco y luego cae en la basura más flagrante hasta regalarnos un final que –de tan bizarro- se nos puede ocurrir que es incluso bueno. Es decir piltrafillas, que se comienza con ilusión y se acaba mirando porque, ya que la hemos empezado, al menos veamos de donde viene ese condón o qué pinta el chino que parece relacionado con el tema. Aún siendo habitual consumidor de comic europeo durante los 80 y los 90, el estilo de König no me atrajo en su momento por lo que ignoro si la adaptación es fiel y si la historia del condón con dientes resultaba interesante en las páginas de la obra del dibujante alemán, pero la verdad es que su paso a la gran pantalla me ha resultado de lo más mediocre. Algunos gags son graciosos –el del principio, con los padres de la estudiante, o los de las parodias de Psicosis o Tiburón- pero la mayoría son de bajo nivel y además enmarcados en un ambiente homoerótico cutre. Lo peor es ese repugnante discurso final moralizante en defensa de la libertad sexual, no por el mensaje en si –a mi me da igual de quien se enamore cada uno o donde le guste meter el pene-, sino por utilizar para su difusión una vulgar cinta casposa, semi-gore y supuestamente cómica de ínfima calidad que se queda en simple provocadora de algunas sonrisas aquí y allá. Total, que vosotros mismos, a lo mejor no es tan mala como digo. Además –los que me seguís sois testigos- las he visto y recomendado de peores.
Os presento ahora al neoyorquino Tony Puryear, todo un artista que tras pasar por el instituto trabajó como chef recibiendo algunos galardones, se convirtió en director creativo llegando a idear campañas para Burger King o Miller Beer y acabó dedicándose a escribir guiones después de incluso realizar clips para artistas de hip-hop como LL Cool. Desde que creó el guión de Eraser –otro éxito de Schwarzenegger de los 90- no le ha faltado trabajo en ese campo al servicio de los más prestigiosos directores, algo que ha compaginado con el diseño de personajes en 3D. Y es precisamente esta pequeña parte de su trabajo creativo la que os daré a conocer en este espacio. Hay gente, piltrafillas, que no puede estar sin hacer nada.
Sólo soy un piltrafilla que, poniendo de manifiesto un grave problema de egomanía, me permito opinar de todo cuanto se me pasa por la cabeza sin asumir que a) Lo que escribo no le interesa a nadie más que a mi mismo, y b) En general, no poseo los conocimientos necesarios para discernir sobre los temas que trato. Sin embargo, aquí está mi obra. Consultándola, los amantes del ARTE en cualquiera de sus manifestaciones estaréis de enhorabuena. Así, si mis elucubraciones no os interesan lo más mínimo, al menos podréis explayaros con las imágenes.
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