Me despido por hoy con el belga Olivier Neuray. Nacido en Bruselas e hijo de un ilustrador de prensa, era un pésimo estudiante que solía garabatear dibujos en sus libretas mientras se aburría en clase. Finalizada la escolarización a duras penas, ni su paso por academias de arte como La Cambre o Saint-Luc fue satisfactorio. Pero Olivier tenía el talento de un alma libre y su pasión por el dibujo acabó dando sus frutos. Después de unirse brevemente al estudio Mazda y publicar en la conocida revista Spirou sus primeras tiras de cómic, inició una carrera en el mundo de la historieta que le llevó a publicar para prestigiosas editoriales como Glénat, Dupuis o Casterman. A partir de ahí, el éxito. Pero tras más de treinta años, un buen día decidió volcarse en el grabado y la pintura, faceta creativa a la que se dedica actualmente y por la que este domingo os lo presento.
domingo, 25 de octubre de 2026
Olivier Neuray
Me despido por hoy con el belga Olivier Neuray. Nacido en Bruselas e hijo de un ilustrador de prensa, era un pésimo estudiante que solía garabatear dibujos en sus libretas mientras se aburría en clase. Finalizada la escolarización a duras penas, ni su paso por academias de arte como La Cambre o Saint-Luc fue satisfactorio. Pero Olivier tenía el talento de un alma libre y su pasión por el dibujo acabó dando sus frutos. Después de unirse brevemente al estudio Mazda y publicar en la conocida revista Spirou sus primeras tiras de cómic, inició una carrera en el mundo de la historieta que le llevó a publicar para prestigiosas editoriales como Glénat, Dupuis o Casterman. A partir de ahí, el éxito. Pero tras más de treinta años, un buen día decidió volcarse en el grabado y la pintura, faceta creativa a la que se dedica actualmente y por la que este domingo os lo presento.
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